Tome mi última maleta y la coloque en el último espacio del maletero, me dirigí hacia la entrada de la casa y abrase a mama.
—Por favor cuídate. —Su tono de voz me mataba, me hacía sentir culpable por dejarla sola.
—Lo haré lo prometo —Le di un fuerte abrazo y un beso en la mejilla,y al voltear podía ver como sus ojos se cristalizaban y antes de las lágrimas salieran me dirigí a mi auto y lo encendí.
—Llámame. —Grito antes de que no pudiera oírla.
Al ir saliendo de la ciudad pude contemplarla por última vez y a su pintoresco aura que la rodea, en verdad la voy a extrañar, a pesar de ser una ciudad es muy calmada se puede escuchar el canto de las aves al amanecer y los sonidos del búho al anochecer además de tener un gran mirador desde donde se podía ver toda la ciudad.
El lugar al que me dirija quedaba aproximadamente a dos horas de viaje y si no me detenía en ningún lugar salvo para recargar el combustible llegaría antes del anochece. Además de que varias personas me an advertido que ese lugar es muy peligroso de noche y aun necesitaba buscar un lugar donde quedarme.
El viaje había sido bastante largo pero tranquilo y gracias a la música no fue tan aburrido aunque eso no podía evitar que mis dedos sufrieran de un entumecimiento al igual que mis piernas, llegue aun con la poca luz que la tarde ofrecía y estacione el auto en frente de lo que parecía ser una cafetería necesitaba comer y este parecía ser el mejor lugar a estas horas.
El lugar era muy acogedor las paredes eran un color blanco con unas pocas manchas de moho; era un lugar antiguo se podía ver a simple vista ya que la puerta rechino al entrar y las mesas carecían de brillo.
Tome asiento en una de las mesas del fondo junto aun gran ventanal y rápidamente una chica de cabello rosa se acercó a mí.
—Disculpe, señorita ¿Qué desea ordenar? —Dijo dandome una hoja con el menú.
—Un espresso y una rebana de pay de queso, por favor —Dije eso sin siquiera pensarlo dos veces , ya que era mi postre favorito y lo que siempre pedía.
—Enseguida —Y sin esperar más se fue.
Mi celular sonó y rápidamente lo saque de la bolsa a mi lado, era solamente una notificación de Facebook pero antes poder guardarlo recordé que le debía marcar a mi Mamá.
Después de que sonara 3 veces, al fin contesto.
—Hola Mamá —Dije sin más.
—Hola querida —Dice con entusiasmo.
— Bueno te llamaba para avisarte que ya he llegado.
—Excelente, ¿Y ya estas instalada? — Al escucharla decir eso carraspeo un poco.
—Si ya estoy instalada, el lugar es muy pintoresco —Miento —.Bueno, te dejo debes de tener cosas por desempacar y yo aquí quitándote el tiempo.
—Adiós, Mamá cuídate —Logro decir antes de que cuelgue.
A los pocos minutos llega la chica y me entrega mi pedido; el olor que desprenden es fantástico así que no dudo en probarlos, tanto el pay como el café an sido uno de los mejores que e probado.
Al terminar mi café y mi pay, solo me quedaba ir a buscar un apartamento cerca y barato. Decidí preguntar a la chica de la cafetería donde podría encontrar uno así, me explico que estaban rentando uno a unas cuadras de ahí así que le pague lo que debía y me dirigí hacia allá así que me dirigí hacia allá.
Aparque el coche en frente del lugar y me baje de el.
Fachada de enfrente era "normal"; pintado totalmente de color gris y sin ninguna decoración extra.
Me atreví a entrar, y debo aclarar que me sorprendió mucho, por dentro era bastante colorido pintado de un color anaranjado otoño y un candelabro de cristal colgaba justo arriba de mí.
Estaba tan concentrada que un carraspeo tuvo que sacarme de mis pensamientos, voltee hacia donde había salido encontrándome con una mujer de unos 50-60 años con el cabello marrón y unas gafas, detrás de lo que parecía ser un mostrador.
—Hola, ¿señorita?... — Kiara. —Dije mientras caminaba hacia donde se encontraba ella.
— ¿Y que desea señorita Kiara? —dijo mirándome fijamente.
—Me han dicho que aquí puedo encontrar un apartamento disponible.
—A si es, se encuentra en el último piso, y la renta es muy accesible.
Me contó sobre lo que podría encontrar en él, y su precio además de que estaba bien ubicado en la ciudad, así que sin esperar llegamos a un buen acuerdo, también me hablo sobre que ella es la encargada del lugar y si tengo un problema con el lugar simplemente le podía llamar por teléfono.
Me fui hacia el elevador y coloque el número de piso, al legar y abrir la puerta pude ver que el apartamento era más grande de lo que me había imaginado y empecé a recorrerlo y tal como me había dicho; este tenía dos recamaras, un baño, una cocina, una sala-comedor y una pequeña terraza, y lo mejor de todo es que esta amueblado.
Saque las pocas maletas del auto y con un poco de trabajo las subí al apartamento y las empecé a ordenar, me tarde un poco más de lo planeado ya que al encender mi teléfono pude darme cuenta de la hora eran las 8:00 de la noche y mi estómago ya empezaba a pedirme de comer, lo único de comida que pude traer sí que esta se afectara por el viaje fue unas cuantas tostadas y un poco de miel así que sin más remedio eso tuve que cenar ya mañana me encargaría de ir comprar lo necesario.
Terminando eso me dirigí a la cama, mañana tendría un día bastante lago y era mejor descansar, en menos de lo que pude darme cuenta caí en los brazos de Morfeo.
Escuche un molesto sonido y supuse que era la alarma así que me levante, tome una toalla del armario y me dirigía hacia el baño; encendí la ducha y espere a que el agua se calentara un poco, cuándo ya se encontraba lo bastante caliente me adentre en ella, poco a poco el agua fue mojando mi cuerpo, tome un poco de mi jabón entre mis manos y empecé a tallar mi cabello con él, luego procedí con mi cuerpo, cuando ya me encontraba limpia salí de ahí y fui a cambiarme.
Elegí un atuendo discreto; un pantalón negro y un suéter del mismo color arriba de una camisa blanca, decidí llevar mi cabello suelto y colocarme un poco de mascara de pestañas para que mis ojos no se vieran tan cansados y apagados.
Antes de salir mire la hora y si no me apuraba podría llegar tarde y nadie quiere eso en el primer día, tome mi celular, las llaves y mi cartera y salí.
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Oficial Harrison.
RomanceEl amor es una maravillosa flor, pero es necesario tener el valor de ir a buscarla al borde de un horrible precipicio. -Stendhal Portada hecha por: LaChicaLectoraDePdf