Capítulo 4

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Luis

Mi despertador me despierta a las 4:40 de la madrugada, solo he estado durmiendo por intervalos de veinte minutos desde hace dos días, Sylvie se enfermo de algo, pero no estoy seguro de que es

El susto que me dio no se me ha quitado, ella y Nephy estaban en la sala tomando te, yo estaba en mi habitación preparando cosas para la clínica, después escuche que Nephy hablaba muy rápido y escuche como una puerta de azotó así que supe que se había ido, salí de mi habitación para ver si de verdad se había ido, pero cuando estaba apunto de bajar las escaleras escuché como unos platos se rompían pensé que Sylvie se había resbalado o algo así, así que acelere mi paso, fue cuando oi que dio un grito y en ese momento mi corazón se aceleró como si acabara de correr un maratón, sabía que ella estaba en casa, nada le podía pasar, estaba a salvo pero si grito fue por algo, así que corrí por las escaleras y cuando llegue a el primer piso vi a Sylvie de pie sosteniendo su cabeza, recuerdo que grite su nombre y entonces ella se desmayó, logre sostenerla antes de que cayera a el piso y eso es lo que pasó, la he estado cuidando todo el día, tiene una fiebre terrible, su temperatura es de 39°, y hace una hora le di unos medicamentos pero ella los vomito, si su temperatura sube podría tener convulsiones

Me pare de mi cama y fui a el cuarto de Sylvie y ella estaba como la había dejado hace veinte minutos, acostada en su cama y con varios trapos remojados en agua helada para regular su fiebre, solo que ahora tenía los ojos abiertos

-amo- dijo débilmente

-aquí estoy Sylvie, ¿que paso?- le dije acercandome a ella y tomando su mano, hace veinte minutos acababa de vomitar todos sus médicamentos y estaba bastante deshidratada

-je, sus manos son muy grandes, ¿o las mías son muy pequeñas?- había algo en su tono de voz que no estaba bien, parecía que estaba anestesiada pero decidí seguirle el juego

-creo que un poco de ambas, ¿no crees?-

-creo que sí, usted es muy sabio amo-

-ja, ¿como te sientes?-

-un poco mejor que antes, pero no siento mi mano izquierda, ¿ve?- ella alzó su mano izquierda y parecía que la tenía bastante entumida ya que parecía que no la podía mover

Le toqué su cabeza y parecía que su fiebre había bajado un poco, pero no podía saber con exactitud así que le puse un termómetro en su boca

-ahhh, esto sabe mal- dijo haciendo gestos de asco

Tal vez esta actitud suya se debe a que la fiebre llego a afectar un poco su cerebro y la dejo algo aturdida o tambien por la falta de agua

-amo es muy apuesto, ¿verdad Nephy?-

Eso me tomo por sorpresa, ¿estaba tan aturdida?

-ehh, Sylvie, yo no soy Nephy- le dije riendo

-¿como de que no Nephy?, tu eres tu y yo soy yo y amo es amo y aparte yo soy la esposa de amo, no tu-

-¿como de que eres su esposa?- dije conteniendo la risa

-siii, ya te lo había dicho, Luis me gusta Nephy y sere su esposa en el futuro-

Sentí que mi corazón se detuvo por unos segundos, ¿de verdad le gusto a ella? Tal vez solo es por su estado actual, pero, ¿y si no?, quieto decir ella es muy linda y todo, pero ni siquiera se cuantos años tiene, pero ella actúa mas como una mujer mas que como una niña y, mierda, puede que ella me guste, siento que necesito protegerla, quiero protegerla y hacerla felíz

Sylvie se volvió a dormir, le saque el termómetro de su boca y su fiebre había bajado mucho, tal vez así mañana ella este bien

Me senté a su lado y puse una mano en su cabeza

Enseñando A SentirDonde viven las historias. Descúbrelo ahora