Capitulo 1

471 14 2
                                        


Acabe de matar al último caminante que se había cruzado en mi camino, que por cierto, casi me tira al suelo, y seguí caminando por el desolado bosque que de alguna manera me tranquilizaba y aterrorizaba.

Soy de Atlanta, tengo 20 años y me llamo Jodie, tengo una especie de "habilidades" que ningún otro humano tenga. Realmente no sé cómo describirlas, siempre me dijeron que era un ser traído al mundo por el mismo diablo. Puedo meterme en los sueños, mentes de las personas, curo heridas, tengo flashbacks cuando agarro algún objeto, son muchas cosas en realidad, que pasan si me concentro.

El apocalipsis empezó cuando tenía 17 años, si, ya van tres años del maldito apocalipsis del que pensábamos que lo iba a resolver el gobierno. El día que la catástrofe se fue al diablo estaba mi mente en blanco, pensé que esas cosas que caminaban eran enfermos, pero cuando los vez a la cara, miras por ti mismo que la vida que vivieron se fue al diablo en un segundo, solo una mordida, rasguño acaba con tu vida.

Desde que comenzó el apocalipsis me encontré con gente para nada amigable, la gente llega a perder la cordura, que es lo peor que puede perder un humano en este maldito mundo.

En este momento estoy buscando un lugar para pasar la noche, no quiero pasar la noche nuevamente en el bosque, lo único que vives es angustia y temer por tu vida. Encontré una cabaña muy escondida que parecía de cazador; registre el lugar y luego de asegurarme de que nadie este subí los 3 escalones y toque varias veces la puerta, lo hago para asegurarme de que algún caminante este adentro y no sorprenderme cuando entre. Luego de unos minutos y no escuchar nada entro y levanto el arma, apuntando en cualquier dirección para asegurarme y mantenerme segura.

Luego de poder ver toda la casa y asegurarme de que nadie había y que era un lugar seguro, busque en la cocina si había algo que me pudiera alimentar, agarre una silla, me subí y encontré latas, de las cuales algunas estaban vencidas, pero habían cinco que no, ¡Eso si es suerte maldita sea! Eran dos de durazno y las otras tres de vegetales mixtos, luego encontré dos botellas de agua.

Luego de comer una lata y beber agua, asegure la entrada y me tire en el sillón del living a dormir por lo menos hasta que salga el amanecer.

Mi Esperanza / Colby BrockHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora