Cuando le supuso que tendría que hablar con Zero, más que hablar, tendría que convencerlo y vaya que en ciertos momentos del día, convencerle sería como tratar de lidiar con el diablo de mañana temprano.
Antes de dar un paso más, se detuvo a observar hacia la ventana que tenía a lado mismo; el cielo se teñía de colores cálidos y los pájaros y animales que tenían su hogar en el bosque ya rondaban por ahí. ¿Por qué ella no nació en el cuerpo de conejito o un gatito? A lo mejor se ahorraba muchos dolores de cabeza.
Agradeció que iba vestida de una forma particularmente encantadora, talvez podía seducir a Zero y arrastrarlo para que una o dos horas máximo con ella en la fiesta de cumpleaños que no quería tener. Vistiendo el típico uniforme blanco de la clase nocturna con la diferencia de que traía el chaleco blanco del uniforme masculino y en vez del moño rojo que usaba con la camisa, era una corbata azul; traía medias de red y sus típicas botas negras; una orquídea que se sostenía con el listón que atajaba su pelo y olía a enebro. Era una señorita encantadora en esos momentos, supuso que podía convencer a Zero.
Llegando a su habitación golpeó suavemente la puerta en busca de una respuesta (cosa que no sucedió), la impaciencia era una característica suya y como no pudo esperar a una respuesta, deslizó la mano hasta el picaporte con la total intención de abrir. Cuando había bajado por completo el picaporte, empujó lentamente la puerta y en menos de tres segundos volvió a cerrarla. Escuchó que Zero articulaba:
- ¿No puedes esperar a que me vista?
Pudo jurar que se había sonrojado por completo pero eso era imposible, ¿verdad? Ella era una vampira... aún así, escuchaba su corazón latir rápidamente, agradeció que no vio nada que pudiese causarle un trauma psicológico de por vida. Recargó la espalda contra la puerta y se deslizó, que día sería esa... su cumpleaños, premoniciones, recuerdos, sus hermanos y ahora también Zero.
Odio mi existencia, ¿es broma? Joder, me estoy hundiendo en la desgracia... necesito beber sangre o... ¿por qué tengo que invitar a Zero? Por supuesto que él se negaría.
Gimió.
Se detuvieron porque era lo correcto y no sólo por eso, ninguno estaba cómo con aquello.
-No sé cómo es que Kuran disfruta de comerle la cara a su hermana... a mí me da asco -Shiori alzó la cabeza y observó molesta a su hermano.
-Haré como que no escuché nada.
-Shiori... ¿renunciarías a ser feliz por hacer lo correcto?
No supo cómo responder.
Zero abrió de golpe la puerta haciendo que Shiori cayese al suelo de cola.
- ¿Qué haces en el suelo? -preguntó un Zero muy divertido. Shiori alzó la vista y agradeció que al menos se había puesto pantalones, vaciló al ver la toalla colgando de su cuello. Toalla del demonio.
- Idiota -siseó ella poniéndose de pie, ya no le hacía gracia el tener que estar ahí.
- ¿Por qué viniste? Pensé que querías acostumbrarte al horario nocturno...
Ambos se adentraron a la habitación, tristemente la puerta ya había cerrado.
En segundos, ya se encontraba recostada contra la puerta con Zero poniendo ambos brazos a cada lado de su cabeza. Un segubdo antes de que alguno pudiese decir algo, ya se encontraban besándose.
- Feliz cumpleaños cariño -murmuró Zero separándose unos centímetros de su rostro.
Feliz peso de conciencia.
ESTÁS LEYENDO
Requiem for a Vampire Knight
FanficPREMIOS WATTY 2014 - HISTORIETAS, MANGA Y ANIMÉ: Ganadora. Deseó haber venido por otra razón, tal vez hubiese evitado muchos de los conflictos que había creado con su llegada. Ahora que ya no puede cambiar nada, sólo le queda lidiar con lo que está...
