Capitulo 28

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Bruno Costa, Bruno Costa, exclamaba la enfermera

Yo: Si soy yo *acercandome apresurado*

Enfermera: Por acá joven *posando su mano en mi hombro*

La enfermera abrió la puerta donde se encontraba Fiorella, estaba ella ahi sonriéndome dulcemente, con pequeños moretones y vendas pero nada grave.

Yo: Amor *sosteniendo su frágil mano*

Quería decirle cuanto lo lamento, cuanto la amo, que todo fue mi culpa, pero las lagrimas que brotaban por toda mi cara no me permitían expresarle todo lo que estaba sintiendo.

Fiorella: Bruno, estoy bien *sonriéndome mientras pasaba sus manos por mi cara*

Yo: Como te sientes? Hay algo que te duela? *tranquilizandome*

Fiorella: No, todo esta bien *raramente*

Yo: Algo pasa, dime por favor, se que todo esto es mi culpa, lo sie..

Fiorella: No! *me interrumpió*, no es tu culpa Bruno por favor

Yo: Pero te pasa algo, dímelo *tratando de aguantarme las lagrimas*

Ella dio un suspiro profundo y me miro directamente a los ojos.

Fiorella: La verdad es que si me duele algo *mientras sus ojos se humedecían*

Yo: Dime por favor *insistiendo repentinamente*

Fiorella agarró mi mano y la puso en su pecho, justo donde esta su corazón, podía sentir como sus latidos estaban a mil, cuando en eso sus lagrimas empezaron a aumentar.

Yo: Amor, por favor deja de llorar *mientras mi rostro se volvía a empapar de lagrimas*

Fiorella: Acaso no lo entiendes Bruno?

Claro que lo entendía, sabría que acá ya acababa todo pero incrédulamente pregunte con la esperanza que no sea lo que pienso.

Yo: No, no lo entiendo, sucede algo?

Fiorella: Se acabo *poniéndose fuerte*

Sabía que diría eso, sabía que me dolería tanto como a ella, pero no sabia que hacer, sería mejor irme tratando de no sentir nada y desfogar todo a solas, o irme, con tantas emociones dejadas ahí, con ella. De repente todo eso paso en mi cabeza, y decidí irme, tratando de asimilar todo, intentar no sentir el dolor que se apoderaba de mí por completo. Mi mirada perdida, volvió a sus ojos y fríamente solo le dije

Yo: Tienes razón, así tiene que ser *mientras soltaba su mano*

Fiorella: Me temo que sí *mientras su mirada se perdía*

Yo: Bueno, gracias por todo *parándome sollozo*

Fiorella: *mirando como me iba* También te lo agradezco *solloza*

Salí del cuarto, Nicolas y Daniel se acercaron hacia mí pero de repente no había sonido, solo escuche a Nicolas diciendo que sus padres llegaban en 20 minutos. Ya no sentía que me tocaran, solo era yo yéndome mientras ellos iban donde Fiorella, el tiempo se paralizo y todos los momentos que pase con ella pasaron por mi cabeza, lagrimas brotaban exageradamente por mi cara. En eso todo volvió a la normalidad. Dios que imbecil soy, volteé y corrí hacia el cuarto donde ella estaba, aventé la puerta, llegue a su cama, y la abrace con todas mis fuerzas tratando de no dañarla, ella lloraba fuertemente conmigo, todos salieron, nos quedamos solos, abrazados, mientras nos decíamos cosas hermosas, besándonos suavemente, tratando de vivir esos pocos minutos que nos quedaban juntos.

Nicolas entro diciendo que sus padres ya estaban llegando, mire a Fiorella, ella me miro, nos besamos apasionadamente, nos despedimos en quizás solo 1 minuto, pero eso basto para irme con tranquilidad, triste, demasiado, pero me despedí de ella, de ese gran amor que nunca imagine, lo encontraría en un colegio, y que curiosamente, sería mi alumna. 

Mi profesorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora