Capítulo 11

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Más tarde se sentaron a cenar. JongIn no debía de haber comido en una cocina en su vida, pensó JongDae. Ni haber dormido en ninguna habitación que no fuera lujosa.

JongDae recordó, de pronto, la habitación de la granja... Fría y destartalada... Y recordó al hombre que lo había hecho entregarse... La cama había chirriado como una cómplice de su pecado. La habitación había estado tan fría que JongIn había tenido que poner un pesado edredón...

JongDae se levantó de la mesa y fue al fregadero.

Alguien le tocó el hombro. JongDae se sobresalto.

Era JongIn. Él rubio se apartó. El moreno dejó escapar un suspiro y lo obligó a mirarlo.

Tenía el pecho grande, los hombros anchos... muy masculino. JongDae se excitó.

- ¿Dónde están las niñas? - Murmuró JongDae, vagamente consciente de que estaban solos en la cocina.

- Fueron a buscar un vídeo que me quieren mostrar - contestó, evidentemente emocionado al ver que las niñas deseaban compartir todo con él -. Quería pedirte disculpas por los comentarios que hice antes. Tenías razón. Wu Zhoumi no tiene la culpa de nada. Era un buen hombre. Quiso a mis hija. Estoy muy agradecido de que haya cuidado a EunHee y Arai como lo hizo. No me extraña que ellas lo echen de menos.

JongDae asintió, incapaz de hablar. JongIn pensaba que él había estado pensando en la discusión que habían tenido, cuando en realidad sus pensamientos habían estado pedidos en recuerdos. Debía avergonzarse de sí mismo, pero no estaba avergonzado. Estaba excitado y hambriento de él, luchando para no acortar la distancia entre su pecho viril y su pecho.

- Tú... No puedes quedarte aquí. No estaría bien - dijo él.

- Ya está decidido. No me echo atrás en mis promesas.

- Usas a tus hijas para conseguir tus propósitos conmigo - dijo él rubio.

- Con ambos - insistió JongIn -. Cuanto antes transformemos esta relación en una estable, mejor para Daniela y Nicol.

- No las llame de esas forma - le dijo JongDae impulsivamente.

- Son sus nombres - volvió a insistir JongIn -. ¿Por qué estas temblando?

- Porque creó que voy a ahogarme en un río de lágrimas - mintió. Por no decir que lo hacía de deseo por caer en sus brazos.

Aunque no estaba tan lejos de la lágrimas. Era una combinación de lágrimas y deseo.

¿Se daría cuenta JongIn? Seguramente, sí.

- Por favor, dejame irme - dijo JongDae con desesperación.

- Cuando me mires.

- No - no quería mirarlo, así que miró hacia la cocina, tan familiar y anticuada. Y se preguntó por qué JongIn no desentonaba allí.

- ¿Por qué no? - lo desafío.

JongDae no quería rendirse.

- No te engañe con ChanYeol.

JongIn le contestó acallandolo con un beso lleno de ira. No le creía, pensó JongDae. No quería creerle. Porque eso sería como aceptar que se había equivocado y eso hería su ego.

JongDae se apartó para evitar la tentación de algo que no era más que sexo sin respeto. Empezó a recoger los platos.

- ¿Qué dormitorio has escogido? Tengo que hacer la cama - preguntó JongDae

Hubo un silencio amenazante.

- Nuestras hijas me han dicho que los padres de sus amigos duermen en la misma cama.

Pasión Oriental (KaiChen)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora