Capítulo 15

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—¿Alfa?— El tono de su voz se tornó serio.

Keigo no necesitaba tener los sentidos de un Omega o Alfa para saber que Grimmjow estaba celoso. Nervioso por la reacción de aquel Alfa impulsivo, sonrió nerviosamente.

—Eh... Yo, debo irme.—Keigo salió corriendo, dejando a Grimmjow a merced de la duda.

¿Quién sería aquel tipo misterioso?

No se le ocurría nadie que pudiera ser aquel hombre. Grimmjow sabía bastante de la vida de Ichigo, y estaba seguro de que, Keigo, el cual era un chismoso y vivía cerca de la casa de Ichigo, podría haber reconocido a la persona que se había llevado a Ichigo.

De toda esa situación, había algo que realmente le molestaba. Ichigo se había ido sin avisar. No es que el Omega estuviera obligado a decirle al peliazul a dónde iba, con quién o qué hacía. No. Pero Ichigo había acordado con Grimmjow que se iba a quedar a esperar el final de su entrenamiento, Ichigo era una persona de palabra, cumplía casi, sino todas, sus promesas. Y para él, eso era como una promesa.

Claro, Grimmjow no era la persona más ágil en cuanto a pensamiento e ideas y eso se hace notar en este tipo de situaciones. ¿Cómo se demuestra eso en esta situación? Fácil. Grimmjow no había pensado en la forma más obvia de saber donde estaba su novio.

Hablarle por teléfono.

Se dió un golpe al ver a una estudiante de un grado menor -o eso pensó porque no la había visto nunca en su vida- hablando por teléfono.
Así que ni tarde ni perezoso llamó a su novio.

Después de tres pitidos al fin contestaron la llamada.

—¿Ichigo?

No. Para la desagradable sorpresa de Grimmjow, una voz grave y completamente desconocida respondió la llamada.— Lo lamento, pero Kurosaki Ichigo no se encuentra en este momento.

Antes de que pudiera siquiera preguntar quién demonios era aquella persona que había contestado, el misterioso hombre la cortó.

Grimmjow no supo muy bien se hacer. Bueno, maldijo un poco a Rukia. Pues según Grimmjow, aquella muchacha había elegido mal día para enfermarse.

Después de unos minutos de pensamientos mezclados de incertidumbre, celos, maldiciones y un poco de preocupación por Ichigo, decidió hacer lo más sensato que se le ocurrió en ese momento.
Ir a casa del Omega.

Corriendo, con mochila en mano, el peliazul fue a la casa de su novio. Cuando llegó toco de manera insistente la puerta, la cual fue abierta por una alegre castaña.

—Oh, hola Grimmjow. — Saludó la madre de Ichigo, o cómo Grimmjow pensaba de ella, su futura suegra.— Pasa.

La mujer se hizo a un lado dejando entrar al Alfa.

—Hola.— El peliazul le devolvió el saludo de manera respetuosa.

—Mmm... ¿Vienes por Ichigo?— Preguntó la mujer, que notó por el aroma que emanaba Grimmjow que este estaba muy inquiento.— Este pequeño... Seguro no te avisó.

—¿Eh?

—Lo lamento Grimmjow, supongo que te preocupaste.— Continuó la mujer— Ichigo esta arriba, puedes aclarar las cosas con él.— Le dijo, mientras señalaba las escaleras.

Grimmjow hizo una pequeña inclinación hacia la madre de su novio y subió las escaleras apresuradamente.

Mientras, Masaki elevó el sonido del televisor y agradeció un montón de cosas. Que sus hijas en ese momento estuvieran con sus amigos, que su esposo estuviera en la clínica trabajando, y lo más importante, que—por medidas preventivas— el cuarto del ahora Omega, había sido adaptado y ahora aislaba el aroma y los sonidos, para cuando el Omega estuviera en celo.

[Grimmichi] Omegaverse.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora