Capitulo 11

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Me toma unos instantes procesar la información, y para cuando terminó sus cejas siguen enarcadas

Lo único que había sacado en claro era que el lo sabía;
Sabía de las fotos y no parecía estar muy enfadado.
Al menos saque eso de contexto.
Ahora lo importante era como iba a proceder.

Si me regañaba o alegaba que no quería saber nada más de mi, ya había planeado recurrir a una medida desesperada, ósea, arrodillarme y pedirle perdón a gritos.

Y, si además de odiarme para siempre -lo más probable- me pide que me deshaga de todas las fotografías tomadas -algo muy probable también- recurriría a huir por la ventana, aunque él también vive en un séptimo, pero si consigo sobrevivir merecería la pena.

Aunque también me merezco que me deteste, yo me destesto a su vez por no haber hecho las cosas de otra manera.
Pero una vez hube cliqueado el botón del vídeo por primera vez, supe que eso se convertiría en una adición.
No importa si se trata de narcóticos, alcohol, o grabar a Akaashi.
Todas las adiciones son malas al final.

Doy fé de ello desde el suelo de su cama, con la respiración agitada producto del esfuerzo que hago intentando no desmayarme y buscando olvidar, y, a la vez apreciar esos últimos meses en los que le estuve acosando

Contrario a como debería ser, es él quien me ayuda a ponerme de pie -tras caerme de espaldas al suelo desde la cama-.

- Sabes -me dice con una voz tranquilizadora- a lo largo de mi vida, distintas...uhm, personas me han acosado de diferentes formas... -quién, dime sus nombre yo me encargo, ¡uy! Si resulta que soy uno de ellos- pero, siendo sincero ¿no crees que eres un cliché? Me refiero a la típica historia de amor con tu vecino de la ventana de enfrenteenfrente

-¿A-amor?- pregunte cual troglodita

-Si, en cualquier shojo o serie Americana.

No era cierto. No, en serio. Cómo.

-Pero, me parece que esto no cuenta como una confesión hecha y derecha. ¿Tienes algo que explicarme?

-Eres precioso.

El rojo inunda su expresión de una manera que raya lo adorable y sus ojos se abren bajo sus caídos párpados

-La primera vez fue sin querer. Estabas tan encantador. Desde el otro lado de la ventana. Yo estaba probando la cámara que me acababan de regalar y apareciste en el plano por error. Quizá seguir apuntándote con ella también lo fuera, pero Akaashi, en serio, si fueras una religión yo seria tu seguidor mas devoto. Me gustas, me gustan tus ojos, me gusta tu voz y me gustaría que saliéramos.- No contesta al instante, tampoco al minuto.

Ni siquiera espero que termine de pensar la respuesta o lo que sea que me vaya a decir. Me pongo como puedo los pantalones y abro la puerta haciendo un intento de colocarme la camisera. Me he dejado el móvil en su piso y aun así sigo el camino en dirección a mi casa. el necesita pensarlo y yo necesito abrazar a Kuroo hasta quedarme sin lagrimas o hasta que Kenma me eche de mi piso, lo que venga primero.

Cuando llego a mi casa busco la llave bajo el felpudo y abro la puerta. Para mi sorpresa solo interrumpo una película moñas, algo que, de parte de Kuroo y toda su energía me asombra que solo estén hechos un nudo de brazos y mantas en el sofá. Le quito a Kenma de encima recibiendo replicas de ambos y me tiro encima del Bro para disponerme a contarle todo.
No llego a la mitad del asunto cuando empiezo a llorar.
Me he comportado como un imbecil anormal. ¿Acaso no puedo ligar como una persona normal? No, a pesar de estar en el siglo veintiuno e las apaño para hacer algo raro y odioso.
Que bien,  ¿cómo mi familia no va a estar orgullosa de mi?

En medio de sollozos y amenazas de suicidios me duermo encima de él mientras Kenma me amenaza de muerte

Grabando - BokuakaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora