La pequeña Ashley estaba sentada junto a la ventana en un sofá individual que arrastró desde su lugar hasta la pared junto a la ventana, para arrodillarse en este y observar impaciente hacia el frente de su hogar para esperar al chico de la moto quien era conocido como su hermano.
Ella estaba emocionada, hoy era su cumpleaños y estaba extasiada por la llegada de su hermano, quien no había visto en todo el día y necesitaba que él la felicitara.
El cachorro color blanco y peludito que cumplía años hoy también, corrió hacía ella y empezó a ladrar, ella lo tomó entre sus manos y con entusiasmo le empezó a repartir besos, a lo que el cachorro ladraba. Hace un año el perro había sido el obsequio que su hermano le dió como regalo de cumpleaños.
Volvió a acomodarse en el sofá con vista a la ventana, asegurándose de que su pequeño compañero tuviera una vista perfecta también del exterior de la casa.
En realidad no era una casa. Era una bodega abandonada que habían convertido en un hogar. La parte de abajo era un lugar vacío y abandonado que su hermano ocupaba para fumar hierba, hacer fiestas ocasionalmente y guardar su motocicleta. La parte de arriba era un departamento, donde habitaban los hermanos, a pesar de ser espacioso sólo tenía una habitación. No era una casa convencional pero era el único lugar al que la menor llamaba hogar.
Además de no recordar la última vez que salió, que en realidad fue hace dos años por una emergencia médica, la pequeña no conoce a más personas que a su hermano.
Él le ha dicho que no permitirá que ella salga para que nadie pudiese hacerle daño. Ella cree en cada palabra que dice su hermano y hasta ahora todas las personas fuera de allí son malas.
El ruido de la moto llegó a los oídos de la chiquilla, quien pegó un salto de alegría acompañada por su perrito, y luego con rapidez, recobró su postura para husmear algún indicio del regalo.
Por su parte, Zayn cargaba una bolsa llena de víveres y una caja de tamaño mediano dentro de una bolsa color negro, no era tonto, sabía que su chiquilla lo estaría espiando por la ventana al llegar.
Se abrió paso por las escaleras hasta llegar a la puerta, algo complicado con las bolsas sacó las llaves del bolsillo de su chaqueta y las utilizó para abrir la puerta.
No fue muy bien entrar cuando el cuerpo de la pequeña impactó contra el suyo trepándose como un koala. Zayn dió un traspiés pero no cayó, en cambio soltó sus bolsas para sostener el cuerpo de la chica que se aferraba a él con su vida. Además el cachorro ladraba a sus pies e intentaba morder sus botas militares.
Prácticamente tenia el pelo de la chica dentro de su boca, la fuerza de sus brazos sobre su cuello lo asfixiaba y el perro mordiendo su pie lo estaba comenzando a exasperar; a pesar de eso, desde que llegó, no había borrado la sonrisa de sus labios.
Subió un poco mas el cuerpo que sostenía, para que ella enredara sus piernas en su cintura y apoyara sus brazos sobre sus hombros, así tenerla frente a frente.
Su felicidad se intensificó al ver la radiante sonrisa de la menor y la alegría filtrada en sus ojos, sus mejillas sonrosadas y su olor a perfume de bebé lo estaba volviendo loco.
-Feliz cumpleaños princesita -exclamó sin arrebatar la sonrisa de sus labios. Su pequeña por otra parte, bajó la cabeza un tanto sonrojada con una sonrisa tonta en sus labios.
-Gracias Papi.
La pequeña no sabía porque tenía que decirle a su hermano Papi, aun así no le veía ningún problema y estaba feliz de decirlo, ya que eso ponía contento a su Papi y cuando no lo hacia, este se enojaba y a ella no le gusta ver a su Papi molesto.
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Vinculos Perversos
Short StoryLa historia de dos personas que se aferraron a un amor trágico