Amy
El agua helada del manantial no me devuelve la lucidez; al contrario, arrastra mi conciencia hacia un abismo de recuerdos reprimidos que estalla en mi mente con una desesperación insoportable, sumergiéndome en un doloroso y asfixiante pasaje del pasado. El suspenso se rompe con violencia en mi memoria y me veo atrapada de nuevo en aquella fatídico caos.
Hay fuego, un incendio voraz devora el mar y las llamas consumen las maderas del navío familiar en un desastre total de crujidos y humo negro.
La cubierta está inundada con una cantidad masiva de sangre que tiñe el roble de rojo, y los gritos de muerte resuenan con una crudeza desgarradora, estamos en medio de un combate encarnizado contra una horda invasora; yo soy una criatura completamente inexperta que solo puede mirar el horror con las pupilas contraídas, desatando un alarido de puro pánico desde mi rincón
-¡Padre!
-¡Retírate de inmediato, Amelia! -ruge su voz potente, abriéndose paso a tajos limpios entre los asaltantes-. Tu madre y yo nos encargaremos personalmente de destrozar a estos pendejos que han cometido el grave error de subestimar mi acero.
-Cariño, por favor, mide tu vulgar vocabulario delante de nuestra hija -interviene la duquesa, colocándose a su flanco en una postura defensiva impecable que derrocha una gallardía admirable en medio del caos-.
-Lo siento, mi vida, me dejé llevar por el ímpetu de la contienda -responde él, atravesando con su sable el pecho de un corsario en un movimiento certero-. Vamos, vengan todos juntos, que estos infelices aún no logran hacerme sudar en mi propia cubierta...
El suspenso es roto por el estruendo de un disparo de mosquete, el ruido ensordecedor del hierro chocando y más gritos agónicos de quienes pereciendo.
Todo pasa con una rapidez vertiginosa y la realidad se comprende de un solo golpe letal
-¡Cariño!
-¡Padre.
-¡Malditos bastardos!... Querida, toma con fuerza a Amelia y naden de inmediato hacia la orilla de esa isla que se divisa en la neblina. ¡Yo las sigo de cerca!
Nos persiguen sin darnos un solo segundo de tregua en el agua salina, apenas logramos tocar la arena de la playa firme, extendemos el esfuerzo un poco más, corriendo con desesperación hacia el interior de la selva para ponernos a salvo.
Detrás de nosotras, unos pasos pesados y apresurados nos siguen los pasos; menos mal es mi padre quien aparece entre la vegetación, pero más atrás de su silueta se escuchan las voces ásperas de los que quieren hacernos daño
-¡No te escaparás con vida de esta costa, pirata!
-¡¿Ah, sí?! ¡Intenten atraparme primero si es que pueden, escoria! -les espetó él, volviendo a la lucha de forma inmediata.
La carnicería se reanuda; más disparos y choques de acero resuenan entre los árboles.
Son todos contra uno en un cerco despiadado-.
-¡Síganlo de cerca, muchachos! ¡De este maldito día no pasa que le cortemos la cabeza!
-Mamá... ¿y mi padre está bien? -pregunto temblando en el fango, con las lágrimas desbordadas-.
-No te preocupes, querida... tu padre es un roble sumamente difícil de acabar -intenta calmarme ella, apretándome los hombros-.
He visto pelear a ambos con un poderío absoluto que nadie en la corte podría igualar, pero esta vez la fortuna nos ha dado la espalda; no hay más aliados que nos cuiden, no hay más vías de huida en el mapa y no hay más refugios en esta selva.
Lo creía todo perdido en mi desesperación, hasta que él sale de regreso de la maleza y veo esa cara conocida que me llena de una alegría efímera; sin embargo, el cansancio es evidente en su pose y en su mirada se puede notar una preocupación helada que jamás le había visto.
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LADY PIRATTA || Shadamy ||
FanficEn una época donde las coronas pesaban más que los sueños y los apellidos podían decidir el destino, una joven llevaba dos vidas. Para el reino, Amelia Rose, la Duquesa. Una dama de noble linaje, educada para caminar con elegancia por los salones, i...
