Siempre hay un villano

54 8 3
                                        

Bien, tal vez la palabra "villano" no era la indicada, pero era como yo lo veía todo.

América y yo comenzamos a frecuentarnos cada vez más, mis amigos se volvieron sus amigos y sus amigos mis amigos. Las salidas cada vez eran más frecuentes, nuestros mensajes de texto eran cosa de todos los días y de pronto ya era parte de la rutina hablar antes de ir a dormir, sobre todo cuando no nos veíamos en el día.

Descubrimos que teníamos muchas cosas en común, aunque nuestras carreras eran tan opuestas; yo estudiaba literatura y ella derecho. Me decía que sería la mejor abogada, que seguiría los pasos de su padre. Pero la verdad yo nunca encontré un brillo en sus ojos que reflejará que esa era su pasión, es por eso que un día le pregunté:

-¿Estás segura que es lo que quieres?-.

-¿Por qué no lo estaría?-.

-No veo una pasión en ti cuando hablas de eso - contesté sincero.

Ella suspiró.

-Mi padre decidió que yo estudiaría Derecho, con el tiempo me hice a la idea-.

-¿Entonces no es lo que quieres?-.

-Mmm... sí - contestó dudosa.

-No te creo. ¿Qué hubieses estudiado si tu padre no hubiera decidido por ti?-.

-No lo sé, hace tiempo dejé de pensar en eso, ¿para qué hacerlo si sabía que no lo podría estudiar?-.

-¿Qué es eso que te gusta? ¿Qué te hace pensar que no hay algo mejor? ¿Qué...?-.

-La pintura, sin dudarlo - contestó antes de que pudiera terminar de hablar. - El arte, el arte es algo magnifico, sobre todo la pintura, me encanta-.

-¿Pintas?-.

-Hace mucho que no lo hago-.

-¿Y qué tal lo hacías?-.

-Bien, supongo-.

-Muéstrame - le pedí.

-No-.

-¿Por qué?-.

-Porque... porque no-.

-Vamos-.

-¿No dejarás de insistir?-.

-No-.

-De acuerdo, vamos a mi departamento-.

Fuimos hasta su departamento, donde me mostró un par de cuadros que ella misma había pintado.

-No soy Piccasso, pero...-.

-Son muy buenas - dije sincero. - Deberías cambiar de carrera-.

-¿Crees que no sería buena abogada?-.

-Creo que serías una excelente artista. Además...-.

-¿Además...?-.

-Hay un brillo especial en tus ojos cuando hablas del arte-.

-Bueno, aunque quisiera. Mi padre nunca me pagaría la escuela de arte-.

-Podrías obtener una beca fácilmente, y pagar el resto con algún trabajo de medio tiempo, yo te ayudaría-.

-¿Me ayudarías? ¿De verdad?-.

-Yo haría lo que fuese por mantener ese brillo en tus ojos - aseguré.

En realidad dudé mucho en que contradijera a su padre, creí que lo que había dicho eran palabras que simplemente se las había llevado el viento, pero no fue así.

Remember MeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora