XXIII

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Tori solo podía correr para poder llegar a la línea donde los Grounders evitaban que cualquier vampiro pasara. Corría, sus piernas estaban dando todo lo que podían pero ella necesitaba más que eso. Tori notaba que Jade aun no despertaba a pesar de los movimientos bruscos que hacía para evitar que las golpearan, evitar cualquier árbol en su camino o alguna rama, todo eso solo provocaba que su corazón se comprimiera en dolor y ansiedad. No sabía qué era lo que pasaba, pero de lo que sí estaba segura es que quería a Jade de regreso, necesitaba que su pelinegra despertara. Podía sentir los escudos inestables, lo que más le preocupaba era que eso afectara a Jade mental y físicamente de una u otra forma.

Tori podía sentir cómo las chicas la seguían evitando que alguien las atacara por la espalda, todas las demás tenían las mismas ansiedades, solo querían que la pelinegra despertara de una buena vez por todas y poder sentirse un poco aliviadas. Quizás Jade no era la mejor creando amistades, pero con las chicas todo había sido muy diferente, con las chicas todo era más fácil.

—Juro que cuando despierte me va a oír. —Murmuró Cat con una mezcla de enojo y tristeza. La pelirroja no podía evitar sentirse de esa manera, lo único que ella quería evitar era pensar en lo peor, no se imaginaba estar sin Jade a su lado. Jade era su hermana mayor en todo menos en sangre.

—No serás la única. —Dijo Lauren con ansiedad.

Nadie dijo nada, sabían que Lauren y Jade se llevaban demasiado bien, aún no sabían porque, pero pensaban que quizás se debía a que sus caracteres eran un tanto similares, compartían gustos en muchos aspectos.

Entre gritos y comentarios pudieron llegar a la línea.

—No sé si sea buena idea que la lleves a la casa en su estado. —Dijo Sam, las demás fruncieron el ceño. –Puede que cuando despierte su reacción afecte a Quinn y a Brittany y es mejor que ellas dos estén en calma más en este momento que San y Rach están fuera.

—Ya sé a donde la llevaré. —Dijo Tori.

—Nada de meter manos. —Dijo Dinah provocando que Tori le diera una mirada asesina mientras que Vero y Lucy se reían por las ocurrencias de la polinesia. Todas sabían que Dinah solo buscaba quitar un poco de tensión de sus cuerpos y se lo agradecían.

—No soy como las Vercy y Octaven que solo metiéndose manos andan. —Replicó Tori. Vero y Lucy dejaron de reír para darle una mirada asesina a la morena.

Tori miró a las chicas quienes asintieron dejando salir suspiros, la morena siguió su camino dejando a las demás atrás. En ese momento para todas lo más importante era poner a Jade a salvo, lejos de todo aquel aquelarre que se había formado por el odio y la venganza.

.....

Tori llevó a Jade a un lugar que para ella siempre sería el más seguro, pasó por el lago en el que habían jugado hacía días atrás, siguió hasta que pudo llegar a una cascada donde ella solía jugar de pequeña con las chicas. La morena tenía un sinfín de emociones, pensamientos que no la dejaban tranquila.

Dejó a Jade recostada contra un árbol, mientras trataba de calmarse, pero le era imposible, el solo hecho de pensar en que Jade podría no despertar nunca le aterraba.

—No te puedo perder cuando apenas te he encontrado. Así que, por favor despierta. —Murmuró la morena mirando a Jade.

La mitad-latina sabía que tenía que estar al tanto de lo que pasaba con las demás, pero no tenía cabeza para así que se quitó el auricular, lo dejó caer a un lado y se dedicó a admirar a Jade. Ya estaba a salvo solo faltaba que la pelinegra abriera sus hermosos ojos y le dijera que todo estaba bien.

Horas fueron pasando en las cuales Tori no sabía nada de las chicas, todo eso esperaba la estaba matando. Noto que Jade se empezaba a mover

—Jade. —Llamó la morena acercándose a la pelinegra. –Jade despierta por favor. —Rogó al ver que Jade se movía sin embargo no abría los ojos. –No me puedes dejar sola Jade. —Susurró Tori mientras pequeñas lágrimas corrían por sus mejillas.

ConexionesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora