¿Sabéis esa sensación de que va a ir una persona y os lo va a quitar todo? Pues así me siento yo, es una bobada, solo es un inquilino, pero odio que toquen mis cosas. Es de tontos, pero es que hoy se va a mudar y no me acostumbraré nunca a tener a alguien por mi casa. Creo que lo único que me alegra es que hoy es viernes y mañana podré dormir la mañana felizmente.
*******
Una vez salgo de trabajar me dirijo a casa. Necesito comer, me muero de hambre. Y lo peor es que es mi culpa, siempre me duermo y no tengo tiempo a desayunar en condiciones; digamos que soy una dormilona.
Cuando por fin llego a casa me encontro todo el portal del edificio lleno de cajas.
- ¡Al fin llegas! - grita Cameron levantándose de una caja en la que estaba sentado.
- ¿Pero no venías más tarde?
- Sí, pero quería irme de la casa de mi padre lo antes posible - explica suspirando.
- Okay. Oye, me cambio de ropa te ayudo.
- No hace falta.
- Claro qué si - sin dejarle responder subí al ascensor y entré al apartamento.
Me puse unos leggings negros y una camiseta de tirantes blanca, junto con unas All Stars, también blancas. Me hice una coleta y bajé a ayudar a Cameron, al que me encuentro cogiendo 3 cajas a la vez.
- Quieto, te vas a hacer daño - digo sonriendo y cogiendo una de las cajas.
- Podía - replica él.
- Sí, podías caerte - rueda los ojos y mete las cajas al ascensor. Dejo la caja que llevaba en el ascensor y meto las maletas, y un poco apretados, conseguimos subir.
- Wow, no me esperaba que fuese tan grande - dice Cam asombrado por el apartamento. Sonrio y dejo una de las cajas en el suelo. Al girarme Cam me mira pícaro. Se acerca a mi lentamente preparado para besarme, cosa que no iba a pasar. Al intentar besarme me aparto, dejándolo con una mueca, bastante graciosa. Me acerco a él y entrelazo mis brazos por su cuello.
- Tú y yo, no hemos, somos, ni seremos nada - Dije rozando sus labios al hablar. Le dejo con la cara y salgo del apartamento para ir a por más cajas, dejándolo bastante desconcertado.
*****
A la hora de la cena está un poco molesto, pero no me importa, se le pasaría rápido el enfado. O eso espero, no quiero vivir con alguien que me odie.
- Eres mala - dice metiendo un trozo de pan en su boca.
- ¿Yo? - pregunto divertida.
- Sí, me provocas, y así no se puede vivir - esas palabras hicieron que de mi boca saliera una carcajada.
- Exageras - digo sonriente.
- Mentira.
- Verdad.
- Mentira.
- Oye, ¿vamos a tener una conversación de niños pequeños?
- Si quieres sí, pero se me ocurren otras formas de pasar el rato.
- No gracias - digo levantándome y recogiendo mi plato.
- Buenas noches chico exagerado que me come con la mirada - susurro en su oído, cosa que provoca que sonría y se le erizase la piel.
Me puse mi pijama, o más bien, ropa interior y camiseta que me queda grande, lo más cómodo.
*****
Me despierto a las 12:00am por culpa de una música demasiado alta.
Salgo perezosamente de la cama y voy al salón, donde está Cam desayunando con la música. Maldito sea, ¿a quién se le ocurre poner la música a esas horas? ¡Qué son las 12:00am de un sábado! Y encima, a mi me gusta dormir. Esto es injusto.
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Mi sexy y odioso compañero de piso.
Romance¿Qué me dices si conoces a un chico guapísimo pero engreído, con el que tienes que vivir por problemas económicos? ¿Y si te hace la vida imposible? Bueno, pues aquí mi historia, yo, Daniela Anderson, condenada a vivir con el hombre que me complica l...