Capítulo 1

8K 591 84
                                        

Isshin se movía de un lado a otro, con los latidos de su corazón a mil y la preocupación emanando de sus poros, maldiciendo internamente a las personas que había construido esa habitación de manera que fuera difícil escuchar lo que pasaba dentro para cualquier persona. Cualquier persona que pasara por ahí, por más despistada que fuera, podría darse cuenta que dentro de aquella habitación se estaba dando un acontecimiento delicado, casi único en la vida.

Y al fin, después de horas de angustia y desesperación, la puerta de la habitación fue abierta e Isshin entró rápidamente, sin importarle haber empujado al doctor que instantes antes le había abierto dicha puerta, a pesar de eso, el médico soltó una sonrisa sincera, pues entendía que la espera había sido horrible y que Isshin pudo haberse imaginado infinidad de situaciones con respecto a su esposa e hijo.

Isshin, apenas entró, pudo ver que la mujer que amaba acunaba entre sus brazos al nuevo ser, que habían amado desde el momento en el que Masaki le había hecho saber que venía al mundo, por lo que, mientras se acercaba a su Masaki, soltó unas cuantas lágrimas de felicidad.

—Oh, Masaki. Estaba muy preocupado, temía que le pasara algo malo a cualquiera de los dos—le hizo saber con la voz temblorosa, mientras acariciaba la mano de la joven mujer.

—Te dije que no debías ser pesimista, cariño—le recordó, mientras le dedicaba una sonrisa y le devolvía la caricia—. Pero no te enfonques en mi, saluda a nuestro hijo—dijo, mientras soltaba una pequeña risa.

Esa era una de las razones por la que Isshin se había enamorado de Masaki, ella, aunque se encontrara cansada y en una situación delicada debido a su condición, no dejaba de mostrar una sonrisa que transmitía tranquilidad y contagiaba la felicidad, y según Isshin, la sonrisa de Masaki podría hacer que cualquier persona que estuviera llorando dejara de hacerlo y sonriera.
Tratando de dejar de pensar en la hermosa sonrisa de su amada, Isshin observo al pequeño bebé que dormía plácidamente, al parecer antes de que entrara, el bebé había sido ligeramente limpiado, dejando así, que se pudiera apreciar más su pequeño rostro.

—¿Verdad qué es bonito?—el mencionado, pudo notar la emoción y ternura que Masaki emanaba respecto al nuevo integrante de la familia-. Ichigo es hermoso, ¿No crees, querido?

—¿Ichigo?—Isshin meditó unos segundos aquel nombre que su esposa había decidido.

—¿No te gusta?—preguntó apenada, pensando que a Isshin no le había agradado el nombre.

El pelinegro sonrió enternecido por la preocupación de Masaki y no pudo evitar depositar un beso en su mejilla.

—No, tranquila. Me parece perfecto el nombre.

.

—¡Kurosaki Ichigo hazme el favor de abrirme la puerta!—aquel grito ocasionó que aquel pelinaranja decidiera, al fin, abrirle la puerta a aquella mujer que le gritaba desde el exterior de su cuarto.

—Eres una pesada, enana—le recriminó, mientras volvía a la comodidad de su cama.

—Y tú un amargado, Señor "Mido 1.70 y soy mucho más alto que tú".

Ichigo no hizo mas que soltar un bufido mientras se preguntaba como es que se había hecho amigo de una persona tan loca y extraña cómo la que ahora se estaba metiendo a su cuarto.

—A veces me pregunto como es que hay personas que están interesadas en ti, tu personalidad es una mierda—comentó, mientras se acomodaba en el suelo y sacaba las revistas que escondía debajo de la cama de su amigo, junto con la bolsa de papas que, por milagro, no se había llenado de hormigas.

—Y yo todavía me pregunto como es que sigues invadiendo mi cuarto—dijo, devolviéndole el comentario anteriormente dicho.

—Oh vamos querido, no serías nada sin mí.—Concluyó Rukia, sin siquiera levantar la vista de su revista.

El pelinaranja decidió mejor no seguir hablando, seguramente iban a pasarse el día discutiendo y no tenía ganas de eso, su día había sido lo suficiente cansado como para empezar a pelearse con su amiga.

—Tu silencio para mí, es como si lo admitieras—rió divertida, esperando alguna respuesta ingeniosa de su amigo negando lo antes dicho.

Por ende, levantó la mirada al no recibir ningún contraataque por parte del pelinaranja.

—¿Todo bien fresa—le preguntó, al ver al susodicho perdido en sus pensamientos.

—Sí, todo bien.

—No parece que este todo bien—dijo, mientras se levantaba del suelo y se sentaba en la cama de su amigo— ¿Qué sucede?

—Lo mismo de siempre, pero esta vez, no solo Omegas sino que también algunos Alfas. Me estan volviendo loco.

—Ah.... Es por eso...—No pudo nada más que sonreirle a su amigo y agregar de manera burlesca—. Bueno, al menos no tendrás problemas al buscar pareja.

Ichigo soltó un lamento, sabía que de alguna manera debía estar feliz con el hecho de que era alguien deseado por la población estudiantil y algunos exteriores.
Realmente él no tenía la culpa de eso y no había mucho que pudiera hacer para evitarlo. Él, Ichigo Kurosaki, era realmente una persona apuesta, además de que era inteligente y, aunque no estaba dedicado a algún deporte en especial, se podría decir que era alguien atlético. Oh, y la cereza de pastel, el hecho de que era hijo de dos Alfas.

Y cómo sus hermanas, un futuro Alfa "Pura Sangre".

Futuro, porque a Ichigo no se le había presentado su primer celo, lo cual era muy extraño ya que el susodicho ya contaba con 17 años de antigüedad.

—Ni siquiera ha llegado tú celo y ya están con las hormonas alteradas, pobre de ti cuando llegue.— Comentó Rukia, apenada por la situacion en la que se encontraba su amigo, ya que ella tenia el conocimiento de que la fresa no tenía un gran interés en conseguir pareja.

Ichigo por su parte se ruborizó, siempre se ponía nervioso cuando se trataba del tema de su celo.

—Oh, vamos. No puede ser que todavía te ponga nervioso ese tema señor.— Se burló Rukia, mientras veía y sentía la incomodidad de su amigo.

—Cierra la boca.

—Ichi-nii...— la pelinegra menor calló al instante que vio a Rukia—. Oh, no me había dado cuenta que estabas aquí Rukia.

Ichigo negó divertido, a pesar de que él no había presentado su primer celo, sus dos hermanas lo habían presentado apenas cumplieron sus 13 años, desde ese entonces ambas habían sido recelosas y en algún punto, sobreprotectoras con su hermano mayor. Pero recordar que sus hermanas habían llegado mucho antes a su celo, hacía que se preguntara si tal vez era un Beta, y no un Alfa como todos esperaban.

[Grimmichi] Omegaverse.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora