¿Cómo?
Miró a Zero y se mordió la lengua para no reír demasiado, la causaba demasiada gracia verlo con esa expresión tan dura y con muchísima repugnación. Shiori por su tanto mordió sus uñas y las comía de poco. De un momento a otro, ya había sacado todo el largor de sus primeros tres dedos, como si fuese poco, concluyó con la mano izquierda y siguió mutilando a la derecha.
– ¿Ya me lo puedo sacar?
– No.
* * *
– ¿Cuándo? –Sora leyó el papel. Inaudito, inaceptable– Ichijou –dirigó la vista hacia donde el vampiro dormitaba.
– ¿Mmm...? –abrió un ojo– ¿qué sucede?
Sora señaló la carta. Una más de sus padres, una última amenaza; "eliges tú rápido y a las buenas, o elegimos nosotros dentro de una semana". Estaba siendo hostigada a encontrar un buen partido, y a partir de ese día, sólo le quedaban una semana para elegir a la mejor persona para condenar el resto de su maldita existencia. Bajó la vista, no quería pero era su obligación.
Ahí estaba él, Ichijou. Además del purasangre Shiro Natsuri, lo tenía a él. Nieto de Ichiou, contaban que las empresas Ichijou nacieron en la oscuridad y se alzaron en ellas. Sus padres deseaban a alguien que tuviese poder, él era el indicado. Ahora su abuela también participaba en la política, tenía absolutamente casi todo a su favor. Entonces, ¿por qué no comprometerse directamente con Ichijou y dejar de lado todo eso?
– Mis padres quieren que vaya de visita unos días –mintió.
Ichijou alzó las cejas y sonrió.
– ¿Quieres que vaya contigo? –preguntó suavemente.
Ella negó.
– No es necesario –se puso de pie y fue hasta donde Ichijou estaba sentado– ¿qué piensas de mí? –preguntó colándose encima mismo de sus piernas.
– Pienso muchas cosas de ti.
– Lo sé –suspiró–, pero qué piensas de mí como mujer...
El rubio sonrió. ¿Qué pensaba él? Que era vampireza maravillosa, caritativa, fuerte, perfecta e inalcanzable, hermosa y por sobre todo, la mujer que desearía tener a su lado por el resto de su vida.
– Tú ya lo sabes, no es necesario que te lo diga –rodeó su cintura–.
Sora lo miró. Bajó lentamente el cuello de su camisa, dejando expuesta toda la extensión que iba desde su quijada hasta la clavícula. Sentía como cada centímetro de su cuerpo se tensaba al oler el aroma que él poseía. Acercó los labios lentamente y deslizó la lengua donde deseaba morder.
– ¿Hace cuánto que no comes nada?
– No lo sé –respondió ella. Mordió suavemente y comenzó a beber, Ichijou se tensó al primer contacto de los colmillos con su cuello. Miró hacia el espejo que tenía enfrente.
– Cásate conmigo.
* * *
– Yagari, Kaito –Cross miró a ambos maestros y sintió las ganas de hacerles una gran sonrisa–. Estos son nuestros nuevos prefectos; Eric Maslow y Priscilla Ali. Ambos son americanos y enviados por la Asociación de Cazadores en Canadá.
El joven mayor, de grandes ojos oscuros y las pestañas oscuras que resaltaban de todo su rostro, el cabello castaño que iba en una sola trenza y caída por su espalda, tenía puesto un traje de vestir negro. De la pretina de su pantalón, una única daga resaltaba, acomodándose los lentes que traía puesto, soltó una sonrisa dirigida a ambos maestros.
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Requiem for a Vampire Knight
FanfictionPREMIOS WATTY 2014 - HISTORIETAS, MANGA Y ANIMÉ: Ganadora. Deseó haber venido por otra razón, tal vez hubiese evitado muchos de los conflictos que había creado con su llegada. Ahora que ya no puede cambiar nada, sólo le queda lidiar con lo que está...
