Amaneció, me pregunte una y otra vez por que aún seguía vivo se supone que las pastillas tendrían que haber hecho efecto. al parecer el destino decidió regalarme un día más pase la mitad de la mañana pensando por que no había funcionado por suerte mamá no leyó la carta y pude guardarla a tiempo, fui a mi instituto a buscar unos papeles y me encontré con esa persona llamada Chelsea, pude sentir lo mismo que sentí al recibir su mensaje el día anterior su rostro era angelical mucho más hermosa de lo que recordaba haberla visto antes sus ojos casi hipnóticos me dejaban inerte, sus labios, la ligera curva en la parte inferior de las cejas no deje que ningún detalle se me escapase tal vez se pregunten como alguien como yo podría apreciar la belleza a tal magnitud, yo me hago la misma pregunta por que si hay algo que desconozco es a mí mismo. ¿será este un sentimiento o solo un estímulo provocado por la impresión de tan llamativa persona? sea lo que sea provoco un efecto extraño a lo que las personas llaman "sonrisa" que movía aproximadamente menos de treinta y seis músculos note que entro a la habitación donde fui a buscar los papeles, mi cuerpo se detuvo por un momento al tocar la puerta, era un sentimiento parecido al que sentí cuando sabia que moriría, fue como si tocase la puerta al cielo.
YOU ARE READING
Síndrome de cotard
Romancela historia de un chico que creía estar muerto y que el amor le da una ultima oportunidad para aprender a vivir.
