🎲 2

638 62 41
                                    

El dolor de caderas le estaba matando..

Sin contar por supuesto la horrible molestia al querer orinar, esa había sido indudablemente una de sus peores mañanas en toda la vida.

De todas maneras era impresionante como podía disimular su sufrimiento frente a los clientes del casino, había que mostrarse confiado y calmado para darles la confianza a los ineptos, y así cuando menos se lo esperen estarán entregando hasta sus dientes para poder pagar las deudas con las que cargaban más adelante.

Tomaba bastantes pero cortos descansos, la próxima vez no se dejaría caer tan fácilmente y mucho menos dejarse en esas condiciones.

Por supuesto, siempre decía lo mismo.

Llegó la hora correspondiente donde debía de hacer el conteo de dinero ingresado a los diferentes juegos del casino, los encargados de los juegos contaban hasta el último centavo de sus lugares de trabajo correspondientes, Dice sólo se acercaba con una pequeña libreta preguntando el monto y lo escribía, de ahí en su oficina debía de crear una planilla para entregarsela a su jefe.

Como siempre todo estaba en orden así que no le fue difícil conseguir los totales, ahora podía caminar mas correctamente gracias a unos analgésicos que le había dado de los empleados del casino, "le dolía el cuerpo, quizá sea algún resfrío"; resfrío mis nalgas.

Estando ya en su pequeña oficina acompañado solamente de montañas y montañas de trabajo, logró hacer la plantilla en menos tiempo de lo esperado, era tan bueno en su trabajo que se sentía orgulloso de si mismo.
Se levantó se su silla y caminó por un corto pasillo que le dirigía hasta la oficina principal o como su jefe lo llamaba "Mis dominios".

Por mera costumbre, golpeó la puerta dos veces y seguido de eso la abrió para poder entrar. .

. . .

La planilla terminó en el suelo, se le había caído de las manos al ver esa escena que le dejó con la boca abierta. .

Su jefe con una de las empleadas, la chica encargada de la zona Bar estaba en sus piernas dejándose acariciar y besar como si nada, no se detuvieron hasta que notaron la presencia de Dice, este no tuvo mas que carraspear.

Ya con la hoja de papel en sus manos nuevamente, dejó este mismo documento sobre el escritorio con una brusquedad disimulada inigualable.

— El conteo diario, señor. —

Oh-uh, cuando Dice usaba ese tono no significaba nada bueno, decidió salir lo mas rápido posible de ese lugar antes de hacer una locura de la cuál se arrepentiría luego, o tal vez no. .

Caminó directamente al baño de los empleados, ignorando a más de un trabajador con alguna duda, cerró con seguro la puerta atrás de su espalda y al ya estar ahí verificó que no hubiera nadie más. . después de eso, comenzó a llorar. Su pecho ardía, sufría con cada fibra de su simétrico ser, ¿tan estúpido había sido al punto de creerse especial a la mirada de quien ha sido su único amor? Entró a uno de los cubículos y ahogó su llanto en la palma de sus manos enguantadas, golpeó las paredes, se golpeó el mismo, pateó la pobre puerta del cubículo hasta que se cansó. .

Ya algo mas desahogado de tanta mierda, se miró en el espejo, tenía una imagen terrible de si mismo y no podía permitirse el verse de esa manera tan deplorable, mucho menos frente a los jugadores. Sacó el pañuelo que siempre llevaba en su traje y se limpió el maquillaje corrido que caía junto con sus lágrimas, del mismo bolsillo que sacó aquél pañuelo, sacó un lápiz con el cual volvió a delinear sus ojos. . tomó aire, bebió agua y se mojó un poco el cuello, ahora se sentía mejor, si podía decirse así.

┇Cassino Issues┇Donde viven las historias. Descúbrelo ahora