Capitulo III

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Despierto en mi cama, miro alrededor y suspiro, la alarma acaba de sonar, es lo que me ha despertado.
Sé que tengo que ir hoy a clases, así que, me levanto y me visto, esta vez opté por una camisa negra y unos vaqueros.
Echo de comer a mi perro Tony, un pastor alemán grande y fuerte.
Tengo muchísimo sueño, ya que anoche me pasé hasta tarde viendo la tele, pero sobre todo pensando en todo lo de ayer, ese roce... me hizo sentir nervioso, ¿debería preocuparme? No es que me pusiera nervioso con todo el mundo así, pero... sentía algo de mariposas cuando se me acercó tanto.
No quiero darle importancia, tengo que concentrarme en mis carreras, no tengo tiempo para el amor.

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Ya he llegado a la universidad, miro alrededor, esperando ver a Hannah; allí la ví, hablando con otro chico, alto, pelirrojo y con rizos y pecas; se estaban riendo bastante, el chico me llamó la atención, no es que hubiera muchos pelirrojos por la zona.
Me acerqué tímidamente mientras saludaba a Hannah, quien me saludó sonriente.

-Hola Aaron- me dijo, abalanzándose sobre mi, dándome un ligero abrazo, donde me pasó las manos por el cuello suavemente; se me cerraron los ojos un poco, me encantan esos abrazos, en los que se te cierran los ojos y te hacen olvidar todo.

-Hola Hannah, ¿que tal estás?- la dije tierno, me acordé de ese número, no me atreví a llamarlo, tenía que preguntarla de quién era.

-Bien...y tu, ¿qué tal?- me dijo con una dulzura en su voz, desde que la conocí era super dulce y tierna conmigo.

-Bueno... algo raro, pero bien- sonreí un poco y levantó su mirada a mis ojos con una leve tristeza.

-¿Por qué? ¿Qué ha pasado?- me miró algo triste, estaba mirándome a los ojos con sus precioso color azul cielo. En ese momento, el chico pelirrojo se acercó por detrás a Hannah y me miró de arriba a abajo.

-Que mono, ¿no, Hannah?- dijo el chico sonriéndome divertido.

-Jeje... esto... sí Abraham- le dijo mirándole de una manera extraña, decidí ignorar ese gesto.
El chico la hizo un gesto de aprobación y me tendió la mano.
Yo se la cogí y moví mi mano en forma de saludo. Él por su parte hizo lo mismo con una sonrisa dibujada en su boca.

-Pues yo soy Abraham, ¿y tú, chico guapo?- me decía todo con una simpatía especial.

-Aaron, encantado- le sonreí.

De repente, noté unos delgados brazos abrazándome por detrás.

-Hola, guapo...- me susurró Blake en el oído, dándome un beso en la mejilla.

-Hey Blake- dije algo nervioso de nuevo, no era de esos de los que se liaban con cualquiera por "probar"

-Oye, Aaron, ¿podemos hablar un momento?- me dijo Hannah, parecía nerviosa; asentí y la dije a Blake que me esperara un momento ahí.
Hannah y yo nos pusimos en un sitio algo escondido de los demás.

-Aaron, por favor, hazme el favor de no fiarte de ella, suele ser de esas que quieren un polvo y se esfuman-me dijo como preocupada.

-Hm... Vale, pero... y esto, ¿por qué?- dije algo confundido- no es que esté pensando en liarme con ella- reí un poco, me hizo gracia su propuesta.

-No, te lo digo muy en serio Aaron, por favor ten cuidado, suele ser muy rompecorazones- me seguía diciendo lo mismo con cada vez más preocupación.

-Si si, oye, antes de volver, este número, ¿de quién es?- dije sacando aquel papelito con el número.

-¡Ah, claro! Perdona, jeje, es un chico muy mono que me ha pedido salir, creo que le voy a decir que si, me lleva gustando bastante tiempo ya y, pues... bueno, eso- me dio una sonrisa algo vergonzosa, nos hemos echo muy amigos desde que nos conocemos.

Después de hablar un ratito yo fui con Blake, que estaba hablando con uno de los chicos con los que estaba sentado.

-¡Hey empollón! Ya estas de vuelta ¿eh?- me sonrió divertida y se me acercó a abrazarme de nuevo, yo por mi parte, esta vez si la correspondí, a lo que intentó darme un pequeño pico; no me lo llegó a dar en la boca, pero sí en la comisura de los labios.

-Hey Blake, si, ya estoy de vuelta- sonreí levemenete sonrojado, necesitaba acostumbrarme a Blake y su forma de ser.

-Mira, este es John, mi mejor amigo- el chico me miró de arriba a abajo y me cogió del cuello de la camisa.

-Como la hagas daño te reviento, idiota-y me soltó, noté cómo un escalofrío me recorría por la espalda hasta el cuello; no tenía pensado en ningún momento hacerla daño, y menos con un mejor amigo así.

-Y-yo soy Aaron- dije balbuceando y con miedo hacia John.

-¿Y qué? ¿Te felicito?- estaba apoyado en la pared, cruzado de brazos y con media cara tapada por su pelo. Lo peor de todo es que me estaba mirando fijamente.

Hubo un silencio entre nosotros, se oía el barullo de la demás gente hablando entre ellos.

-Sabes que sólo estan jugando, ¿no? Solo quieren vacilar un poco al ojiverde- decía la voz de un chico, no quería girarme, sabía que si lo hacía me darían una paliza.

Pensé simplemente que estaban vacilando a otro ojiverde, y no a mi; pensé en las palabras de Hannah..."es de esas que solo quieren un polvo..." ¿y si... la apuesta era que tenía que echar conmigo el polvo? Mis pensamientos me estaban matando, me dí la vuelta y me fui, cuando una mano delicada me cogió mi brazo.

-¿A dónde vas, empollón- otra vez ella, necesitaba escabullirme, necesitaba pensar, estar solo.

-E-eh... a.... a tumbarme un rato, luego vuelvo- dije balbuceando, suspiré y agaché la mirada.

-Vale, voy contigo- cambió totalmente su voz y salió la de una chica dulce, tierna, necesitada de protección...

-V-vale...-dije algo entristecido.

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Estábamos ahí tumbados, ella estaba abrazada a mi, de forma que yo miraba al cielo y ella se apoyaba en mi pecho.

-Empollón... creo que me gustas, ¿Saldrías conmigo?-me dijo con una voz levemente dulce y una pequeña sonrisita, y se me acercó, mi corazón estaba acelerado, mi cuerpo no reaccionaba, empecé a sudar, ¿qué hacía?

¿Un cuento de hadas?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora