Esa noche lloré como nunca antes, mi pecho ardía tanto que ya no sabía si podría superarte.
La soledad abrió sus brazos y me dejó desahogarme, entendí que cuando más dolía era porque ya iba a sanar
Esa noche lloré como nunca antes, mi pecho ardía tanto que ya no sabía si podría superarte.
La soledad abrió sus brazos y me dejó desahogarme, entendí que cuando más dolía era porque ya iba a sanar
Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora