Al terminar de escribir la novena carta, ella estaba nerviosa ya que la han visto acercarse al casillero de ÉL, sabe que no podrá ocultarlo más pero necesita tiempo. Camina por los pasillos, evitando a varios compañeros para poder llegar a su destino; al pasar por la clase de química, nota que le falta algo pero no sabe que es. No le da importancia hasta que lo ve, tan lindo como siempre, con una sonrisa impecable que te enamora; suspira porque sabe que un chico como ÉL no se fijaría en ella, aún si solo quedaran ellos en el planeta. Siente esas típicas mariposas en el estomago solo por verlo sonreír pero se concentra para poder cumplir su misión, dejarle la novena carta, sin embargo se percató que la rosada carta con olor de rosas había desaparecido; desesperada mira el suelo de su institución en busca de su preciada carta pero no encuentra nada. Se rinde al ver que sus esfuerzos son en vano aunque siente una pequeña pizca de esperanza; regresa por donde a venido, esperando encontrar una pista de por donde se le habrá caído la carta para él de quien se ha enamorado profundamente. No encuentra nada para poder saber que ha pasado con ese sobre rosado, hasta que ve a la chica que le ha hecho la vida imposible desde que he llegado a esta institución, Cristina Harrison.
—Ohh, mira ¿que tenemos aquí? —su voz es irritante—Una cartita de amor, aww, que lindo
"Debo idear algo, no me debo quedar como tonta" pensé
—Es para ¿Santiago McFayden? Esto es una broma, ¿crees que él te hará caso, mocosa?—pregunta con un tono no muy agradable mirandola —Santiago esta conmigo y no me dejaría por una cualquiera que va escribiendo cartitas de amor para dar pena ¿entendiste?
—Terminaste—pierdo mi tiempo con ella pero debo aclararle unas cosas -—primero, si dices que estoy de ofrecida o dando pena, deberías verte en un espejo allí veras a alguien que va de ofrecida a cualquier chico que se te cruce en tu camino, segundo, creo que soy alguien que merece todas las posibilidades de encontrar a un chico que me quiera además no soy plástica como ciertas personas y tercero, esa carta no es mía— me he quedado sin aire aunque le acabo de mentir a una chica popular pero demasiado plástica
—Si, claro— dice sin creerme, pero me importa un pepino lo que piensa, ella no es mi dueña.
—Aya tu si me crees o no- con eso dejo mi orgullo e dignidad y le arrebato el sobre que tiene en las manos —y es de mala educación coger algo que no es tuyo.
Después de mi cambio de personalidad, corro lo que mis piernas me permiten para salir del campo visual de Cristina pero no me doy cuenta por donde voy hasta que me choco con alguien.
Estoy por reaccionar hasta que veo a Santiago tirado frente a mi, es como si mi sistema nervioso central no pudiera mandar un estimulo a mi cerebro para poder reaccionar ya que estoy pasmada en el suelo sin hacer nada además siento que pierdo la noción del tiempo en quedarme mirándolo hasta que una voz me hace volver a la realidad.
—Y-yo este... perdón n-no era mi intención — y allí quedo mi dignidad —en verdad lo siento- digo mordiéndome el labio inferior
—Tranquila, no fue tu culpa — me voy a desmayar si sigue sonriendo de esa forma — toma se te ha caído al chocarnos jeje— oh no ¿la habrá visto? Santa petunia por favor que no la haya visto
—Gracias—la tome sintiendo mis mejillas arder—enserio perdón—aclare levantándome
—No hay de que y estoy empezando a pensar que eres esas chicas que de todo piden disculpas—quede como una torpe—dejando eso de lado te ves tierna haciendolo—sonríe
¿Por qué justo hoy? ¿Por qué justo cuando le voy a dejar la novena carta? Ahh, me sonrojo al escuchar lo que dijo y aparto la mirada sin pensarlo. ¿Por qué me gustas tanto? ¿Por qué te ves adorable y lindo siendo amable con alguien que solo te traerá problemas?
—Ya me tengo que ir —tartamudeo — a clase, si a clase-soy patética
—Okey, bueno nos vemos luego—dijo llendose a su próxima clase.
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Querido Anónimo ©
أدب المراهقينElla es inocente. El no sabe si ella existe. Ella trata de ser invisible. El es popular. Ella lo quiere. El quiere a otra persona. Ella se guarda sus sentimientos con tristeza. El quiere descubrir quien le manda esas cartas que tanto aprecia en secr...
