Posteriormente a que la conexión se hiciera, todos se enteraron que ya eran pareja. Los padres de ambos estaban sorprendidos y a la vez alegres. El caso de TaeHyung fue muy aparte, pues no aceptaba que su amigo se hubiese unido con aquel bastardo; afortunadamente, JungKook estaba ahí para castigar a su alfa y así los berrinches que profería su pareja, no siguieran.
Se suponía que el mayor era TaeHyung, ¿no?
Los días de la Gran Reunión pasaron y fueron los más especiales para JiMin. YoonGi, a pesar de su carácter tan bien conocido, le trataba con delicadeza, demostrando que le aceptaba y estaba contento con lo que había sucedido. En cuanto a su salud, al parecer los temblores ya no estaban, aunque la taquicardia parecía seguir. Ya era el último día de la Gran Reunión y los alfas líderes de las Cinco Céntricas llamaron a YoonGi y a JiMin.
La joven pareja no sabía exactamente qué esperar de semejante solicitud. El pelinegro tenía una ligera idea y los nervios amenazaban con aparecer, sin embargo, sólo era cuestión de ver a su pareja de hermosa sonrisa y ojos hipnotizantes, para calmarse. Mientras tanto, JiMin seguía dándole vueltas al pensamiento de lo que sería su manada. No había pensado qué sucedería después de unirse con YoonGi y por un lado no se arrepentía, pero por el otro temía por su familia y manada.
—¿Te preocupa tu manada? —cuestionó YoonGi abrazando por la espalda a su desnuda pareja, besando su nuca.
¿Cuántas veces había caído ante los encantos de su adorable pareja y hacerlo suyo en aquella cama que pronto se amoldaría a sus cuerpos?
—Sí —respondió sincero, suspirando ante las caricias delicadas.
—Dentro de poco debemos ir con ellos —recordó el pelinegro estrechando con mayor fuerza al menor.
—Lo sé —replicó con una ligera sonrisa en sus labios.
Esa sensación de aceptación de recibir gestos llenos de ternura, estaban embriagándolo de una felicidad y un placer hermoso. Hubo ocasiones en las que se imaginó cómo sería YoonGi siendo cariñoso, y ahí estaba, viviéndolo en carne propia.
—Vamos —sentenció suave YoonGi, separándose del menor e ir por sus ropas regadas en el piso.
JiMin se giró para admirar la parsimonia con la que mayor se colocaba cada una de sus prendas. ¿Se había apresurado? ¿Debió dejar pasar el tiempo y permitirse conocer? ¿Se estaba arrepintiendo? ¿No había esperado por ese día en el cual YoonGi llegara victorioso de haber concretado una condición impuesta por sus familias? YoonGi le había dicho que lo había hecho, ¿no?
—¿JiMin? —llamó preocupado YoonGi al ver al menor con unas cuantas lágrimas en sus ojos —. ¿Te lastimé? ¿Estás bien?
El de cabellos rosas, sin más terminó de acercar al preocupado alfa y así besarlo con intensidad, sintiendo su pecho cálido. Sí, había estado bien, había esperado lo suficiente, habían pasado por un momento difícil y, aunque separados, lograron superarlo.
—Te amo —confesó por enésima vez el menor, luego de aquel beso arrebatador.
—Lo sé —respondió quedo YoonGi, sintiéndose mal al no decir lo que su pareja esperaba.
—Vamos —anunció JiMin, separándose del otro con una sonrisa débil en sus labios y dirigirse a su armario para tomar prendas limpias y así marcharse al baño y cambiarse.
YoonGi resopló, pasándose las palmas por su rostro completamente frustrado de sí mismo al no responder a ese "Te amo" sincero y que le llenaba por completo. Se lo había dicho cuando se unieron, pero después le costaba trabajo pronunciarlo. En silencio terminó de vestirse y después acomodar un poco la cama, distrayéndose de esa agobiante sensación de molestia.
ESTÁS LEYENDO
Dudando a amarte
FanficPark JiMin, joven de ojos increíblemente azules, hijo de una de las cinco manadas más importantes de licántropos en Seoul: la manada Zafiro. Como todos los años, a fines del mes de febrero, se celebra una reunión donde asisten los alfas, sus parej...
