Chapter VI

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Atravesó la ventana de un solo golpe, el vidrio se astilló y cayó al suelo en pedazos irregulares. Su puño comenzó a sangrar y recorrió sus dedos y muñeca hasta llegar a tocar el suelo, miró con frialdad su sangre. No dolía pero tampoco diría que era agradable sentir como se entumecía su brazo, un pequeño hormigueo.

Sacó el puño y observó las astillas que se habían incrustado en su piel, aquel olor era delicioso y deseó que aquella sangre no fuese suya, estaba hambrienta y necesitaba alimentarse. Las tabletas de sangre no eran suficientes, quería más y lo iba a conseguir. En algún momento, algún vampiro vendría a causa del olor y no se equivocaba.

- A Kaname-sama no le gusta ese olor, creí que lo sabías -pero de saber que sería él hubiese desistido de aquella travesura.

- Ichijou...-se volteó lentamente, sonrió, su inmadurez se notaba desde lejos y parecía que el nieto de Ichiou lo sabía bien, ¿cómo sería beber sangre de sus iguales?

- Déjame curarte -Sora se paralizó, en menos de un segundo, Ichijou se encontraba sacando los trozos de vidrio incrustados en su mano y después bebiendo de aquellas partes que chorreaban sangre-. Si tenías hambre, sólo tuviste que decirlo.

Sora ladeó la cabeza sorprendida, nunca había conocido a un vampiro como ese; cálido, dócil, puro... tan humano. Tuvo un tic nervioso al ver una sonrisa dispensarse por su rostro.

- ¿Cómo puedes sonreír así, Ichijou? -preguntó al verlo como curaba su mano y la dejaba limpia nuevamente.

- No tengo razón para estar serio -respondió soltando su mano, observó que estaba melancólica o talvez, hambrienta.

- ¡Léela! -Sora le tiró la carta a Ichijou- No me importa...-se dijo a si misma. Él abrió el sobre y sacó la carta, leyó su contenido.

Sora acarició su cabello y arrojó el saco de su uniforme al suelo, éste se manchó con la sangre que estaba en el suelo, lo mismo hizo con el moño y dejó que su cuerpo se resbalase por la pared.

- ¿Irás a la casa de tus padres? -Ichijou desvió la mirada de la chica que estaba sentada en el suelo.

- Ellos harán una gran reunión... e invitarán a todos los aristócratas del país con el único propósito de comprometerme con el mejor partido... ¿irás?

Ichijou se agachó junto a ella y posó una mano sobre su hombro- ¿Quieres que vaya? -Sora bajó la mirada (o mejor dicho la apartó de Ichijou), quiso decirle que deseaba que él vaya y que si no iba lo decapitaba, optó por algo más dulce.

- No estás obligado a ir, Ichijou... tú no podrías...-calló al darse cuenta de la gran estupidez que pudo haber dicho- yo no quise decir eso, perdóname.

Él sonrió, maldita sonrisa suya pensó, iba a divertirse un momento con él.

Se arrodilló para ponerse a la altura del vampiro- Tengo hambre, Ichijou-sama -no iba a pedirle permiso para beber su sangre, lo haría, ella sabía que él no se iba a negar. Colocó ambas manos sobre el cuello de Ichijou y se acercó lentamente, quería medir aquella felicidad que ella no podía sentir, aflojó el nudo de la corbata y desabrochó tres botones de su camisa.

- ¿Por qué no me detienes? -preguntó ella.

- ¿Por qué debería hacerlo? -preguntó él.

Antes de morder, lamió en donde iba a clavar sus colmillos y bebió su sangre. No era la misma que bebió esa última vez, tibia y salada. La de él era más suave y de alguna forma, neutral... ¿podría ser que fuese diferente a cualquier noble? ¿Podría ser que fuese lo contrario a lo que es su padre? Acarició su cuello y siguió bebiendo, había disminuido su hambre.

Requiem for a Vampire KnightDonde viven las historias. Descúbrelo ahora