• Capítulo: 17 •

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Voy a ir a ver a Wells para ponernos al día con nuestro trabajo -Dijo Jack, luego la agarró con dureza de la barbilla para obligarla a mirarlo a los ojos -Mientras tanto tú, vas a ir al laboratorio y te vas a estar calladita. ¿Me has entendido? Y si alguien te pregunta que te ha pasado en la cara, les dices lo que hemos acordado, o lo lamentaras-.

Caitlin asintió en silencio y Jack la soltó. Esa mañana se había puesto más maquillaje de lo habitual para intentar disimular los moratones que tenia en la cara pero aun y así aun se le veía un ojo algo inflamado, el labio partido y ese corte que se hizo en la frente al golpearse con la mesa, de modo que Jack había inventado una excusa para justificar todo eso en caso de que alguien le preguntase. Y seguramente le preguntarían ya que no todos los días se presentaba alguien en el trabajo con la cara como un mapa.

Aun era temprano y no encontraron a nadie en la entrada, aparte del guardia de seguridad que miró a Caitlin fijamente durante un segundo pero no hizo ningún comentario, ni tampoco en el pasillo hacia su laboratorio. Una vez allí Jack le dedicó una ultima mirada de advertencia y se fue a hablar con Wells, dejando a Caitlin sola.

Cailin finalmente logró respirar con tranquilidad ahora que no había nadie con ella y empezó algo de trabajo que tenia atrasado. Pocos minutos después alguien llamó suavemente a la puerta y Caitlin se giró hacia allí para ver a Barry al otro lado de la puerta sonriendo ampliamente. Sin embargo su sonrisa se borró al instante al ver a Caitlin. Sin esperar a que le diese permiso para entrar, cruzó el laboratorio hasta ponerse delante suyo y le agarró las mejillas con mucho cuidado para observar mejor sus heridas.

- Dios mio, Cait. ¿Que te ha pasado? ¿Como te has hecho esto?-.

Caitlin sintió ganas de llorar. Barry la estaba tratando con tanta delicadeza, con tanta ternura. Todo lo contrario de la brutalidad a la que Jack la había sometido los últimos días. Deseaba poder contárselo todo pero no se atrevía a hacerlo de modo que le dijo lo que Jack le había ordenado - No te preocupes Barry, no es tan malo como parece. Ya sabes que he estado enferma los últimos días. Hace tres días me levante de la cama pero aun me encontraba muy mareada de modo que me desmaye y me golpeé con el cabecero, por suerte Jack estaba en casa. Fue bastante estúpido en realidad-.

- No fue nada estúpido. Podrías haberte hecho mucho daño - Le recriminó Barry suavemente, todavía ahuecandole la mejilla con la mano. De repente la mirada de Barry estaba llena de cariño, afecto y... Algo más que ella no supo identificar - Te he echado mucho de menos-.

Esas palabras hicieron que el corazón de Caitlin empezara a latir a mil por hora - Yo a ti también-.

Por dios contrólate o acabaras haciendo alguna estupidez Se recriminó Barry a si mismo. Lentamente apartó sus manos de las mejillas de Caitlin y dio un par de pasos hacia atrás para poner algo de espacio entre ellos - He intentado hablar contigo, para saber como estabas, pero cada vez que llamaba Jack me decía que estabas durmiendo-.

En cuanto Barry mencionó el nombre de Jack, Caitlin volvió a la realidad - Si, he pasado mucho tiempo en la cama últimamente- Eso era cierto, aunque no de la forma en la que Barry se imaginaba. Había tenido que estar casi todo el tiempo en la cama debido a lo mucho que le dolía el cuerpo por la paliza que Jack le había dado-.

Ambos se quedaron en silencio durante casi un minuto, evitando mirar a los ojos del otro, hasta que Barry tosió con incomodidad - Bueno debería irme. Tengo trabajo que hacer y...-Dejó la frase en el aire sin saber que más decir-.

- Si, yo también tengo trabajo, así que... Ya nos veremos después -Dijo Caitlin sin levantar la mirada-.

Barry no sabia muy bien como despedirse. ¿Un beso en la mejilla? ¿Un abrazo? ¿Un apretón de manos? Cualquiera de esas cosas podría acabar malinterpretandose si se pasaba más tiempo del debido en ello. Finalmente, prefiriendo evitar el contacto físico, se limitó a darle un gesto con la cabeza antes de irse.

Cuando Barry se fue, Caitlin se permitió soltar el aliento que estaba conteniendo. Realmente no quería que Barry se fuese, lo que en realidad deseaba era que se quedase con ella, la abrazase y la hiciera sentirse a salvo, pero no quería ni pensar en lo que le haría Jack si entraba y los veía a los dos solos. Probablemente se volvería loco e intentaría matarlos a los dos allí mismo, o tal vez esperaría a volver a casa y entonces la golpearía sin piedad hasta dejarla medio muerta.

Ese pensamiento hizo que empezase a temblar violentamente y, al fin, dejara escapar algunas de las lágrimas que llevaba conteniendo todo el día.

Flash, La Tercera TierraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora