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La noche hacía su presencia y yo aún me encuentro en la biblioteca, Hannah se ha marchado a casa dejandome con los libros.
Aún no puedo creer que Hannah haya logrado convencerme para ayudarla.
Solo deseo que este mes pasé rápido para lograr así deshacerme de ella.

Vaya que la ciudad se pone más silenciosa por la noche, no se encuentra casi nadie en las calles solo los coches pasan a gran velocidad por las avenidas, camino lo más rápido que puedo a casa, ya es demasiado tarde ya deben estar descansando la mayoría de las personas y espero que mis padres igual lo estén, no tomo el bus que me lleva a casa, sé el camino por el cual ir hoy solo quiero caminar por las calles de esta ciudad.
Ya solo faltan 10 cuadras para llegar, pero en el camino me hallo con "beto", pertenece a un grupo de vagos que se hacen llamar los príncipes de la zona Norte.

Son un grupo muy numeroso, siempre se los ve en las esquínas de esta zona, delínquen a personas que no pertenezcan a la zona ya que esos no los podrían reconocer pero la mayoría de veces asaltan también a los vecinos.

Esto es uno de los motivos de discusión de mis padres.
A mi madre no le gusta vivir en este lugar, a ella le gustaria vivir con "gente de la alta sociedad".
Me parece ridículo su petición ya que no es tan malo vivir aquí.

Beto y su grupo nunca dejan de molestarme, son muy fastidiosos.

— Hola nena, hoy llegas más tarde que el día de ayer ¿Trabajas o que haces? — no les respondo, siempre paso de largo sin darles importancia.

— ¡Hey! ¿Como te llamas nena? — vuelve a preguntar, escucho que corre a mi alcance así que apresuro mis pasos, pero logra alcanzarme.

— Te hice una pregunta, ¿Porque no respondes? — bajo un poco la cabeza y miro hacía la acera — Mírame — toma mi rostro con fuerza y hace que le mire.

— Vaya que eres aun más bella de cerca, pero no entiendo algo...¿Porque vistes como si fueras un niño? — ¿Qué parezco un niño?

— Eso no es de incumbencia —Le miro enojada, doy dos pasos hacia atrás y luego prosigo mi camino, escucho las carcajadas de todos.

El día de mañana tendré que tomar el bus, este me deja a solo 3 cuadras de casa.
Prefiero tomar el bus  que tener que toparme de nuevo con esos vagos.

Ya me encuentro fuera de casa, las luces se encuentran apagadas y el coche de mi padre ya se halla en su lugar, significa que ambos ya duermen y que la puerta principal se halla con llave.
Entro por la pequeña reja del jardín sin hacer el menor ruido que haga que despierten.
Solo me falta abrir la puerta trasera que da al living, siempre traigo conmigo la copia de llave.
Abro con cuidado y logro entrar con éxito, me dirijo hacia la cocina para buscar que comer.

— ¿De nuevo pizza? — hace dos días que como lo mismo, saco dos rebanadas y un vaso de resfresco, subo a mi habitación, cierro con cuidado la puerta.
Enciendo la compu y me pongo los audífonos, busco una peli para poder verla mientras me como esas dos rebanadas.
Decido ver una de acción, las horas pasan demasiado lento, ya van a dar las 01:00hrs y el sueño ya se hace presente, apagó la computadora y me acuesto, me quedo dormida casi al instante.

Despierto con el primer sonido de la alarma, ya es hora de alistarme para la preparatoria.
Ya lista bajo a la cocina a preparar mi merienda.
Ya estoy apunto de terminar cuando mi madre entra en la cocina, pasa a lado mio sin siquiera mirarme.

— Buenos días mamá — no tengo respuesta alguna.

— Mamá participare este año en la feria — volteo a verla, se encuentra sentada en la mesa con un vaso de agua, se nota claramente que tiene una resaca, cada mañana es igual.

— ¿Qué miras niña? — pregunta mientras coloca el vaso en la mesa.

— Nada — vuelvo a lo que hacía hace instante.

— ¿A que hora llegaste ayer? — vaya hasta que le importa algo de mí — Tú padre estaba furioso al no hallarte en tú habitación, pero se calmo al decirle que ya llegarías, que de seguro estabas con unas amigas — a otro que no le importo igual, siempre se la pasa en el trabajo, que más da ya estoy acostumbrada a esto.

— Llegue a las diez, estuve en la biblioteca hasta tarde y decidí caminar ya que no me queda demasiado lejos, pero me distraje con algunas cosas... —

— No pedí explicaciones, solo la hora de llegada, no me importa que es lo que haces con tu vida — las lagrimas ya descienden por mis mejillas, pensé que ya me había acostumbrado al desprecio de mi madre pero no, duele aún.

— Ya termine, ya es hora de ir a clases—Limpio mis lagrimas antes de voltearme para despedirme — Nos vemos en la noche mamá — Estaba a punto de darle un beso de despedida pero no pude siempre me alejaba de ella.

Salgo de casa en dirección a la prepa.
Al llegar a la entrada veo a Hannah quien al verme corre a mi alcance.

— ¡Ashlye! Estaba esperandote, tengo muchas ideas para nuestro proyecto, ven que te muestro todo, lo tengo en mi mochila  —  me jala del brazo llevandome a uno de los bancos que se hallan fuera.

Empieza a mostrarme los libros y fotos que podrían ayudarnos mucho.

— Estan bien — me pongo de pie — noto que estas demasiado interesada con el proyecto —

— Como no estarlo, ¿Tú no estas interesada? — me mira atenta.

— Claro que me interesa —

— Ashlye tú llévate estos libros y has un resumen de ellos yo hare lo mismo con estos —

— Ok — Suena el timbre y nosotras aún nos encontramos fuera, me despido de Hannah y corro a mi clase ya es tarde y lo peor es que es la clase de la señorita Lamour, es una maniaca de la puntualidad.

Me encuentro en el pasillo vecino a mi clase cuando choco con alguien, corría demasiado rápido que no me dió tiempo para parar, los libros volaron lejos de mí.

— ¡Lo siento! —  digo mientras comienzo a buscar donde cayeron lo libros.

— ¡No deberias correr por el pasillo! Y si lo haces ¡Fijate! —

— ¡Ha! Acabo de pedirte disculpas —

— No es suficiente niño —

— ¿Niño? Que no ves que no soy...— Miro el rostro de aquel chico y él el mio, ambos nos llevamos una sorpresa y decimos al unisonio.

— ¡Tú!—

Ashlye
Siempre no mira hacia donde camina.
¿Quienes son igual que ella?

SOLO DESEO UN HOGAR Donde viven las historias. Descúbrelo ahora