-¡Ojitos de sol! _Sofi salta a mis brazos en cuanto llegó a la mansión.
Sin poder evitarlo sonrío, aquella niña me había hechizado por completo y saber que sus ojos color café brillaban solo por verme me alegraban enormemente.
-Hola hoyuelitos. _besé su nariz disfrutando de como sus mejillas adquirían un ligero sonrojo.
-¿Cómo te fué en tú primer día? ¿Hiciste nuevos amigos? _preguntó con interés ladeando la cabeza.
-Me fué técnicamente bien, y sí, hice dos nuevas amigas. _la bajé de mi brazos y ella me tomó la mano.
-¿Quieres jugar al té? Serás mi invitada de honor. _propuso con algo de timidez.
-Sería un honor ser tu invitada de honor hoyuelitos. _sonreí acariciando su mejilla.
Sofi dió unos pequeños saltitos y me llevó hasta su habitación agarrada de la mano. Me sorprendí al ver el interior, no era como me la imaginaba: tenía una cama normal del tamaño perfecto para ella, un escritorio bien acomodado, un lugar especial para sus peluches, una mesa del té y sus paredes estaban decoradas con árboles, de una de sus ramas salía un estante repleto de libros. Y no precisamente sobre princesas.
-¿Tú lees? _pregunté con asombro.
-Sipi. Kaki me los regaló y son muy interesantes. _contestó acomodando la mesa del té.
Un dato interesante sobre la todopoderosa: le gusta leer libros geniales.
-Mira te presento a mi mejor amigo Pou. _me entregó un pequeño panda de peluche y no pide evitar sonreír ante su inocencia. -Pou, ella es mi nueva amiga la ojitos de sol.
-Es un placer conocerte, Pou. Eres afortunado por tener una dueña tan hermosa e increíble. _hablé con el peluche mirando como los ojitos de Sofi brillaban.
Fué a la mejor fiesta del té que he asistido... De hecho es la primera, pero la disfruté como nunca. Sofi hizo unos pastelitos de chocolate y me ofreció té y galletas reales. Nunca fui de las niñas que hablaran con amigos imaginarios o jugaran con muñecas, era de las que se refugiaba en libros de mitología griega o de historia. No entiendo ¿por qué? me aburro tanto en esa clase.
En fin, era más bien del tipo de niña friki o niña rara (sin mencionar lo que tengo entre las piernas) a la que sus padres a veces olvidaban por enfocarse aún más en hacer crecer su imperio.
Y después se quejan de que soy una rebelde. ¡Pff!
La hora de cenar se acercaba y después de dejar que una de las empleadas ayudara a Sofi con su ducha, me fui a mi habitación para quitarme aquel abominable uniforme. La todopoderosa había llegado hace un rato y se encerró en su habitación. Ni que me importara.
Decidí colocarme unos adidas originales blancos, un pantalón negro y un suéter color vino tinto. Volvía a ser yo finalmente.
Bajé hasta el comedor, sola, y saludé a Alejandro y Sinu. Camila ya estaba comiendo. Contesté sus típicas preguntas de: ¿Cómo te fué? ¿Qué tal todo? Acompañadas de unas cuantas miradas de lástima.
Ojalá nunca tengan que aguantar esas miradas, son insoportables.
-¿Te enteraste de lo que dijeron los mayoritarios sobre sus hijos? _preguntó Alejandro a su esposa y yo sin poder evitarlo me atraganté con mi bebida.
-¿Estás bien ______? _Sinu me miró con preocupación.
-Cof Cof Cof no te preocupes, todo en orden. _logré hablar carraspeando para quitar un poco el malestar de mi garganta.
-¿Qué sucedió con su hijos, cariño? _volvieron a retomar su conversación y tanto Camila como yo estuvimos pendientes de la conversación.
-Fueron a África para llevar a cabo el proyecto de disminución de hambre en ese lugar. _siguió Alejandro y yo fruncí el ceño.
-¿Qué? _preguntamos Camila y yo a la vez ganándonos la atención de la pareja. La última tenía un brillo en los ojos.
-Así lo anunciaron ésta tarde en las noticias. Sus hijos harían un viaje de un año a las ciudades más afectadas por el hambre en África.
Corté con fuerza el pedazo de pollo en mi plato. ¿Con qué un viaje a África?
-¿Podrían explicarme eso de la pirámide alimenticia de los socios? _pedí ganándome la atención de los tres. Sofi seguía comiendo.
-Solo hay tres tipos de socios. Los mayoritarios que son los dueños de todo. Seguimos los de la segunda categoría y por último los de la tercera. _explicó Alejandro con una sonrisa.
-¿Y por qué son tan importantes sus hijos? _cuestioné aunque ya sabía la respuesta.
-¿Hablas enserio? _Camila me miró como si tuviera tres ojos. -Ellos son los herederos de absolutamente todo, viajan por todo el mundo aumentando los negocios y serán los próximos jefes de todos. _contestó con admiración total.
-¿Y los conoces? _la miré fijamente y ella negó con la cabeza.
-Nadie los ha visto realmente, sus padres prefieren mantenerlos protegidos y eso implica nada de prensa cuando ellos estén en un viaje o evento. _contestó rápidamente.
-¿Y cómo te los imaginas? _me atreví a preguntar tomando mi papel de chica de negocios.
-Por lo que pintan. Son elegantes, sofisticados y deben ser increíbles en los negocios... Amables.
Quise echarme a reír allí mismo pero me contuve porque sería demasiado raro. Todo lo que dijo sobre nosotros era totalmente falso. Salvo por lo de amables, claro, yo al menos me consideraba así. Nosotros no eramos elegantes, íbamos a las fiestas de nuestros padres en pijama. No eramos sofisticados, aún me cuesta saber que cuchara se usa para cada platillo. Y sobre todas las cosas, no eramos los putos amos de los negocios, recuerdo una vez que sin querer contesté una llamada de mi padre y le hice perder un millón de euros.
En conclusión a todo esto, eramos todo lo contrario a como muchos piensan que somos.
-¿Y si no son así?... Me refiero a que ¿Y si no son cómo todo el mundo piensa?
-¿Cómo crees? De seguro son así. Serán los próximos dueños de la empresa multimillonaria más grande del mundo. De seguro no son unos simples chicos que andan en skateboard o usan ropa sencilla. Deben tener los autos más lujosos y la ropa mas cara de todas. _debatió Camila aún con el brillo de admiración en sus ojos chocolate.
Sinu y Alejandro veían nuestra conversación como si estuvieran en un juego de tenis y en estos momentos sus ojos estaban sobre mi esperando mi ataque.
Lo único que hice fué soltar un suspiro pesado y levantarme de la silla.
-Tienes razón. Deberían ser así. Buenas noches. _abandoné el comedor y fui directo a mi habitación.
Esto ya era el colmo de los colmos. Mis padres se estaban pasando de la raya y conseguían exactamente lo que querían. Arrepentimiento.
Estaban logrando que me arrepintiera de no ser la hija perfecta que ellos querían, que todo el mundo quería mejor dicho. Recordé la descripción de Camila y también por como quería echarme a reír por su idea errónea sobre nosotros. Recordé que todos piensan que hacemos obras de caridad durante meses para ayudar a gente que lo necesita, sin saber que estábamos pagando un castigo en una ciudad que no moriría de hambre nunca.
Recordé el brillo en los ojos de Camila que decían a los cuatro vientos la admiración que sentía. Y solo por una vez en mi vida, solo una, me arrepentí de ser un problema.
Estoy como buena gente así que les voy a dar dos capítulos.
😁😁😁
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Problem (CAMILA CABELLO Y TÚ) G!P ✔
Ficção AdolescenteCuando hay un problema. Las personas hacen hasta lo imposible para solucionarlo. Cuando tú eres un problema. Tus padres cambian tu apellido, te envían a un instituto privado junto con tus amigos para vivir con uno de los miles de socios que tienen y...
