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¿Como pudo pasar por alto aquél detalle? Ya se había dado más de un golpe mental por su estupidez cometida, sin embargo no había vuelta atrás y el error ya estaba hecho.

Carraspeó la garganta intentando mostrarse sereno ante la situación, o por lo menos no intimidado.

— Un par de señoritas borrachas que tuvieron que ser escoltadas hasta sus carros, el alcohol en sus cabezas les impedía razonar y . . terminaron por sobrepasarse; nada que no se pudiera controlar. — Habló con seguridad, dispuesto a que su mentira sonara lo mas creíble posible.

El diablo lo miró con el mismo ceño fruncido de todos aquellos segundos, el mismo que se fue suavizando con el pasar del tiempo mientras este volvía a su silla de escritorio, sentándose y poniendo sus codos en la superficie de madera.

— Ah, comprendo. — Sacó uno de sus enormes y caros puros de una cajita de madera, seguido de eso, lo encendió con una pequeña flama que salió de la punta de su garra.

Dice nuevamente pudo respirar con normalidad, la calma invadía su cuerpo con bastante serenidad, estaba por irse de aquél sombrío lugar e ir derecho a su cuarto donde tomaría una reconfortante ducha.

— Espero que no tengas alguna especie de rencor por lo que viste antes, sólo fue un pequeño . . desliz con esa chiquilla. Por un momento pensé que te estabas vengando o algo parecido. — Devil inhalaba de su puro, dejando salir todo ese espeso y molesto humo por la nariz.

Dice había olvidado eso por completo, ni siquiera recordaba por que había estado llorando tanto hacía algunas horas. Volteó a verle con una de sus sonrisas más fingidas.

— Por supuesto que no, Señor. —

Contestó dispuesto ha largarse de esa maldita oficina, no sabe cuando ni como, pero Devil estaba detrás de él en el momento en que había puesto su mano en la perilla de la puerta.

—  Quiero revisar tus heridas . . Me preguntaba como se encontraba tu cuerpo desde la última vez que nos vimos y si es necesario regenerar algo. —

Habló Devil con ese tono de voz suave pero igual o incluso más terrorífico que su voz de ultratumba.
Dice tembló por unos cortos segundos, sabía que si lograba desnudarlo ahora estaría perdido ya que aun tenía todas las marcas que aquélla mujer había dejado en su cuerpo.

Se volteó quedando a la defensiva.

— Jefe, realmente tengo muchas cosas que hacer allá afuera, si usted me retrasa perderé tiempo valioso para el casino. . — Intentó vagamente convencerlo, aunque igual se sentía algo confiado, después de todo es un maestro del engaño.

— Uhm. .  Tienes razón. Después de todo el casino es nuestra prioridad. — Le dio la razón, eso era nuevo para Dice ya que su Jefe hacía lo que quería cuando lo quisiera.

La idea de salir de aquél lugar volvió a su mente, despues de todo ese era su objetivo inicial. Salió de aquél lugar sin decir alguna palabra más, fue así como dando un vistazo rápido a todas las direcciones, se encaminó a la parte oculta de el casino, más específicamente donde se encontraban las habitaco de los demás empleados que también residían ahí gracias al “Contrato de Alma”; no era el único suertudo del lugar. Habían de todas clases, desde ancianos, jovenes y hasta matrimonios atados ha esa nueva oportunidad de vida en el casino, cada quién encadenados con sus propios motivos.

Dice en lugar de volver al casino junto a la zona de apuestas que le correspondía, fue a su habitación donde en cuanto cerró la puerta tras él, comenzó a desvestirse frente a un espejo de cuerpo completo junto a su closet donde guardaba sus trajes limpios.

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⏰ Última actualización: Jan 19, 2018 ⏰

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