7:20 A.M. Suena el golpe de un intento fallido para detener una ruidosa alarma. Abro mis ojos. Alguien llama a mi puerta y grita:
-William, es hora de ir a clases- aún parada tras la puerta como si esperase mi respuesta. -Esta bien, mamá. ¡5 minutos más!- Supliqué como si aún tuviera la edad de 10 años. -¿5 minutos más?- pregunta con un leve tono-Ya te dí los 20 minutos que me habías pedido.
Mis Ojos se abrieron como 2 platos. Me levanté de la cama tan rápido que sentí que al pestañear ya estaba dentro de la ducha. Duré menos de 15 mn, me puse mis vaqueros y como olvidar la chaqueta que vuelve locas a las chicas. Me coloqué frente al espejo y me empecé a peinar como de costumbre. -¡Es hora de irnos! Bajé las escaleras, abrí la puerta y ya mi madre me estaba esperando en el vehículo con mi desayuno. Mientras ella conducía yo comía mi cereal lo más rápido posible.
Al llegar dirigí mi mirada a mi amigo Mike Brock.
Mike, quién recién aparcaba su nuevo carro. No hubo una mirada que se apartara de él. ----Claro, si tiene más de 3 años viniendo en biciclo y de pronto se aparece con un Oldsmovible Cutlass 442.
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Despedí a mi madre con beso en la mejilla y me acerqué a mi amigo, él cuál estaba muy feliz. -Hola Mike! -Hola Will- Inclinó la cabeza para señalar el carro, como si no me diese cuenta de que estaba allí. -Increíble. ¿Tienes tus dos riñones aún? -Pregunté con una risa sarcástica. -¿Que va Will?, mis padres son muy considerados. -Demasiado, diría yo- lo dije percatándome de que el no se lo merecía.