La semana transcurrió rápidamente.
Robbie no paró de contarle a sus amigos sobre las canciones que le dedicaba a su perro llamado oso que comía alimento de gato.
Alaska no dejaba de ordenar comida rápida, olvidando la pasada dieta en la que se encontraba los primeros días.
Nick y Shane, los compañeros de habitación de Alexander, no se separaban ni un momento, eran mejores amigos y eso se podía observar a kilómetros de distancia.
Y finalmente, Willow y Liam no dejaban de pelearse por la más mínima y estúpida cosa.
—Creo que Baby fue la que más le gustó a oso, maullaba y volaba por todos lados cuando se la cantaba.—Dijo Robbie con una amplia sonrisa en su rostro.
—Número uno, ¿oso es un perro?, dos, los perros no vuelan, y tres, ¿cuándo en tu vida has visto a un perro maullar?—Interrogó Jade.
—Cuando tenía veinticinco.
—No tienes ni veinte, Robb.—Suspiró Adele.
—¿De qué hablas?—Cuestionó rascando su cabeza.
—Olvídalo Robbie.—Contestó la chica.
—Estos son los mejores tacos que jamás había probado.—Agregó Alaska.
—¿Qué clase de sopa es esta?—Comentó Willow asqueada por el contenido verdoso en su plato.
Se levantó de la silla en la que se encontraba sentada y se dirigió al bote de basura que estaba a unos metros de ella.
Al llegar ahí, no se percató de la soda derramada en el suelo, por lo que en un abrir y cerrar de ojos resbaló, regando accidentalmente su alimento a un chico: Alexander.
—Lo...lo siento.—Susurró Willow muy avergonzada por derramar la sopa en la camisa del joven.
—No es nada, fue un accidente, de nuevo.—Dijo el chico con una sonrisa en su rostro.
—Creo que ya es una costumbre el tropezarme contigo.—Rió Willow.
—Parece que sí.—Alexander se levantó del suelo, ofreciéndole una de sus manos a la peliblanca mientras le ayudaba a ponerse de pie.
—Gracias.
—Sí. Oye, ¿les gustaría que llevase algún aperitivo para la pijamada de mañana?
—¿O sea que sí irás?—Interrogó Willow recibiendo un asentimiento de Alex.—¡Bien!, y lleva lo que desees.
—De acuerdo, hasta entonces.—Se despidió el chico, no sin antes depositar un beso en la mejilla de Willow, quien ahora tenía el rostro de un color carmesí.
La chica emocionada, acudió con sus amigos para contarles lo sucedido.
—¡No me van a creer lo que me acaba de pasar!
—Sí, lo vimos todo.—Río por lo bajo Liam.—Por cierto, ¿habrá notado el inmenso moco verde que te cuelga en estos momentos de tu horrible nariz?
—¿¡Q-qué!?—Dijo avergonzada la chica, tocándose la nariz.
—No tienes nada.—Carcajeó Adele, contagiando a todos los de la mesa, a excepción de Robbie.
—¿Qué es tan gracioso?—Preguntó Robb, frunciendo el ceño y mirando a cada uno de sus amigos.
—Tus pantalones al revés. —Señaló Willow.
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Subnormales ©
Adventure¿Quién dijo que ser normal es extraordinario? Algunos piensan que ser diferente es una abominación, pero desde mi punto de vista, la vida pertenece a aquellas personas subnormales que se atreven a ser diferentes. Pasar de la adolescencia a la adult...
