PRÓLOGO

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El teléfono empezó a sonar.

-¿Si?- dije de mala gana, aquella llamada me retrasaba de lo que quería hacer.

-Zorro soy yo, te he dejado mucho tiempo para pagar.

-Si, te lo agradezco.

-Zorro sé que lo has pasado mal con lo de Sanji, y que lo único que te queda de él es esa sala de baile, pero como no me pagues pronto se lo llevarán todo...

Colgué el teléfono y lo tiré al suelo. Estaba encima de un edificio, enfrente del suyo, sentado en una cornisa. Era de noche, no quería que nadie viera a aquél Zorro. Estaba apunto de hacerlo, preparado para morir de forma patética, algo no muy digno de mí.

-Sanji~ solté en un suspiro, cuanto tiempo sin escuchar tu nombre salir de mis labios. Sin quererlo una media sonrisa se formó en mis rostro. -¡Sanji!- dije a punto de saltar por la cornisa.

Y lo vi... mi corazón empezó a latir mucho tanto que lo podía escuchar diciendo un "Ve por él, pero ésta vez cuídalo bien". Estaba él de lado a lado bailando como salía hacerlo; en su antigua sala de baile, siempre me gustó verlo bailar, me quedaba hipnotizado y embobado viéndolo saltar, siempre reía por eso. No se si era por el sake o por el dolor que me provoca que hoy sea el aniversario de tu muerte, pero te podía ver, no quería moverme por miedo a que te desvanecieras. Y se acabó la canción, te sentaste en el suelo como siempre que no te veía encendiste tu cigarro, por una vez en 3 años me sentí tranquilo y en paz viéndolo feliz con su vicio. De pronto volvió a saltar y ensayar, pero ésta vez cuando saltó calló al suelo, yo me puse de pie, él me miró con lágrimas en los ojos y sin sonido pronunció.

Lo siento...

Fui a la casa y miré esa puerta, esas escaleras que tú subías con tantas ganas y felicidad porque justo arriba estaba tu sala de baile, subí y me senté en el suelo.

Cuanto tiempo sin subir aquí, me miré en ese espejo tan feo que le gustaba tanto; convertías el frío en calor y el miedo en calma, sin pretenderlo comencé a llorar y salí de ahí.


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Desperté por ruidos en la planta de arriba. Me vestí agitado y subí las malditas escaleras, cayéndome en el último escalón, mientras me levantaba vi sus botas negras y me imaginé lo que se me avecinaba.

-¡¿Qué cojones hacen todos en mi casa?!

-Lo siento Zorro- dijo poniéndome las dos manos en mi pecho -ya no puedo seguir cubriéndote.

-¿Qué?, ¡¡¿Crees que voy a dejar que se lleven todas sus cosas?!!

-Zorro- el hombre suspiró y aparecieron dos policías -hagamos esto de forma pacífica.

-¡¿Quieres que me quede aquí sin hacer nada, mientras os lleváis las cosas de mi esposo?!- grité, iba a ir a detenerlos pero los policías me inmovilizaron, tenía la cara contra el suelo, y vi cómo se llevaban ese feo espejo que tanto le gustaba a Sanji, haciéndome recordar cuando lo encontramos.

__Flash black__

-Zorro, estoy aburrido- dijo Sanji con fastidio.

Estaban en una casa de antigüedades, Zorro querría una nueva espada para dejarla en su dojo.

-Sabes que odio tener que dejar mis espadas a los niños.

Sanji bufó -Mis pies están echos polvo, Zorro llevamos horas andando y no la encontramos, vamos a casa- cogió su mano, el peliverde lo miro y se acercó al otro.

-Vas a tener que hacer algo más para convencerme.

Siguieron andando y Sanji se paró al ver un feo y gran espejo.

-¡¡Zorro!!, mira este espejo, sería el ideal para mi sala de baile- Sanji llevaba meses imaginando su sala de baile.

Zorro miro el precio, y Sanji lo miró suplicante -Ni de coña pagaré 600 euros por un espejo horrible.

-¡Zorro!

-Ni de coña- dijo tomándolo de la mano, fueron al mostrador, preguntó y le dieron la espada. Sanji seguía enfadado. Dejó la botella de agua en el mostrador y salieron del lugar.

Sanji parecía muy enfadado, Zorro rió en sus adentros.

-Mi botella, debí dejarla en el mostrador- le dijo a Sanji que lo miró mal y se cruzó de brazos mirando a otro lado -vuelvo ahora.

Cogió su botella y llamó al dueño.

-Hola, vera siento molestarle.

-No te preocupes hijo, no lo haces.

-Hay un espejo- el hombre asintió -que le ha gustado mucho a mi esposo. Estamos de luna de miel y le estoy haciendo una sala de baile en nuestra casa, cuando vuelva quiero que esté acabado. Lo que pasa es que se ha quedado enamorado de ese espejo feo de allá. ¿Sería posible comprarlo y enviarlo a París en dos días?

El hombre se quedó pensando.

-París está muy lejos de aquí.

-Por favor señor, pagaré lo que haga falta.

-No es por el dinero joven, ¿usted cree que su esposo cuidará y usará ese espejo?

-Si claro, él es bailarín y necesita espejos para ensayar.

El hombre asintió -Siendo así podremos enviarlo a su casa en unos días por el doble del dinero.

Zorro apretó los dientes y suspiró. La cara de Sanji valdría la pena.

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Algo corto lo sé ! Estoy empezando no me juzguen .

QUERIA AGRADECER A AnnSowi80 POR AYUDARME A CORREGIR.

Lo sé lo sé siempre necesito ayuda jajajaja XD no me juzguen.

Un saludo desde España .bye


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