Drugs. |Heroin|

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•Capítulo anterior•

Hace varios años que suelo levantarme llorando y me preocupa que mi madre no vuelva a la casa. Me preocupa que mi padre vuelva para terminar lo que empezó. De nuevo, Megan es la única que sabe esto. Suspire aliviado y dejé que ella secara mis lágrimas.

~__________(tn)~

"Shhhhh, cuidado con eso." Le dije a Niall mientras subíamos las escaleras riéndonos en voz baja.

"Lo siento." Murmuro para luego volver a reírse. Cuando llegamos al segundo piso, caminamos por el largo pasillo hasta mi habitación. "Que lindo cuarto." Me dijo mientras se sentaba en mi cama.

"Espera, voy a traer algo." El asintio y yo salí de mi habitación para caminar todo el pasillo nuevamente hasta su final. Entré en una de las cinco puertas, tomé dos vasos de plástico, un bowl con hielo, vodka y licor de melón.

Caminé como pude por el camino con ambos brazos llenos de cosas, procurando no caerme en el intento de llegar hasta mi habitación sin hacer ruido. Luego de unos pasos apresurados, llegué y cerré la puerta con mi pie. Niall rió al ver todo lo que había traído y me ayudó a posicionar las cosas en mi pequeña mesa al lado de mi cama. Ambos nos sentamos en la cama enfrentados el uno al otro, mirándonos fijamente. Volteé hacia atrás para recojer dos vasos y la botella de vodka. Le entregué a Niall los vasos y cargué hasta un poco más de la mitad, luego cargué en ellos un poco del licor de melón y una buena cantidad de hielo. Brindamos con nuestros vasos de plástico y comenzamos a beber.

Ambos terminamos nuestros vasos en un sólo y largo trago. Ya podía sentir el calor dispersándose por mi cuerpo. Me reí fuertemente y Niall colocó su dedo sobre mi boca para callarme. Lo que nadie sabía sobre mi cuarto es que era a pruba de sonido. Lo que significaba que, mientras mi puerta esté cerrada, no se podría escuchar nada de lo que nosotros dijéramos o hiciéramos.Yo sacudí levemente mi cabeza para quitarme la mano de encima.

"No te preocupes, nadie puede escuchar nada." El me miró con algo de curiosidad.

"¿Nada?" Negué con la cabeza y ambos reímos. Volví a llenar nuestros vasos con la misma sustancia y volvimos a vaciarlos de un sólo trago.

Cuando dejé mi vaso a mi lado en la cama, tomé el antebrazo de Niall y levanté su manga para que sus marcas quedaran al descubierto. El me miró mientras yo las observaba detenidamente. Yo conocía esas marcas, tenía las mismas. Y déjenme decirles que esas marcas, no eran de estudios. Tomé mi brazo y froté la parte en donde las mías se encontraban para quitar el maquillaje sobre ellas. El las miró sorprendido pero luego sonrió.

"Yo sé de qué son esas marcas." El me miró entendiendo que me refería a las suyas. "¿Heroína?" El asintió. "¿Desde cuando estás en el equipo?" Dije divertida. El se rió y colocó sus brazos al rededor de mi cintura, acercó su rostro al mío pero esquivó mi cara dirigiéndose hacia mi oído.

"Alrededor de unos seis meses." Se separó de mi oído pero quedó muy cerca a mí. Con las luces apagadas de mi cuarto, la única fuente de luz que teníamos era la de la luna. Estando así de cerca pude admirar la belleza y profundidad de los ojos de Niall. Bajo esta luz, eran los ojos más hermosos que alguna vez en mi vida había visto. El comenzó a cerrarlos y a inclinar su cabeza. Yo comencé a cerrarlos también, ansiosa por sentir el contacto.

Cuando nuestros labios se rozaron, ninguno de los dos se contuvo. No fue un beso dulce y suave. Fue un beso salvaje, y duro. En el que nuestras lenguas exploraban y luchaban entre ellas, en el que nuestros labios estaban sincronizados y nuestras cabezas cambiaban de posición todo el tiempo. No nos separamos hasta que sentimos el dolor de la falta de oxígeno, hasta que nuestros pulmones gritaron por aire, hasta que entre nuestros labios saboreámos la sangre de mis labios por la mordida de Niall. No paramos hasta que tuvimos que hacerlo.

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