Capitulo 80

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Maldito Nathaniel, me dejo sola en lugar menos indicando.

Ahora que se supone que hare aquí yo sola.

saqué mi celular y llame a Camila, si hay alguien que puede ayudarme es ella.

# Llamada #

Camila: ¿Helena?

Helena: Necesito que vengas por mi

Camila: ¿Que? ¿Donde estas?

Helena: No lo se, pero te necesito

Camila: Esta bien, tratare de rastrearte por tu celular

Helena: Date prisa por favor

Colgué la llamada y me senté en una de las bancas del lugar, empecé a mirar a todos lados, quería asegurarme que nadie mas estuviera ahí.

Permanecí en ese horrible lugar por mas de una hora, tenia mucho frio y estaba empezando a llover.

Un auto color rojo se estacionó frente a mi, de el vi salir a dos personas, estas eran Camila y Manuel.

Me alegre tanto al verlos que corrí a abrasarlos.

Helena: Que bueno que vinieron

Camila: ¿Que paso? ¿Por que estas en este lugar?

Manuel: Ya habrá tiempo para preguntar ahora lo importante es llevarla a casa

Haciendo caso a su hermano, Camila me ayudo a subir al auto, Me senté en el asiento de atrás mientras que Camila iba delante en el asiento del copiloto y a su lado Manuel quien iba conduciendo.

Camila: Dime que fue lo que paso

Helena: Nathaniel...

Camila: ¿Que hizo ahora ese Imbecil?

Manuel: Esa boca - dijo controlando el vocabulario de su hermana

Helena: Es un asunto que debemos arreglar

A pesar que era mi mejor amiga no podía andar ventilado mi vida privada con Nathaniel tan fácilmente.

Manuel estacionó el auto frente a la casa, aun seguía dentro del auto, no me sentía con demasiado coraje como para entrar y hablar con Nathaniel.

Manuel: No te obligues a hacer algo que no quieres

Helena: Aunque no quiera tengo que hacerlo

Camila: Solo... Ten cuidado si

Helena: Descuida, Nathaniel no seria capaz de hacerme daño

Me arme de valor y salí del auto con dirección a la casa, me gire a ver a Manuel y a Camila por la ventanilla del auto, ellos aun seguían ahí, su presencia me ayudaba a obtener el coraje suficiente para ir ah enfrentar mi problema con Nathaniel.

Saque la llave del bolsillo de mi casaca y abrí la puerta, al ver que entraba a la casa Manuel y Camila se marcharon. Era el momento de enfrentarme a Nathaniel.

camine al rededor de la sala pero no veía a Nathaniel por ningún lado. Me dirige a la cocina y ahí lo vi, sentado de espaldas.

Nathaniel: ¿A que has venido? -dijo aun de espaldas

Helena: Vine a hablar

Nathaniel: No tenemos nada de que hablar

Helena: Si lo tenemos, si tan solo me escucharas...

Nathaniel: No tengo por que hacerlo

Helena: Nathaniel no seas asi

Nathaniel: Solo no insistas, no hay necesidad de explicar nada, ya todo se acabó

Helena: ¿A que te refieres?

Nathaniel: ¿Ya lo olvidaste?, el contrato, se terminó ya no me sirves - dijo girándose a verme 

Helena: Yo... Yo...

Nathaniel: Gracias por todo pero ya es hora de que te vallas

No lo podía creer, Nathaniel estaba siendo muy frio conmigo. No se de que me sirvió intentar hablar con el y pensar que todo se solucionaría.

Helena: Bien, de todos modos esto es parte del contrato

Salí de la cocina y subí a la habitación en busca de mis pertenecías, mientras lo hacia divisé una hoja en el escritorio, me acerque a revisarlo y note que se trataba de un acta de divorcio, esta claro que Nathaniel ya no me quería cerca de el.

Termine de empacar mis cosas y baje con dirección a la cocina a despedirme de Nathaniel.

Nathaniel: Hay un auto afuera esperando por ti para llevarte a tu casa - dijo dándome la espalda

Helena: Gracia - sentía que iba a romper en llanto- gracias por todo, espero que ... todo vaya bien, estos tres años fueron muy importantes para mi, no los olvidare y... Espero que tu también

No quiero irme, no quiero irme de su lado, como decirle que lo amo y que quiero estar junto a el.

Helena: Ya firme el divorcio, solo falta que lo firmes tu para que todo esto acabe -tome mis cosas y camine con dirección a la puerta- ah y... Sobre la apuesta yo... La perdí, yo fui quien se enamoro primero. Adiós.

Dicho esto salí de la casa, al salir vi el auto que esperaba para llevarme a casa, sin dudarlo entre en el. El chofer me ayudo a subir mis pertenecías al auto para después llevarme a casa, empece a llorar desconsoladamente, la tristeza me había invadido totalmente, todo ya había terminado, ahora no hay nada que nos una.

• Nathaniel •

Oí la puerta cerrarse, inmediatamente me gire para ver si Helena en verdad se había ido. Al ver que ya no estaba las lagrimas empezaron a brotar de mis ojos.

como no iba a hacerlo si veía a la mujer que amaba irse de la casa, como decirle que se quedara y olvidara el contrato.

Y todo esto gracias a mi maldito orgullo de por medio, era mi maldito orgullo el que me impedía pedirle que se quede a mi lado.

Helena no había perdido la apuesta, el que la había perdido era yo. Yo fui quien se había enamorado de ella, pero como siempre mi orgullo me lo impedía demostrarlo.

Todo había terminado y yo no pude impedirlo.

 




Solo dame 3 añosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora