Capítulo 3

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ISABEL
-Tuve un pésimo día -dije mientras acompañaba a mi abuela en el comedor.
-¿Qué fue lo que pasó? -preguntó ella.
-Primero, le contesté de una manera muy grosera a un joven que estaba sentado a mi lado en la enfermería mientras esperaba mi turno...
-¿Qué hacías en la enfermería? -me interrumpió mi abuela con tono preocupado.
-Es que me dio un ligero dolor en el cuello.
-¿Pero por qué no me llamaste? Hubiera ido por ti.
-Era un dolor leve -le mentí para no preocuparla más-. ¿Te sigo contando?
-Claro, continúa.
-Resulta que ese joven era mi profesor.
-¿El que te trajo esta tarde?
-Sí -respondí.
-No puedo creer tu mala suerte. -Mi abuela comenzó a reír-. ¿Y qué pasó después?
-Me miraba muy extraño, pero la verdad me cayó mal. No soportaré verlo todos los días; es un pesado. Y, en segundo lugar, Fabián se me declaró.
-¿Y qué le respondiste? -preguntó sorprendida.
-No le dije nada, solo salí corriendo. Tú sabes que es un gran amigo para mí y no lo quiero de otra manera. Creo que es mejor que se fije en alguien que le corresponda.
-Tienes razón. Él encontrará a alguien más; es un gran muchacho.
-Eso espero, abuela. Es una gran persona y no sabes cuánto me duele no poder corresponderle -dije con un tono de decepción.
-No es tu culpa. En el corazón no se manda. Ya verás que tú también encontrarás a alguien a quien amar y que te ame de la misma manera.
La abuela sueña tanto con esas cosas. Yo, en cambio, creo que esa persona ideal simplemente no existe.
Más tarde, estaba en mi habitación cuando escuché el timbre de la casa.
-Isa, ¿puedes abrir? -pidió mi abuela desde su cuarto.
En cuanto abrí la puerta, me quedé helada. No podía creerlo.
-¿Qué hace aquí? -le pregunté.

No Fue Un ErrorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora