Nam Taehyun un estudiante quien recibe rechazos y bullying en su nuevo instituto por ser homosexual se topa con Song Mino quien en un principio también quería molestarlo pero luego se da cuenta de que sentía una atracción hacia Taehyun cada vez mas...
No hubo tiempo de pensarlo antes de que se encontrasen ya ambos equipos en la cancha.
La escuela entera se encontraba observando, además de que el pitido del silbato indicó el inicio del partido sacando a Mino de su momentáneo trance, que no pasó desapercibido por DaeHyun ni tampoco por Danah.
«¡Y arranca el partido! Aquí tienen con ustedes a su fiel narrador, regalándoles todos los detalles de este grandioso encuentro entre dos grupos de gladiadores.»
El partido había dado comienzo con el saque por parte del equipo rival, ambos equipos parecían estar totalmente listos para
lo que se les viniera, después de todo habían entrenado arduamente para ese momento.
Y era algo evidente entre la lluvia de pases, recepciones y también los bloqueos.
El primer tiempo ya iba a medias cuando se logró escuchar una ovación por parte de los alumnos del internado.
«¡Ravi ha aprovechado la ventaja que tenía para pasar la defensa! ¿Y qué es lo que podemos ver? Song MinHo apareció por el costado derecho rebasando a la defensa, arrojaron el balón al aro y… ¡Tenemos la tercera anotación de la noche!»
Los chicos dentro de la cancha estaban jugando con toda la pasión que era posible en sus corazones, la multitud aclamaba sin parar a ambos equipos, a esos grupos de jóvenes que estaban desbordando todo su espíritu en la cancha de baloncesto.
Mino animó a su equipo tras haber conseguido aquellos puntos y de esa forma terminó el primer tiempo.
Podrían haber sido quince minutos, pero se empeñaban tanto que era fácil cansarse, no era la excepción puesto que por esa razón es que aprovecharon para beber de las botellas que las animadoras habían dejado preparadas para ellos.
En ambos lados de la cancha se podía escuchar los coros y porras dedicadas a cada equipo, se veían carteles en alto y Mino no podía dejar de ignorar el cartel que permanecía junto a TaeHyun, el pensamiento de ganar ese partido era lo único que le llegaba en ese momento.
El segundo tiempo dio inicio sin mucho que resultara interesante en realidad. A pesar de que en ese momento el equipo rival dio bastante resistencia, podían casi jurar que habían cambiado su táctica a algo más defensivo y eso les impedía atacar e ir directamente al aro.
Sin embargo, a los últimos minutos de dicho tiempo se escuchó una ovación del equipo visitante pues acababan de enviar a un jugador a la banca, cambiándolo por otro que recién entraría a la cancha.
Aquel parecía el comodín del equipo rival, pues gracias a ese chico rápidamente parecía que les hubiesen dado la vuelta al partido y el equipo de Mino parecía estar frustrándose bastante con eso, incluso el mismo líder estaba comenzando a sentirse desesperado de no poder lograr una ventaja.
Al menos fue así hasta que notó que ese chico exageraba en su fuerza, lo que le cansaría si lo hacían correr de más.
Mino utilizó esa ventaja para conectar varios pases entre todo su equipo, haciendo que los rivales se cansaran y, al haberlo logrado, comenzó a acercarse por el centro sin rastro de duda, evitando a la defensa y también al chico recién llegado, realizó un pase perfecto a DaeHyun que se encontraba casi del otro lado de la cancha dispuestos a devolver el marcador a su anterior favoritismo.
«¡Wow! El chico de los cakes acaba de aparecer por el lateral y está rebasando a todos sus oponentes. Ese chico no parece temer a nada… Lanza la pelota, justo pegó al tablero ¡pero qué es esto! ¡Ha anotado otro punto!»
El partido había logrado empatarse gracias a DaeHyun quién, tras lanzar desde la línea de tres, había logrado encestar a pesar del golpe al tablero que había dejado a más de uno sin aliento.
El descanso era merecido en ese momento, se podía decir al narrador del partido que harían la pausa necesaria del segundo tiempo para que los alumnos descansaran, había sido una batalla espléndida hasta ese momento.
La duda general era ¿qué equipo se llevaría el título de esa noche?
Ambos se retiraron a sus respectivas áreas de vestidores para poder ponerse de acuerdo respecto a las tácticas y las formaciones a realizar.
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La mayoría llegó inmediatamente a buscar sus toallas, botellas y cayeron sentados, mirando a Mino al frente de todos ellos.
— ¡¡Muy bien hecho, chicos!! ¡Muy bien! —Animó a sus compañeros, más que eso, a sus amigos. — Buen juego hasta ahora, pero aún necesitamos anular ese empate. —La mayoría asintieron, agradecían que entre Mino y Dae hubieran logrado el empate, pero no podían conformarse con eso.
Lo sabían y el moreno con mayor razón quería ganar, era importante para el plan con Danah.
— DaeHyun, SeungHoon los necesito de laterales. Ravi y yo entraremos por el centro... —Hablaba Mino mientras les señalaba en una pizarra la táctica que tenía pensada.
Se la pasaron de esa manera durante los diez minutos que tenían para descansar en el camerino, se les pasó más rápido el tiempo de lo que esperaban y, cuando menos se dieron cuenta, ya se encontraban inmersos en aquellas estrategias.
— Ellos no protegen el centro Mino, es una buena oportunidad. —Comentó JiWon desde su lugar al fondo, limpiándose las gotas de sudor que aún resbalaban por su frente y parte de su cuello, esperando que pronto acabaran para poder refrescarse como debía.
— Eso lo pude notar. Por eso es que usaremos las evasiones 1 y 5. —Explicó esperando una respuesta afirmativa de los demás. — JiWon, te necesitaré conmigo. —Murmuró antes de tronar su cuello, además de su espalda, volviendo al frente pero ahora de pie.
DaeHyun y JiWon ya preveían el discurso motivacional.
— ¡Vamos a sacarles esos puntos del culo! —Exclamó con fuerza. — Si no ceden por las buenas, los haremos ceder por las malas. Atentos por si debemos usar las tácticas especiales, si es necesario las usaremos. ¿Listos? —Mencionó con una voz digna de un capitán, por algo es que lo era.
Un potente “Sí” se escuchó por parte de todos, además de “¡Vamos a ganar!” en un grito que solo los emocionaba más a completar los dos tiempos restantes.
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Acabados los minutos de receso, volvieron a la cancha, preparados para iniciar con la tercera ronda.
Justo cuando aún estaban saliendo, rebosando aquella energía, seguridad y fuerza, las animadoras continuaban aun haciendo una de sus famosas coreografías, aunque a decir verdad muchos de los chicos solo intentaban ver más allá de aquellas faldas cortas, cosa que le molestaba estando su hermana ahí.
Solo basto que desviara su mirada para no ver aquello cuando se topó con TaeHyun, podía verlo agitando las porras para el equipo ¿o eran para él? Para Mino era imposible no bajar su mirada a aquella pancarta que aún sostenía el rubio, en ella estaba escrito su nombre muy en grande y decorado de una forma tan llamativa que era imposible ignorarlo.
— Y bien, ¿listo para continuar? —Preguntó DaeHyun antes de lado. — ¿Qué estás viendo? —Aunque él ya sabía, se hizo el discreto incluso deteniéndose a saludar a alguien en las gradas antes de ver en la dirección en que observaba Mino, no perdía nada con pretender que no sabía que se trataba de TaeHyun, después de todo él era un experto en fingir cosas así.
— Nada… Nada en especial. —Se excusó de inmediato. — Vinieron más personas de las esperadas, solo es eso… —Mino retomó su camino tomando un sorbo de agua de la botella que mantenía en una de sus manos.
— Nos apoyan, un motivo más para ganar este juego. —El moreno sonrió de costado.
DaeHyun podía notar esas miradas muy mal disimuladas de Mino, le causaban gracia en cierta forma.
— Oye, Mino, ¿por qué no lo saludas? Sabes que ha estado allí, apoyándote, desde que inicio el juego y al menos con un saludo no se te caerá el mundo encima. —A pesar de que el chico dejó escapar una risa en tono muy bajo, Mino fue capaz de escucharlo.
Logró ver como Dae tomaba posición de frente a las gradas, posando su mirada justo en TaeHyun, levantó su mano saludando al rubio, quién dudaba de quien fuese a él a quien estuvieran saludando. Una parte no estaba tan mal, pues el saludó del moreno también iban a un par de personas por detrás de él.
Mino sonrió de costado, cierto, saludar a los fans y a éste en especial sería gratificante.
Sin ninguna otra queja, levantó su mano de igual forma haciendo un gesto a TaeHyun y éste con una amplia sonrisa sacudió con más fuerza las porras animándolos.
— Eres cruel. —Se quejó Dae imitando el irritante gesto que Mino odiaba de su hermana. — Dale más atención a los admiradores, no seas egoísta. No podrás hacerlo en los próximos treinta minutos. —DaeHyun le susurró, antes de hacer su camino a la cancha.
Mino solo pudo reírse en tono muy bajo ante las ocurrencias de Jung y, ya sin distracción, fueron retomando sus lugares.
En aquel momento TaeHyun bajó la mirada, no podría estar más sonrojado que en ese instante, se había estado preguntando porqué todos miraban su cartel desde la distancia y, al notar lo que decía, su corazón se estrujó.
¿¡Cómo era posible que Danah le hiciera esto?!
Ahora entendía por qué las sonrisas de Mino y su amigo. En ese momento solo deseaba que la tierra se lo tragara, bueno no, ¿a quién le mentía? Mino volvió a sonreírle después de una tortuosa semana en la que ni siquiera le había dirigido la mirada y mucho menos hablarle.
Todo desde aquel incidente en la piscina que lo provocaba enrojecerse más. Justo ahora Mino le había mirado y saludado solo a él, se sentía como una colegiala en pleno enamoramiento y no se diferenciaba mucho a excepción de que él no era una chica.
Aquella sonrisa estúpida no se borró del rostro de Nam, ni siquiera cuando el tercer tiempo ya comenzaba.
Sonó el pitazo, al parecer para aquel tercer cuarto del juego en el equipo de Mino se integraría Moon JongUp, a pesar de que había estado recuperándose de las molestias que había tenido en la rodilla durante un par de días atrás al torcer su pierna.
Aquel tiempo fue igual de reñido que el anterior, sin embargo, no pasó nada de gran importancia.
Nuevamente tomaron ventaja los del equipo rival, por indicación de Mino acerca de no cansarse en demasía durante ese tiempo, ya que usarían todas sus fuerzas y tácticas para el último tiempo…
«Estamos ya en los momentos más críticos del partido, quedan tan solo 7 minutos de juego y el equipo visitante tiene la ventaja todavía tras el contra ataque que nadie esperaba, pero… ¡JiWon acaba de robar el balón como si de un dulce se tratase!»
JiWon había logrado despistar a sus contrincantes y avanzar por el lateral izquierdo, lanzando el balón directo al aro, ganando otro punto a favor.
El equipo rival estaba perdido ante la aparición de las tácticas del equipo de Mino. El ataque de doblete de Ravi nunca solía fallar, además de la habilidad de Mino para conseguir tiros de tres puntos también eran impresionantes.
Era increíble la manera tan rápida en que estaban reponiendo puntos.
Todo era casi perfecto, a pesar de que SeungHoon al parecer había fallado un tiro.
Otra distracción pues, cuando menos se esperó se había abierto la brecha para realizar el movimiento estrella del equipo.
Los chicos se habían alineado para ese tiro, de manera que todo fuese perfecto.
Mino saltó de manera que casi parecía haber volado sobre la defensa, el público enloquecía al ver jugadas de ese tipo.
Tras un extenuante carrusel de tiros libres, el equipo de Mino lograron evitar la derrota. La victoria había sido para el equipo local con un favorable marcador de 92 — 88, la diferencia de puntos no era mucha, pero eso había sido suficiente para que ganaran el partido.
«Ha sido un honor ser testigo de tan feroz batalla. ¡Buen juego para ambos equipos! La victoria no fue fácil, un juego como este se disfruta. Nada es imposible para estos chicos cuando de básquetbol se trata.»
Con aquellas palabras del locutor del partido, se dio final. Los chicos celebraron un rato en la cancha junto a las porristas y el público, antes de que tuviesen que volver a los camerinos, estaban cansados y se merecían una ducha para relajar sus cuerpos.
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— Estoy exhausto. —Bufó Mino mientras iban entrando a los camerinos y después de haber ido a las regaderas por su dichosa ducha. Habían celebrado un rato, recibiendo las felicitaciones por tan buen partido, pero ahora necesitaba de un poco de espacio, su cuerpo incluso se sentía algo pesado.
— Necesitarás bastante fuerza para esta noche, Mino. Recuerda que tenemos la fiesta para el ganador. —Comentó DaeHyun. — ¡Wow! Este triunfo no lo podemos dejar pasar, así como así. Hay que hacer algo a lo grande. —Continuó mientras secaba su cabello castaño, de manera que pudiera evitar más gotas en su cara y hombros.
— ¿Y desde cuándo te animan tanto las fiestas? ¿eh? Tú ni siquiera bailas, es más, ni siquiera te apareces en ellas. ¿A dónde mierda te vas siempre que tenemos una? —Preguntó con una visible sonrisa burlona, era la primera vez que intentaba meterse en la mente de DaeHyun y agobiarlo de la misma manera en la que él lo hacía.
— Con mi pareja. —Respondió sin más. — Sabes que luego de un par de tragos mi cuerpo no reacciona muy bien, así que prefiero estar a solas. —Explicó antes de volver su mirada hacia Mino una vez que había dejado la toalla a un lado. — ¿Y bien? El alfa no se perderá de la fiesta ¿verdad? —Inquirió mientras le miraba con diversión.
Una parte de Mino bufó por dentro al no conseguir molestar ni siquiera un poco al moreno.
— ¡Idiota! Claro que no me la perderé. Está todo listo, yo solo me preparo mentalmente para el desmadre que se armara. —Comentó con tranquilidad.
Un repentino silencio invadió los camerinos, al parecer los demás ya se habían dado adelanto a la fiesta pues eran los únicos que quedaban ahí.
— Oye, Mino. —El moreno le llamó de pronto. Ya se imaginaba que lo que vendría no era precisamente algo que quería escuchar, pero tampoco se veía con el ánimo de callarlo. — ¿Qué pasó entre TaeHyun y tú? ¿Por qué ya no se hablan? ¿Se odian o algo así? —Esa picardía en la voz del moreno era algo que ponía nervioso a Mino y más por el hecho de que lo hacía cuando sabía cosas que le intentaba ocultar.
— DaeHyun ¿por qué me preguntas por él? —Sonó tan a la defensiva que la sonrisa de Dae se hizo presente. — ¡No lo odio! No le hablo porque… Ah, no lo sé, ya vámonos… —Y justo cuando intentaba escapar, su brazo fue agarrado, obligándolo a detenerse.
«Demonios nunca podré hacerle un escape perfecto.» Pensó Mino, chasqueando su lengua por la maldición que era que DaeHyun lo conociera tanto.
— ¿Por qué eres tan cruel con él? —Preguntó de pronto, sin ningún rastro de burla o picardía.
Parecía más bien, molesto o serio.
Mino liberó su brazo del agarre que tenía, mostrando una sonrisa de costado. No sabía si era una sonrisa nerviosa o una para esconder lo que estaba pensando.
— Yo no soy cruel. —Respondió y, al mirar al moreno, se maldijo internamente sabiendo que acabaría hablando. Sí o sí.
Un suspiro pesado salió de su boca mientras acomodaba su cabello, sabía que Dae no se iría ni le dejaría irse hasta saber la historia.
— Lo que ocurrió… Él me besó ¿cómo esperas que reaccioné yo ante eso? ¡Soy un hombre, joder! No es posible, él no me gusta o sea… no me puede gustar él, es un hombre ¿entiendes? —Comenzó a hablar, aunque al principio le había costado decirlo, en realidad ahora mismo no podía callarse. — No soy gay y este niño recién llegado me tiene como pendejo, ¿has visto como me mira? ¿lo has visto? ¡Me agobia tener que verlo siempre en mi camino! Es como si supiera lo que quiero y… —Un suspiro interrumpió su habla, en cuanto había comenzado a hablar y a decir todo lo que pasaba por su cabeza se había ido todo al carajo.
Estaba hundido y la penetrante mirada de DaeHyun, junto a su gesto de fingir que escribía todo en una libreta cual psicólogo en realidad molestaban más a Mino.
— No digas nada estúpido y cállate de una vez. —Le miró con esa molestia que sentía, DaeHyun podía ser peor que una piedra en el zapato cuando quería y se lo proponía.
— ¿Algo estúpido? ¿Cómo qué? ¿Qué ese beso te confundió? ¿Qué te gusta TaeHyun? —Inquirió, pregunta tras pregunta, antes de mirarle seriamente como pocas veces solía hacerlo. — ¿Te duele tanto el ego reconocer que un chico te mueva el piso? —Por más que sus palabras fueran directas, sabía que a Mino no le molestaba.
Suspiró pesado, sintiendo como DaeHyun posaba ambas manos sobre sus hombros y podía sentir su mirada fija en él. Ahora se encontraba más tranquilo, al menos no le estaba jodiendo la vida como solía hacerlo cuando admitía algo y le daba la razón.
El silencio de Mino bastaba para confirmarle sus dudas al mismo DaeHyun.
— Mino, no le des más vueltas al asunto. Con negarte a algo así solo vas a vivir amargado el resto de tu vida y lo sé, sabes que te lo digo porque te conozco y sé perfectamente cuando quieres a alguien. —Claro, por algo es que DaeHyun siempre aprovechaba y lo molestaba, no había nada que no conociera. — Ese niño rubio te tiene hecho un lío. —Finalizó.
— Tú no lo entiendes. —Habló Mino con cierto enojo. Podría conocerlo, podría ser buen consejero y todo lo que quisiera, pero no podía entender cómo se sentía, joder, DaeHyun incluso salía con alguien así que no sabía lo que era estar confundido por un chico.
— ¿Qué es lo que no entiendo? —Preguntó de pronto.
— Nam es un chico, no puede gustarme un chico… Yo no puedo salir con un hombre. Eso es lo que no entiendes. —Su mirada se posó sobre los ojos contrarios, pero no esperaba la reacción que obtuvo de parte de Jung.
Sus manos se separaron de sus hombros, notando como tomaba una postura relajada, aunque seguía serio.
— Yo nunca te hablé de mi pareja, ¿cierto? —El contrario negó.
Cierto, sabía que DaeHyun tenía una pareja, pero nunca había dado detalles de ello y Mino tampoco había preguntado antes, no se inmiscuían tanto en las relaciones del otro por privacidad, pero ahora mismo tenía curiosidad.
¿Por qué sacaba ese tema a conversación justo ahora?
— ¿Recuerdas al chico de la clase de arte? El chico alto al que JiWon le dice manos de bebé. —Preguntó DaeHyun ante la confundida expresión de Mino. — Choi JunHong, se llama así. —Song se sorprendió de momento.
¿Acaso lo que veía en el rostro de Dae era una sonrisa idiota? Bueno, él siempre era un idiota, pero esta sonrisa tenía algo diferente.
— Él es mi pareja. —Declaró sin más. — También fue difícil para mí aceptarlo, el hecho de que me gustaba un chico. —Por primera vez en la vida, Mino era capaz de ver a un DaeHyun nervioso, ya no tan seguro de sus palabras, casi podía asegurar que incluso estaba avergonzado. — El punto es… llevó varios meses saliendo con él, es algo genial y ¿crees que he muerto o perdido mi orgullo? ¡Claro que no! Todo sigue su curso, tú deberías de seguir el tuyo y no renegar de él. —Lo miró durante algunos segundos, como esperando ver alguna reacción.
Mino solo pudo fruncir el ceño, aquello bastó para que DaeHyun saliera de los camerinos, como si quisiera darle tiempo a solas para que pensara.
Ya no sabía si sentirse enojado, frustrado o más confundido.
Estaba enojado sí, quizás por el hecho de saber que aquel al que consideraba su amigo de toda la vida estaba saliendo con otro chico y no se había enterado; confundido porque realmente no esperaba llegar a saber eso y notar que DaeHyun tenía razón y no sabía que sentir; y finalmente frustrado por que se sentía un idiota sin poder hacer nada en concreto.
Como fuese, ahora tenía más cosas que aclarar en su cabeza.
Sin más, salió del camerino, alcanzando al moreno que iba bastante por delante, estaba dispuesto a hablar con él, después de todo era al único al que le tenía tanta confianza.
Más ahora que sabía que había pasado por algo similar.
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La risa de las chicas se oía aún en la cancha, al menos hasta que el ruido de pasos hizo que se detuvieran, Danah al notar que se trataba de TaeHyun les pidió que les dejaran a solas.
— ¡¡Danah!! ¿Qué demonios fue eso? —De alguna manera la chica parecía ya esperar eso, pues solo fingía limar sus uñas con una lima inexistente. — ¡Ese cartel que me diste era para tu hermano! Esa fue una mala broma, me avergoncé. —Mencionó antes de que ésta solo le jalase con rumbo hacia los dormitorios, solo escuchando su queja que la hacía reír de manera despreocupada.
Aquello provocó un puchero en el rostro de Nam.
— ¿Por qué te da tanta gracia? —Bufó mientras comenzaban a andar con más calma hacia el edificio.
— Te estas quejando demasiado Nami~. Tranquilo, a Mino le gusto y ¡Woaaaaah! ¡¡Ganamos!! —Gritó con emoción, jalando el brazo del rubio hacia arriba en una pose de victoria.
Acción que avergonzó más al pobre TaeHyun.
— Esta noche tenemos que ir a la fiesta. Anda~ no me dejes ir solita allí. —Pidió la joven mirando con ojos de cachorrito al rubio que comenzó a negarse de forma inmediata.
— No me gustan las fiestas Danah, además no quiero ir… —Murmuró evitando mirarla. Sabía que ese era el truco más viejo, así que no iba a caer ante la mirada de cachorrito de Danah.
— Va a estar Mino~. —Canturreó ella.
— No me vas a convencer. —Habló seguro de ello, aunque por dentro empezara a dudar de su elección de no ir a la fiesta.
— Él me pidió que te invitará. —Insistió la chica mirando a Nam, no iba a desistir. Incluso comenzaba a considerar la idea de DaeHyun de llevarlo amarrado si es que era necesario.
— Lo pensaré… —Un suspiro pesado fue la indicación para Danah de que estaba a nada de conseguir lo que quería.
— Quiere agradecerte el hecho de que fueras a apoyarlo a pesar de que te evitó en la semana. —Mintió, Mino en realidad no le había dicho nada, pero eso no podía saberlo TaeHyun, estaba tomando muy en serio eso de hacer lo que haga falta para que estuviera en la fiesta.
— ¿En serio? —Preguntó Nam algo sorprendido.
¿Mino en verdad quería agradecerle? ¿Iba a hablarle luego de días en que lo había evitado? ¿Por esa razón es que lo había saludado con tanto animo en la cancha?
Se sintió emocionado de pronto, no quería hacerse falsas ideas, pero de verdad quería escuchar, aunque fuese solo un “gracias” de parte de Mino, poder hablar con él y arreglar su error de aquel día.
— Me lo dijo mientras estabas comprando los refrescos. —Cierto, durante la celebración de la victoria, Nam había ido a traer un par de refrescos, ya que Danah se veía cansada de las rutinas de porristas y él se encontraba sediento.
— Está bien… iré contigo. —Murmuró.
— ¡¡PERFECTO!! Tenemos unas horas para arreglarnos. —Dijo muy animada comenzando a jalar su brazo de nuevo para llevarle al dormitorio. — ¡Apúrate! —Y con esa prisa, TaeHyun solo pudo reír y dejarse llevar por ella.
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Esa mirada de Mino....
Que hermoso Nam~ :3
Hola c: en este cap hago un agradecimiento especial a mi beta porque Yolo :'3 ahora vamo a hacer algo 7u7 él siguiente Cap la fiesta :v no se lo pueden perder 7-7 yo dejando la intriga :''v Nos vemos en la siguiente actualización