*Foto de Henrik*
Idalia
Cuando escuché la puerta de la entrada abrirse, supuse que era Melissa. Bajé y le conté la razón por la cual la había dejado tirada en la fiesta. Esa noche también llamé a Yaiza y a Jules. Les conté todo lo sucedido en la fiesta y al terminar sentí que me había quitado un peso de encima. Tras largas horas hablando, me quedé dormida.
Al día siguiente me despertó a las dos de la tarde la voz de Melissa, me llamaba para bajar a almorzar. Me levanté de la cama y la hice, abrí las cortinas y me puse mis zapatillas. Entré en mi baño, tenía el pelo enredado así que intenté peinarlo, me lavé la cara. Salí de la habitación y bajé las escaleras.
-Buenos días cariño- dijo Ella sonriendo y ofreciéndome unas tortitas con cirope.
-Buenos días- dije yo también sonriendo.
Me senté entre Melissa y Abel y empecé a comer junto a ellos.
-Idalia, ¿qué te parece si esta tarde vamos al centro comercial tú y yo?
-Está bien.
Más tarde, me encontraba en el salón junto a Melissa mientras le pedía permiso a su padre para tomar prestado su coche.
-Venga papá, préstamelo solo un par de horas.
-Vale, pero trata con cariño a mi Daysi, no le hagas ningún rasguño.
Fuimos hacia el garaje y nos montamos en "Daysi". Media hora después, llegamos al centro comercial y empezamos a comprar como locas compulsivas.
-Mira cómo me quedan estas, son fabulosas- dijo Melissa mientras se probaba unas gafas de sol carísimas.
-¿Cómo me quedan a mí estas?
-Perfectas.
Me quité las gafas y de repente me encontré con una silueta muy familiar.
-Oye, ¿ese no es Dayron?- le dije a Melissa.
-Creo que sí. ¡Dayron!
Él se dio la vuelta y me fijé en que llevaba unas gafas de sol bastante horribles.
Se acercó hasta nosotras.
-¡Imbécil, me dejaste tirada!- le dijo Melissa.
-Pero si fuiste tú la que me dejó tirado a mí- replicó Dayron.
-¡Pero qué dices! Yo fui al baño y cuando salí, no os vi a ninguno así que decidí irme a casa. Además, Idalia me explicó sus razones, ¿cuáles son las tuyas?
-¿Pero qué razones? Fuiste tú la que me pegó un puñetazo y se piró- acto seguido, Dayron se quitó sus gafas y señaló su ojo morado.
Enseguida empecé a recordarlo todo. ¡Yo le había pegado a un tipo ayer en la fiesta! Al parecer ese tipo era Dayron y me había confundido con su novia ¡Dios, ahora cómo se los explico!
-Chicos... creo que puedo aclararlo todo. Vamos a otro sitio mejor.
Caminamos en silencio hasta una cafetería y nos sentamos en la terraza.
-Verán, cuando tú- dije señalando a Melissa- te fuiste al baño, la luz se fue y al parecer Dayron regresó a la pista y me confundió contigo. Entonces... creo que ya saben qué ocurrió.
Dayron se sonrojó y Melissa empezó a reírse como una loca haciendo que algunos la miraran mal. Cuando paró, le susurró algo a Dayron y este se rió. Me sentí un poco fuera de lugar así que decidí marcharme poniendo cualquier excusa.
Me subí al autobús y me senté sola a la mitad . Cundo hizo su segunda parada, un chico de pelo castaño y ojos verdes se subió y tras pagar el viaje con una aplicación de su teléfono, se sentó a mi lado.
-Hola- dijo el desconocido.
-¿Hola?
-Tranquila, no tengo malas intenciones- dijo sonriendo mostrando sus dientes.
-Eso es justo lo que dicen los que tienen malas intenciones.
Se rió fuertemente y yo solté unas carcajadas.
-¿Cómo te llamas?- preguntó.
-Idalia ¿y tú?
-Henrik, encantado- me dio la mano y la estrechamos.
-Y... ¿a dónde vas?
-Y... ¿no haces muchas preguntas tú?
De repente, me besó. Un simple pico para él, tal vez. Pero mi primer beso para mi. Lo separé con todas mis fuerzas.
-*¡¿Pero qué mierda te pasa?!*- dije echando humo.
Me miró desconcertado y entonces me di cuenta de que le había hablado en español.
-Quise decir ¡¿Pero qué mierda te pasa?!
-Tranquila, solo fue un simple reto que me mandaron mis amigos. No te sientas halagada, nunca me fijaría en ti.
Dolida por esas palabras, me levanté y le pegué un puñetazo en el ojo izquierdo.
-No te sientas halagado, no eres el único que ha probado mi puño.
Después de eso, me bajé en la siguiente parada aunque no fuera la mía.
Veinte minutos después llegué a casa. Me duché, me tumbé en la cama y me puse a ver The Vampire Diaries en Netflix hasta que me quedé dormida. ¡Vaya día!
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La más guapa de todas
RomantizmIdalia, una joven española de 16 años, termina su último año de secundaria y recibe una aceptación de un intercambio a California donde hará nuevas amistades y donde conocerá a un chico que verá más allá de su envoltorio y descubrirá lo que realment...