- ¿Quieres algún postre en especial?- preguntó suavemente Kendall.
_____ negó con la cabeza, dándole un último mordisco a su chuleta de cordero y hundiéndose en el respaldo de la silla. Acarició su vientre. No recordaba la última vez que había comido tanto en una cena.
- La comida estaba deliciosa.- comentó ella. Al entrar al yate, Kendall la dirigió a una habitación donde había un camarero y una mesa para dos, llena de comida exótica y vinos a variedad de escoger. Todo eso la había dejado fascinada.- gracias, Kendall.
- Me alegro que lo estés disfrutando, cariño.- sonrió.
_____ suspiró, enamorada. Definitivamente Kendall sabía lo que le gustaba a una chica. Pero lo que más le gustaba de él, era su sonrisa. Una sonrisa amplia, preciosa, llena de sinceridad. Kendall se acomodó en el asiento y la miró.
- Te ves preciosa hoy, _____.
Ella se sonrojó. Llevaba puesto un vestido morado que le llegaba un poco más arriba de la rodilla, ceñido a la cintura, un poco escotado pero no al exceso. Lo completó con unos zapatos de aguja, y el pelo lo traía suelto, cayendo sobre sus hombros. Lucía hermosa. Kendall en cambio, vestía unos pantalones negros, chaqueta negra, camisa blanca y corbata. Como siempre, llevaba el pelo despeinado, haciéndolo ver relajado y despreocupado. _____ se mordió el labio inferior. Kendall deseó poder ser él quien se lo mordiera, y el color rojo carmín que había decidido ponérselo hoy en los labios, lo tentaba. Muchísimo.
- Gracias, tu también te vez bien.- guapísimo, pensó.
El camarero apareció en la habitación retirando los platos sucios. Kendall le susurró algo en el oído y él asintió, para luego irse. De pronto, una hermosa melodía llenó sus oídos con satisfacción. Kendall sonrió y la miró.
- ¿Bailas conmigo?
- Pero… mi tobillo.- dijo apenada.
- No te preocupes, linda. Ven.- se levantó y le tendió una mano.
_____ dudó, pero finalmente se levantó y tomando las muletas que tenía a un lado, se puso de pié. Kendall negó con la cabeza.
- Deja las muletas a un lado. No las necesitaras conmigo.
- Pero…
- ¿Confías en mi?
- Si.- respondió rápidamente.
- Entonces déjalas sobre la silla. Yo te sostendré.
Los segundos pasaron. Finalmente _____ obedeció y dejó las muletas a un lado, manteniéndose de un solo pié. De repente, perdió el equilibrio y cuando creyó caerse, Kendall la agarró firmemente de la cintura. La levantó un poco e izo que su pié sano quedase encima de su zapato. Al compás de la música, él empezó a moverse, manteniéndola pegada a su pecho. _____ se sorprendió la fuerza que tenía él para sostenerla, pero aun así se relajó, cerrando los ojos y dejando que el la moviera al ritmo de la canción.
- ¿Te estas divirtiendo esta noche, _____?- susurró Kendall, con los ojos clavados en sus labios.
- Si, mucho…
- Voy a besarte.- le advirtió.
- Hazlo. Quiero que lo hagas.
Kendall sonrió, luego se inclinó y la besó. Kendall la agarró más fuerte de la cintura a medida que el beso agarraba más pasión. _____ subió sus manos hasta su cabello y lo acarició, sintiendo como las hebras de su pelo acariciaban sus dedos. Y mientras la besaba, Kendall sentía que cada vez más la amaba.
