Dos nenes jugaban en el bosque, a la pelota...
- oye te juego una bolsa de caramelos a que no puedes subir hasta hay? - señalo el rubio, hacia un árbol enorme. El castaño miro donde su amigo le decía. Sonrío.
-hecho. - dejo la pelota en el suelo y fue corriendo hacia el árbol, y lo trepó.
-Debes ir más arriba - se quejo el otro. Él lo miró, miro el suelo (bastante lejos) y miró arriba. Sintió de pronto temblor... y miedo. Él ya estaba muy arriba como para seguir más, él le tenia miedo a las alturas, y no quería subir más de lo que ya lo izo. Ya se quería bajar, retirar su premio e irse a casa.
-no!, tu dijiste que debía trepar nada más - protesto.
El rubio izo una mueca de disgusto, su amigo tenia razón.
-vale - acepto aburrido. - baja y vamos a buscar tu premio.
Feliz el castaño empezó a descender, pero al colocar uno de sus pies en una rama floja, está se rompió provocando que el niño resbalará y cayera. Gritó, tanto el como su amigo, quien vino a tratar de ayudarlo. Cuando el castaño intento pararse no pudo, se había quebrado. Gritó. El rubio asustado, sintiéndose culpable intento cargar a su amigo, no pudo.
De entre los arbustos se escucho un chillido agudo. Ambos asustados miraron hacia ese lugar esperando lo peor. Aliviados suspiraron al ver salir un pequeño he indefenso conejo. Conejo que luego de mirarlos fijamente les sonrío.
2 semanas llevaban los padres de Will y Matt sin saber donde sus pequeños cuerpos estaban, sin saber que les paso. Pues en la noche de el día en que se fueron a jugar., no volvieron más, por lo que esa noche junto al pueblo salieron a buscarlos.
Un hombre junto a su perro, encontraron una pelota roja - la pelota de los niños - siguió alumbrando con su linterna y mirando. Tres o tal vez cuatro pasos, de un árbol.. había sangre, mucha...**.
Paso más de diez años y aun no se sabe que fue de Will y Matt.
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