140503 At Dawn

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YoonGi estaba hundido en el sofá del estudio, con los brazos cruzados y la cabeza recargada hacia atrás. La luz tenue de la habitación apenas iluminaba las partituras esparcidas sobre la mesa y los cables enredados en el suelo. A su lado, JiMin estaba sentado con los brazos sobre sus rodillas, respirando con calma.

Cerró los ojos por un momento, dejándose envolver por la tranquilidad del ambiente. El murmullo de los chicos en el suelo se mezclaba con la música de fondo, creando un ambiente cálido y familiar. Pero de pronto sintió un peso sobre su hombro. Abrió un ojo y se encontró con una cabellera naranja desordenada contra su chaqueta.

JiMin se había quedado dormido.

Una sonrisa apenas perceptible curvó sus labios. Era extraño cómo la vida lo había llevado hasta aquí, rodeado de personas con las que nunca imaginó compartir tanto. Pensó en lo afortunado que era por haber encontrado amigos como ellos. Amigos que lo aceptaban, que no lo juzgaban, que simplemente estaban ahí.

Sus pensamientos lo arrastraron al pasado, a imágenes de su adolescencia que aún se sentían frescas, como si hubieran sucedido ayer.

Recordó la vez que su madre irrumpió en su habitación con un crucifijo en la mano, alarmada porque él estaba rapeando tan alto que pensó que estaba invocando al diablo. No pudo evitar soltar una pequeña risa, casi en un susurro.

Pero también recordó el hambre. La falta de sueño. El agotamiento constante que casi lo había quebrado. Recordó el día que salió de casa, con la maleta apenas llena y un corazón inflamado de sueños.

Todo había valido la pena.

Porque ahora era alguien.

Porque ahora hacía lo que amaba.

Le encantaba demostrarle a la gente lo que era capaz de hacer, silenciar a quienes alguna vez lo habían menospreciado. Había sido así desde sus días de trainee, desde aquellas largas horas en las que se esforzaba el doble para destacar. Pero con el tiempo, ese deseo de probarse ante el mundo se vio empañado por algo que no podía controlar.

La ansiedad.

La fobia social.

No sabía en qué momento exacto sucedió, pero estar rodeado de personas comenzó a ser un tormento. Se sentía sofocado, inquieto, como si su propio cuerpo estuviera en un lugar al que no pertenecía.

Y el mundo nunca lo entendió.

Las personas lo veían como alguien frío, serio, inexpresivo. Pero eso no era del todo cierto. Su actitud distante era su única forma de protección. No porque fuera débil. Débil no era.

Solo odiaba que lo vieran vulnerable.

Odiaba fingir que estaba bien.

Odiaba tener que mentirles a sus amigos, sonreírles y asegurarles que todo iba bien cuando, por dentro, su propio ser se resquebrajaba lentamente.

El vaso tenía un límite antes de derramarse.

Y el suyo estaba a punto de rebalsar.

Una punzada de soledad le atravesó el pecho. Miró a su alrededor, viendo a los chicos hablar y reír entre ellos. Y, aun así, se sintió invisible. Como si, a pesar de estar rodeado de personas, nadie pudiera verlo realmente.

Como si no... existiera.











Agust D | Fanfic DocumentalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora