*Foto de Melissa*
Idalia
Busqué el número de mi asiento, me senté, me puse los cascos.
-Ahhhh- bostecé.
Coloqué mi mochila como almohada y en el momento que cerré los ojos me quedé dormida.
Noto como me dan toquecitos en mi hombro.
-Señorita, señorita- repetía una y otra vez una voz molesta en mi cabeza- ¡¡SEÑORITA!!- pegué un salto del susto, al parecer no era una voz en mi cabeza sino la señora que tenía al lado.
-Perdone que la haya asustado es que ya vamos a aterrizar.
-No se preocupe.
Me sorprendí a mi misma, era mi nuevo récord, dormí ¡¡13 horas!!
Me quité los audífonos, los puse en la mochila y en ese momento noté como el avión descendía de altura y le agarré instintivamente la mano a la señora de al lado.
Ella me miró con los ojos bien abiertos y yo retiré la mano rápidamente y me sonrojé.
-Lo siento mucho- susurré.
¿Por qué todo lo vergonzoso me pasa a mi?
Ya aterrizado el avión, recogí las maletas y salí.
Un tremendo cartel ponía mi nombre y al parecer toda la familia Brown estaba allí presente, me dio un poco de vergüenza.
-¡¡¡¡¡Bienvenidaa!!!!!- gritaron haciendo que todos los de alrededor nos miraran.
-Hola Sr. y Sra. Brown.
-Cariño llámanos Ella y Abel, vas a estar mucho tiempo con nosotros.
-Ejem- tosió una chica al lado, posé mis ojos en ella. Era alta, de pelo castaño con unos ojos azules potentes, una cara fina y un cuerpo de diosa griega, con un moreno de en sueño. Me sentí un poco intimidada, yo en comparación era un elfo, más blanca que la nieve y con muchos cachetes.
-Ahh, Idalia esta es Melissa, nuestra hija, creo que se llevarán muy bien.
- ¡Hola! Encantada- me acerqué para darle dos besos, pero ella me abrazó fuertemente.
-Por fin tendré algo como una hermana- me estaba apretando muy fuerte y yo no podía casi respirar.
-Di... disculpa. Pe... pero no puedo respirar- ella me soltó.
-Ay Dios, lo siento muchísimo, a veces no controlo mi fuerza. Puso cara de preocupación.
-Tranquila- me reí, está chica si que me cae bien.
Llegamos a su casa, no era de un gran tamaño, pero si era muy bonita. Tenía la fachada de color blanco y grandes ventanas que hacía que entrara más luz a la casa.
Entramos y Melissa me enseñó cuál sería mi cuarto.
-Está justo al lado del mío, si necesitas algo solo toca la puerta- pegó un pequeño grito de felicidad y entró a su cuarto cerrando la puerta.
Solté una pequeña risa, al parecer ella estaba más emocionada que yo de que estuviese aquí.
Deshice las maletas colocándolas lo más ordenado posible en el armario.
Saqué una camiseta y pantalones cortos de pijama. Me pegué una ducha en el baño privado que había en mi habitación y me acosté en la cama. Me dispuse a llamar a mi madre y decirle que estaba bien y que ya me encontraba en casa de los Brown.
-¿Te fue todo bien en el viaje?¿no te agobiaste?¿te lavaste los dientes ya?- dijo mi madre tras el teléfono.
Era un poco sobre protectora.
-Si mamá, todo fue bien, me la pasé durmiendo casi todo el viaje y si, ya me lavé los dientes. No hace falta que me lo recuerdes, no soy una niña- puse los ojos en blanco.
-Para mí siempre serás mi niña, bueno te tengo que dejar que voy a hacer la cena, te quiero muchísimo.
-Y yo a ti mamá, dale saludos a papá.
-Se los daré- y después de decir eso colgó.
Ya no sabía que más hacer así que salí de mi cuarto para inspeccionar un poco la casa, por dentro era mucho más grande de lo que se veía afuera. Tenía un salón gigante con una televisión como de cine.
-Aquí podré ver mis series de lujo- dije en voz alta.
-Y... ¿tu quién eres?- me sobresalté, detrás mío había un chico de ojos oscuros, pelo de color negro y muy bien formado- Cierra la boca, te van a entrar moscas. Hola, soy Dayron, el novio de Melissa y te vuelvo a preguntar ¿tu quién eres?- el calor subió a mis mejillas, era demasiado guapo.
-Soy Idalia, vengo de intercambio desde España- dio una pequeña sonrisa que dejó ver sus blancos y sexys dientes, ¿pero qué estoy diciendo?¿desde cuando son sexys los dientes?
-*Encantado de conocerte Idalia*- abrí la boca sorprendida, me habló en español, desde que llegué todos me habían hablado en inglés.
Después de decir esas palabras empezó a subir las escaleras y a mitad de camino se paró en seco y se giró a verme otra vez.
-Por cierto, bonito pijama.
Yo todavía estaba embobada, miré mi pijama y era un conjunto de Winnie The Poo, mi preferido, me volví a sonrojar y vi cómo desaparecía por las escaleras.
Dios, si que era guapo, además con esos ojos te daba una mirada y te derretías ahí mismo, hacen buena pareja los dos son muy guapos y tendrían unos bebés preciosos.
-Grrrjfjdjs- mi estómago hizo un fuerte sonido, despertándome de mi trance.
Fui a la cocina y me hice un bocadillo de tortilla, lo devoré cómo si mi vida dependiera de aquel bocadillo.
Ya con la tripa llena, fui a mi cuarto y me acosté en la cama dispuesta a dormir.
-¡Vámonos de fiesta!- gritó Melissa en mi puerta- ¿Qué haces así vestida? venga corre, vístete. Son solo las 12, acabas de llegar y eso se merece una fiesta- gritó otra vez, haciendo que me dolieran los oídos.
Estos si iban a ser dos años interesantes.
~~~

ESTÁS LEYENDO
La más guapa de todas
RomansaIdalia, una joven española de 16 años, termina su último año de secundaria y recibe una aceptación de un intercambio a California donde hará nuevas amistades y donde conocerá a un chico que verá más allá de su envoltorio y descubrirá lo que realment...