Y aquí me encuentro, una noche más sentado frente al escritorio sin poder dormir, una noche más en la que me mantengo despierto sin café. Una noche más en la que la melancolía se apodera poco a poco de mi ser. En donde el presente me grita al oído que sufre de tu ausencia, en donde los recuerdos me susurran que te fuiste. No sabes cuán absorto me encontré al saber que dejaste de amarme, me decepcioné de mi mismo, me dolió. Me dolió tanto que me prometí dejar de pensarte, me prometí olvidarte.
Ahora me encuentro odiandome por no poder cumplir con las promesas que me hice a mi mismo, intente sacarte de mi cabeza pero por el contrario tu presencia en ella era inminente, por más que intenté distraerme siempre existia una pequeña laguna, un oasis de recuerdos que sobresaltaba de todo. Nunca pude olvidarte y esa es la razón por la que escribo esta carta a esta hora de la madrugada. No puedo dormir porque te tengo en la memoria, y si pudiera hacerlo, se que tu imagen se haría presente también en mis sueños.
ESTÁS LEYENDO
Diario De Medianoche.
RandomUn libro, varios capítulos, mil recuerdos. Un lapiz, un papel, Doce lágrimas. Escritos de Medianoche producto de momentos de inspiración.
