We are a mess

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Había olvidado por completo que Allison había prometido esperarme a medio camino hacia mi casa.

Explicó que Ronnie había llevado a Robert al departamento y recalcó que le parecía casi imposible que alguien como yo se metiera en problemas.

-Y eres bastante popular, la mayoría de los estudiantes te conocen.

Claro que me conocen, yo soy la maldita profesora de todos en tiempo de exámenes.

-¿En serio?

-Si, y ya tengo varias amigas- Allison hizo lo que yo no he podido hacer en tres años en un día, me siento como una antisocial.

-Genial- suspiré abatida, no me había dado cuenta que estaba tan tensa- ¿Y tu hermano?

-Creo que se ha hecho varios amigos... A veces a la gente le intimida ese estilo rebelde que tiene.

-Mmm... Parece que Rob es bastante "valiente" si es que no le intimidó.

-Si.

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Era tarde y Robert no dejaba de parlotear de lo bien que lo había pasado en su primer día en la escuela, y yo le escuchaba atentamente, por un momento deseé que no creciera nunca.

-...Y leí para toda la clase- los ojos se le iluminaban palabra tras palabra.

-Parece que fue un día emocionante.

-¡Lo fue!, quiero que sea mañana.

-Mejor vete a dormir- tomé el vaso en el que él había bebido jugo. Robert hizo un puchero- Rob, ve, mañana tendrás sueño si no te vas a dormir temprano.

Besó mi mejilla y partió obedientemente a su habitación.

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En un abrir y cerrar de ojos ya era miércoles por la tarde. Zack me había recordado unas diez veces el día anterior que íbamos a tener una cita, yo ya tenía pensado en cortarlo pero, luego de considerarlo mucho, llegué a la conclusión de que sólo somos amigos y seguramente así será por el resto de nuestras vidas.

No había visto a Flowers durante todo el martes, ni siquiera en química.
-Tana- La voz de Zack fue lo primero que oí al salir de mi última clase- Hola- besó mi mejilla.

-¿A dónde iremos?- me ofreció su brazo y alzó las cejas esbozando una sonrisa de costado.

-Es una sorpresa.

La idea de Zack como un novio era inconcebible en mi cabeza, tal vez él está confundido...

Paramos fuera de una antigua cafetería, los recuerdos se clavaron en mi mente.

Cuando éramos niños solíamos sentarnos en esta cafetería sólo para poder sentir el olor del chocolate caliente.

Lo miré ilusionada, el lugar seguía exactamente igual que hace siete años, era simplemente maravilloso.

Nos sentamos en la mesa más cercana al mostrador, no tenía palabras y apenas podía reprimir la sonrisa.

-Pensé que iríamos a pasear un rato - Caminar sin rumbo perdidos en alguna conversación o algo- pero esto es mucho mejor-.

-Lo sé... Pensé que habías olvidado este lugar- juntó sus manos al igual que yo.
-Jamás.

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Bebí mi chocolate caliente como si de la bebida más exquisita se tratase.

El lugar estaba a medio llenar así que no sentía presión alguna (por los ataques claustrofobicos) y la temperatura del lugar era agradable comparada a la lluvia que caía con intensidad.

Bitch, it's my brandivaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora