Capítulo 1
Parte 2
{…….}
No es que me importe ser una demente y ver cosas, no me importa pero a alguien tienes que contarle tus sucesos, alguien siempre tiene que saberlos. No siempre serás una caja sellada por más cosas extrañas que te pasen, alguien tiene que escucharte y tú tienes que aliviarte. Sea bueno o malo, siempre debe de haber alguien. Fin de la historia. Y es lo que trato de hacer con Finley por teléfono pero hablo tan rápido que no ha podido entender nada ni yo tampoco a pesar de ser quien hablaba. Y se lo he repetido dos veces, aun así su cerebro poco desarrollado no me ha entendido.
Nadie nunca en la vida debe de contarle a Finley cosas sobre naturales o extrañas porque jamás entenderá, no es que sea tonto, solo es un cabrón que ama hacerse el tonto una y otra vez. Si no fuera mi amigo ya lo hubiera lanzado a algún rio. Pero Finley es Finley y nadie podrá comparase con él ni en un millón de años, al menos que el propio Finley reencarne lo cual es algo sin sentido.
-Halice ¿estás ahí? -grita desde el otro lado de la línea. De nuevo he estado perdida y el hablando de cualquier cosa.
-perdona -me disculpo- ¿qué me decías?
-que soy la virgen María -se burla-
-¿en serio?
-no tonta, te decía que volveré en dos días y entonces podrías contarme las cosas con más calma. En serio Halice, tal vez estabas soñando o delirando. Siempre lo haces.
-Finley tu no entiendes, no estaba soñando y menos delirando.
-Halice, escucha Halice. Tu abuela se asegura de cerrar todo incluso tus ventanas todos los días. Es imposible que un ave entrara a más de media noche ¿sabías que a esa hora todas duermen?, se suben a los árboles o a cualquier cosa de altura, viran su cabeza para atrás como el exorcista y la meten entre sus plumas. Y ¿sabes qué más? no les gusta molestar por la noche y estamos cerca del invierno, hace frio y no tienen por qué andar husmeando por ahí. Es lógico Boo, estabas soñando. Mantén la calma, nadie te va a comer. De seguro has leído uno de esos libros de tu abuela lo que explicaría por qué estas así.
-Finley, no estoy loca. El ave arcoíris me dejo una fotografía. -suspiro pesadamente observándola- cuando vengas te la mostrare y veraz que lo que te digo es cierto.
-Júralo -gruñe- estás jugando conmigo.
-te lo juro Fin, no estoy jugando. ¿Qué crees? que gastaría lo poco que tengo de saldo en el teléfono para jugar contigo.
-Halice es algo tan ilógico pero te creo. Y escúchame bien Boo, me cuesta muchísimo creerte, cuando llegue iré a tu casa lo más rápido que pueda y estarás esperándome en la puerta con galletitas y la foto en mano. Averiguaremos quien es ¿Vale?
-angelito retardado -murmuro saltando en la cama- ¡gracias! -le digo, esta vez gritando-
-sí, si como digas -suspira profundamente que me llega a mí a pesar de la distancia y que estamos por teléfono- ojala mientas Halice, porque esto es una locura.
-quédate tranquilo Fin, será la locura más divertida. -le aseguro dejándome caer sobre las sabanas-
-me volveré loco, ay Dios -murmura y sé que está negando con la cabeza y poniéndome los ojos en blanco a pesar de que no me ve, siempre lo hace. Siempre que murmure "ay Dios" es porque esta craneando cosas, así de predecible es Finley.-
-¿Fin? creo que ya es hora de irme, ten el descaro de llamar cuando llegues ¿correcto?
-correcto, cuídate y saluda a la abuela Sarah.
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