Malos días

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Ok, aunque la mayoría del tiempo nos llevábamos bien, también teníamos nuestros días, esos que todas las parejas tienen, que de hecho todas las personas tienen. No seríamos ni los primeros ni los últimos en tener problemas, pero nunca olvidaré nuestra primera pelea.

Mer estaba tensa, yo lo sabía. Estábamos en su departamento y desde que había llegado me había estado ignorando, cualquier platica que trataba de iniciar, ella la mataba con un para de palabras. Me estaba cansando, pero no quería dejarla sola, yo sabía que podía ayudarla, sólo tenía que encontrar la manera correcta de hacerlo.

Fui a la cocina por algo de beber, ella se quedó en la sala, aunque en realidad el departamento era pequeño y no había paredes entre la sala, la cocina y comedor, por lo que yo podía ver perfectamente lo que hacía. Abrí el refrigerador y tome una lata de Coca - Cola, ella estaba sentada en la sala viendo la televisión, sólo que ésta se encontraba apagada.

- Sabes, algo que nunca voy a entender es por qué le ponen instrucciones a cosas básicas, como al shampoo, por ejemplo, ¿qué creen que voy a hacer? ¿comermelo? - intenté, de nuevo, comenzar una conversación. Por más estúpida que ésta fuese.

- ¡Ya cállate! - me gritó de pronto. - No me interesa, Alfredo ¿Ok? No me interesa porque le ponen instrucciones al shampoo o cuánta gente hay en el continente Asiático ni que tan rápido late el corazón de un ratón ¡No me importa!-.

- Ok, cálmate, yo...-.

 ¿Cómo pretendes que me calmé cuando estás aquí parado diciendo un montón de estúpideces?-.

- América sé que estás tensa, pero no es razón para que me trates así-.

- ¡Agh! Me irritas demasiado-.

- Oh, ¿en serio? ¿Ahora te irrito?... De acuerdo, llámame cuando se te quite lo histérica, loca-.

- ¿Me acabas de llamar loca?-.

- Obviamente, estás actuando como una-.

Se levantó del sillón y fue directo a la puerta, la abrió.

- Vete - me corrió.

- ¿Qué?-.

- ¡Que te largues!-.

- Como quieras. Búscame cuando te suelten de la institución mental a la que obviamente necesitas ir-.

Salí del departamento.

- ¿Por qué no mejor te buscas otra? Digo, puede que tarde mucho tiempo en salir del manicomio-.

- Sí, tienes razón. Me debería de buscar una menos loca e histérica-

- Buena suerte con eso. Te informo que todas estamos así de locas-.

- Gracias por el dato, tal vez mejor debería volverme gay-.

- Excelente idea... ¡Ya lo pareces! - dicho esto azotó la puerta en mi cara dejándome fuera de su departamento.

Fui al estacionamiento y subí a mi moto, no volví a hablar con ella en todo el día.

Fue la pelea más estúpida que habíamos tenido jamás, jamás literalmente pues era nuestra primer pelea. No dormí bien esa noche, aún estaba molesto con ella y ni siquiera Bryan, mi mejor amigo, había logrado tranquilizarme.

***

Ya eran las 6:00 p.m y seguía sin saber de América, aunque la estaba pensando, todo el día no me había concentrado, sólo pensaba en ella.

-¿En serio vas a dejar las cosas así entre ustedes? - me decía a Bryan.

Miraba al techo blanco de mi habitación mientras me encontraba tumbado sobre mi cama, pensando en América claro, y con Bryan hablándome desde el marco de la puerta de mi recámara.

- Búscala. No puedes dejar las cosas así tan sólo por una pelea, una pelea muy estúpida-.

Me levante de mi cama y suspiré.

-Bien, tienes razón - le dije.

-Como siempre-.

-Pero más vale que ya le haya bajado a su histeria-.

-Claro que sí, de seguro ya está más relajada-.

Salí de mi habitación y tome mi chaqueta y las llaves de mi moto.

Justo al abrir la puerta del departamento me tope con América a punto de tocar a ella.

-Hola - me dijo.

-Hola-.

-¿Salías?-.

-A buscarte-.

-Ah -sonrió. - ¿Puedo pasar?-.

-Claro-.

La deje entrar y deje mi chaqueta y las llaves en su lugar.

-Hola, Bryan - saludó.

-¿Qué hay?-.

-Vamos a mi habitación - le dije a América.

Nos dirigimos a ella y cerré la puerta una ves que estuvimos ahí.

-Freddy...-.

-América...-

Suspiré.

-Lo siento - dijimos al mismo tiempo.

Nos miramos fijo y un segundo después soltamos una risita tonta.

-Lamento haberte gritado, no debí hacerlo - me disculpe.

-No, yo lamento haber actuado como lo hice-.

-¿Cómo una niña berrinchuda,  hija de papi?-.

Ella sonrió.

-Lo siento - se volvió a disculpar - durante toda mi vida fui una hija de papi, hasta ahora - suspiró.

Ella extrañaba a su familia, lo sabía perfectamente aunque no me lo dijera. La abracé.

-¿Estamos bien? - pregunté.

Ella asintió.

-Quiero enseñarte algo - se soltó de mi abrazo.

-¿Qué es?-.

-Bueno - del bolsillo de su chaqueta sacó un pedazo de papel doblado - Ven. - nos sentamos en mi cama. - Ayer yo estaba super estresada, como sabes, porque para hoy tenía que presentar un bosquejo de mi cuadro final para la clase de pintura en óleo, no tenía ni una gota de inspiración. Pero después de que peleamos la inspiración comenzó a llegar e hice esto - comenzó a desdoblar el papel y me lo dio.

Era un dibujo, obviamente, dos personas, un chico y una chica, que quise reconocer como América y yo, parecía que los cuerpos se fundían para hacer uno, de él salía una explosión de colores, además estaba rodeado por figuras diferentes, entre lo que más sobresalía eran flores, estrellas, letras al azar y unos cuantos corazones.

-¿Somos nosotros? - pregunté.

-Nuestra relación, se supone-.

-Es hermoso - le sonreí.

-La profesora me dijo algo similar, ya lo quiere ver en óleo-.

-¿Tendremos que pelear cuando lo vayas a pasar a óleo también?-.

-No lo creo, pero cualquier cosa, yo te aviso-.

Me reí.

-Agradecería tener esa información-.

***
Espero que les haya gustado el capítulo. Por fa no se olviden de votar y comentar... y me ayudarían muchísimo si recomendaran la novela con sus amigas, se los agradecería un montón 💕

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