EL TRATO

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Amy:
Me levanté antes de que el sol terminara de romper el horizonte.

Tras completar mi rutina matutina, me encargué de curar mis heridas; usé ungüentos y vendajes firmes hasta asegurarme de que no quedara rastro visible de los estragos de la noche anterior.
Una duquesa no puede permitirse mostrar debilidad, y mucho menos golpes en su noble cuerpo, la capitana menos aún.
Volví a examinar mi reflejo frente al espejo, acomodé mi vestido, arreglé mi cabello y comprobé que la apariencia de Amelia Rose estuviera nuevamente en su lugar, impecable y serena, como correspondía a la duquesa que todos creían conocer, aunque bajo aquella tranquilidad todavía permanecía presente el recuerdo de lo sucedido horas antes.
La aparición de Shadow continuaba rondando mis pensamientos, especialmente porque había conseguido descubrir aquello que durante tanto tiempo había protegido con extremo cuidado.

No era únicamente el hecho de que conociera mi identidad como pirata, sino la manera en que había conseguido llegar hasta ella, observando detalles que yo había considerado insignificantes y relacionando cada uno de ellos hasta construir una verdad que había logrado tomarme completamente desprevenida.

Cuando consideré que mi apariencia no podía levantar sospechas, abandoné mis aposentos y bajé al comedor, Blaze y Cream ya me esperaban, desayunamos en un silencio contenido, rota la tensión solo por la cortesía habitual.
En cuanto terminamos, les hice una seña y nos dirigimos a mi despacho privado, sus miradas dejaban bastante claro que estaban esperando una explicación sobre mi desaparición durante la recepción.

Terminamos el desayuno sin mencionar lo ocurrido, y solamente cuando dejé la taza sobre el plato decidí que había llegado el momento de trasladarnos a un lugar seguro.

Amy: -levantándome con serenidad- Blaze, Cream, necesito hablar con ustedes en mi despacho.

Cream comprendió inmediatamente que aquella conversación no tendría lugar en el despacho común, así que tomó la tetera y las tres tazas que todavía permanecían sobre la mesa.

Cream: -con naturalidad- Llevaré el té al despacho para que podamos hablar con tranquilidad.

Blaze observó a Cream durante un instante y comprendió la excusa sin necesidad de que ninguna de las dos explicara más.

Blaze: -con una sonrisa discreta- Entonces supongo que será una conversación bastante larga.

Amy: Probablemente, así que será mejor que nadie nos interrumpa.

Atravesamos los corredores principales de la mansión mientras Cream llevaba la tetera y las tazas como si realmente fuéramos a continuar tranquilamente con el desayuno dentro de mi despacho, Blaze caminaba junto a nosotras y observaba cada detalle de la residencia, aunque sabía perfectamente que la verdadera conversación no ocurriría en aquella habitación.

Cuando entramos en el despacho, cerré la puerta detrás de nosotras y permanecí unos segundos observando los retratos familiares que decoraban las paredes, después caminé hacia uno de los cuadros más antiguos de la casa Rose, cuya pintura mostraba a un antiguo integrante de la familia vestido con ropas ceremoniales y sosteniendo entre sus manos una pequeña rosa tallada.

Acerqué los dedos al marco dorado y presioné discretamente sobre una de las hojas metálicas que rodeaban la rosa, provocando que un mecanismo oculto comenzara a funcionar detrás de la pared.

El retrato se inclinó lentamente hacia un costado y dejó al descubierto una abertura estrecha que, desde el exterior, habría parecido una simple separación entre las piedras, pero que en realidad conducía hacia un antiguo pasadizo construido mucho antes de que la mansión adquiriera su aspecto actual.

LADY PIRATTA         || Shadamy ||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora