"Sus ojos me decían que lo abrazara, que lo besara, que iniciara por fin los trámites básicos de nuestro deseo. Y cómo podía negarle lo que esos ojos tan tiernos y elocuentes me pedían. Lo abracé, lo besé. Sus labios eran una caricia necesaria, cómo podía haber vivido hasta ahora sin ellos."
ESTÁS LEYENDO
Aquel abril calído
Romance"El se enamoró de sus flores y no de sus raíces, y en otoño no supo que hacer..." -Una pianista melancólica.
