Narrador omnisciente
—¿Vas a pasarte el día en la cama? —preguntó Brett cuando entró en la habitación de Diana, acercándose a la cama y tirando de las sábanas—. Te he traído aquí precisamente para que te despejes.
Diana soltó un pequeño gruñido y se dio media vuelta, dando la espalda a su amigo. —Déjame.
Brett se llevó una mano al puente de su nariz, masajeándolo con paciencia mientras soltaba un suspiro.
Diana estaba destrozada por la ruptura con Isco y se sentía culpable por todo lo que pasó, aunque nunca lo admitiría en alto. En el fondo ambos sabían que quien verdaderamente tuvo la culpa de todo fue Brett, que se machacaba día tras día por ello, pero Diana también se convirtió en culpable en el momento en que le siguió el beso.
—¿Cuando piensas perdonarme? —fueron sus palabras luego de unos minutos, a lo que Diana se giró para mirarlo de mala manera.
—No te voy a perdonar simplemente por haberme traído a Mallorca, Brett —arremetió la morena, soltando veneno con cada una de sus palabras—. ¿Es que no entiendes que por tu culpa el asesinato de Sara ha sido en vano?
—No me digas que ahora te arrepientes de haberla matado.
En fondo no se arrepentía y tal vez nunca lo hará. Mucha gente la tacharía de loca, y probablemente tuvieran la razón, pero matar a Sara fue para ella una de las experiencias más liberadoras. Aunque tampoco se podía esperar mucho de una chica que estuvo encerrada en un psiquiátrico.
—El que se va a arrepentir vas a ser tú como no arregle las cosas con Isco —fue lo único que dijo, no sin antes añadir—: Y vístete. Quiero ir a la playa esta mañana.
(...)
—Esas chicas te están mirando —murmuró Marco, codeando al malagueño con picardía mientras este seguía tumbado en la toalla.
—Que miren —fue la respuesta de Isco, que volteó un momento su cara para mirar a su amigo—. No quiero saber nada de las mujeres en un tiempo.
Y dicho eso volvió a colocar bien sus gafas de sol para seguir con su posición inicial, disfrutando del sol de la playa de Mallorca.
—Por lo menos ven a bañarte conmigo. Sino te vas a quemar de estar tanto al sol.
Isco soltó un pequeño suspiro antes de levantarse a regañadientes, estirándose desde su posición una vez estuvo de pie.
No muy lejos de ellos se encontraban Diana y Brett, que a simple vista parecía otra pareja más del montón que había en aquella playa. Diana contemplaba los alrededores, pero no fue hasta después de unos minutos que se percató de la presencia de Isco y Marco a unos metros de ellos.
—No me jodas —susurró, poniéndose de pie dispuesta a acercarse a Isco.
Marco, que desde su posición vio a Diana, cambio de cara radicalmente e hizo un pequeño gesto a su amigo, indicándole que se girara.
—Isco —llamó ella con el tono más pacífico que pudo.
El malagueño se giró, apretando su mandíbula mientras encaraba a Diana—. ¿Esto es una broma?
—No te he seguido, si es lo que piensas —aclaró, observando cómo Isco miraba por detrás de Diana, encontrándose con Brett.
—Oh, ya veo con quién has venido —masculló, volviendo a mirar a Diana—. En ese caso os dejo, no quiero estropear vuestro tiempo juntos.
—No es lo que piensas —trató de intervenir Brett, alzando ambas manos en señal de paz.
—Es irónico que me digas eso ya que fue lo mismo que me dijo Diana después de liarse contigo —escupió Isco, mirando a ambos con una mueca de desagrado—. Adiós, Diana.
Y dicho eso, se marchó junto con Marco hacia la orilla, dejando a Diana con la palabra en la boca.
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V de Vendetta |Isco Alarcón|
Fanfiction¿Puede una persona asesinar a alguien estando en lugares completamente diferentes? *** Ganadora del concurso "Historia que tú hiciste".