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No es ninguna hora especial, ni me recuerda algo en particular, sólo es la hora en la que comencé a escribir esto. Aunque si me lo preguntan, sería una buena hora para detener el tiempo... Sólo piensen en eso unos segundos. Por lo general, a esta hora del día hace un buen clima, perfectamente se podría estar en la playa, durmiendo, comiendo, leyendo, caminando, viendo una película, haciendo el amor o lo que fuese.


En mi caso, hoy he estado todo el día en casa, más específicamente en cama. No lo decidí así cuando desperté, sólo sin darme cuenta pasó el tiempo y mis ganas de levantarme no aparecieron... ¿en dónde están? quién sabe, a lo mejor se las ha llevado el viento o se me han quedado enredadas entre las pestañas.


Vamos a ponernos redundantes, y es que no tengo ganas ni de buscar mis ganas, es más, no sé ni cómo estoy moviendo los dedos ahora, tal vez lo hago por inercia pero nada me relaja más que hablar conmigo misma, porque aunque nadie me esté viendo, suelo hablar las cosas a medida de que las voy escribiéndo... Creo que si alguno me viera ahora me tacharía de loca, lo cuál no me extrañaría, porque además de estar hablando sola y de hacer mil muecas, tengo el pelo alborotado y no me he quitado la pijama; seguro y hasta tengo lagañas.

No todos los días estamos dispuestos a enfrentar el mundo y está bien tomarse un descando, lo malo sería que ese descanso se alargue demasiado.

A sky blue full of stars.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora