Capitulo 2

189 11 1
                                        





Me separe de inmediato, bajándome de nueva cuenta mi polera, para poder encontrarme con esa mirada penetrante de aquel chico con cabellos rubios

- lastima, lo has arruinado –dijo mirándome-
- que –trague saliva- ¿qué haces aquí?
- creí habértelo dicho en la tarde –se acercó a mí por lo que yo retrocedí-
- sí, pero no, no creí que vendrías
- siempre vengo –rio por mi manera de retroceder de el-
-ah!
- deberías seguir cambiándote –dijo cerca de mis labios-
-¿te iras?
- por supuesto que no –dijo decidido-
- no pretendo cambiarme frente a ti –respondí-
-¿por qué? –Apego su cuerpo más al mío- te he visto semidesnuda muchas veces
- eres un asqueroso, ¡un pervertido!
- un asqueroso que se vuelve loco por ti –se mordió el labio al momento de presionar su entrepierna en mi abdomen- lo ves, puedes sentirlo
-¿qué es lo que quieres?
- a ti –respondió sin rodeos, sin dejar de mirarme, sin dejar de acercarme mas a el-

Quede en silencio tras sus palabras, ¿a mí? Que quería de mí!

- todo- dio respuesta a mi duda como si leyera mi mente- quiero todo de ti


Acerco sus labios a los míos, inclinándose un poco, su lengua delineo mis labios para que posteriormente mi labio inferior fuera capturado entre sus dientes.
Le seguí el beso, sin saber la razón del porque lo hacía, solo me había dejado llevar por esa sensación extraña que se acumulaba en mi estómago y me hacía hacer todas estas cosas.

- vayamos afuera
-¿Qué?
- colócate algo más abrigador puede que te enfermes si sales así


Lo vi alejarse de mi hasta el otro extremo de la habitación, tome un poco de ropa y entre al baño para colocarme unos pantalones más abrigados y una sudadera.
- ¿y no quieres provocarme? .-dijo una vez que yo había salido del baño- vamos
-¿ qué? ¿Por aquí?
- no pasara nada

Lo vi saltar desde mi ventana hasta aterrizar en el césped

- ahora tu
-¿estás loco?
- solo son unos cuantos metros

Subí una de mis piernas hasta el barandal que cubría mi pequeña tarraza para posteriormente saltar, al hacerlo sentí los fuertes brazos de Taemin sujetarme de las caderas, nuestros rostros quedaron unidos retrocedí enseguida apartándome de él.

- bien vayamos
- es casi media noche, ¿a dónde iremos?
- ya lo veras –sonrió, me mostraba de nuevo esa sonrisa tan difícil de entender para mí-

Subimos a su auto, ¿qué rayos estaba haciendo? Mientras mi madre dormía,  yo salía como si nada con un chico que apenas si conozco

-¿te gustaron?
-¿eh?
- las rosas, ¿te gustaron? –Pregunto con una voz ruda mirando hacia el frente-
- si, como sabias que me gustan esas flores
- eres fácil de percibir nena –me guiño un ojo-


Condujo durante unos cuantos minutos más hasta que se detuvo frente a un edificio

- baja –se la pasaba dándome ordenes-
- ¿dónde estamos?
- quiero que veas algo

Tomo mi mano con firmeza arrastrándome hacia dentro de ese enorme edificio, entramos a un reducido elevador, marco el último piso, ¿Acaso me llevaría a su departamento? Su cercanía me colocaba nerviosa
Una vez que las puertas del elevador se abrieron Taemin me tomo de nueva cuenta de la mano arrastrándome hasta unas escaleras, quería preguntar hacia dónde íbamos pero preferí ahorrarme la pregunta.
Subimos los veinte escalones hasta llegar a una puerta, llegamos a una terraza.

-¿qué hacemos aquí?
- solo mira –me indico mientras el mirada hacia un lugar.-

Hice lo que él, levante mi mirada para poder ver el cielo estrellado, las estrellas brillaban más desde este punto, volví mi mirada hacia Taemin que con la cabeza me indico que mirara hacia enfrente, lo hice, esta vez me encontré con todas las luces que iluminaban a la ciudad, camine hasta la orilla de la terraza.

Pronto sentí unos brazos rodear mi cintura y un aliento fresco invadir mi cuello

- esto es lo que quería que miraras
- es fantástico

No había palabras, ¿Que podía decir? ¿Que debía de decir?, Taemin seguía aferrado a mí, una parte mía sentía miedo, ansiedad y esas ganas de correr, pero la otra parte quería quedarse y averiguar qué clase de chico es Taemin.

- serás mía –susurro en mi oído- me pertenecerás solo a mí.

Sus palabras causaban un escalofrió por todo mi cuerpo, que quería en verdad de mi ¿?

- bajo esta noche oscura, quiero que tú seas mía.


DANGERDonde viven las historias. Descúbrelo ahora