Se (1)

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*Tic tic* ... *Clic clic*...

La lluvia estaba fuerte esta ocasión, ¿Qué podría esperar de la época de lluvias de este año? Las gotas caían una después de otra escuchandolas chocar contra el suelo y el pequeño pero no muy funcional techo de la parada de autobús.

21:35

-¡Demonios!- Ya era muy tarde y se notaba en el ambiente, ahora no solo me había agarrado la lluvia sino que también estaba oscuro y se me había hecho tarde ¿Qué más faltaba? ¿Qué comenzara una lluvia de granizo?

* ¡Flash! ¡Rummble!*

Truenos ¿Es enserio? Bueno al menos no hay pedazos de hielo golpeando el techo o a mí. En fin, mientras esperaba a que el transporte pasará lo único que hice fue esperar en silencio... Teniendo la compañía de un hombre de la tercera edad y una mujer que tenía a una niña consigo; yo mantenía mi silencio mientras miraba hacia adelante, nada en especial, tan solo perdida en mis pensamientos sobre la lluvia tratando de no ponerle atención a mi retraso involuntario.

Minutos después llegó el bus que necesitaba abordar, al subir ya tenía mis monedas listas y se las entregué al conductor, pasando directamente a uno de los asientos vacíos, eligiendo uno en el medio y pegado a la ventana, me senté y miré hacia afuera cómo era que caían las gotas de lluvia chocando contra el cristal.

Ahora que lo recuerdo, antes amaba la lluvia, de haber sido por mí me hubiera ido caminando desde hace un buen rato. Antes era mi manera de desahogo y, en cierta forma, libertad. Pero ahora no me sentía atraída a ella, tal vez porque...Me recuerda mi primer asesinato.

Aún lo recuerdo perfectamente: Era una noche tormentosa, mi cuerpo y mis sentidos estaban en shock frente al cadáver de mi objetivo, la culpa y el terror invadían mi mente y mi cuerpo mientras que la sangre seguía corriendo entre mis dedos. Me encontraba de pie frente al cuerpo sin vida y con la mente en blanco... Pero él se lo merecía, sus manos estaban más llenas de sangre que las mías ¿No es cierto?

- Lo hiciste bien, ahora termina el trabajo. -

Recuerdo la voz del instructor que me estaba evaluando en ese momento, aquél que tenía el nahual del Xoloitzcuintle...

Cierto ¿Dónde han quedado mis modales? Ya estoy contando mi vida y ni siquiera he dicho quien soy... Mi nombre es Katrina, y soy la actual líder del los vientos del norte. Somos los oscuros vientos de la muerte, herederos y aprendices de mismísimo dios Tezcatlipoca, o en teoría lo somos. En el término más técnico más bien nos llamarían asesinos, aunque el término sicarios está más al corde de nuestra situación actual. También hay quienes nos denominan Nahuales a causa de nuestras habilidades no solo para hacer nuestro trabajo sino también para ver y hacer cosas que los demás no pueden. Algunos lo llaman don, otros dicen que es una maldicion, y en mi opinión digo que depende de la situación... Por ejemplo ahora lo estoy viendo como una maldición ¿Porqué? Se los diré... Mientras miraba tranquilamente hacia afuera siento una presencia al lado mío, giro la cabeza y me encuentro con un cuerpo desfigurado y putrefacto que, a pesar de no tener nada en las cuencas de los ojos, logra mirarme fijamente de alguna manera, un silencio incómodo hubo entre nosotros y al cabo de un rato miré de nuevo hacia afuera restándole importancia, muchas personas hubieran gritado o entrado en pánico pero la verdad es que yo ya estaba acostumbrada a ver cosas así o hasta peores. Lo escuchaba soltar sus respiraciones intentando decir algo mientras mi cabeza seguía cubierta por la capucha de mi sudadera deportiva de color azabache, por un momento lo miré nuevamente viendo que permanecía todavía sentado al lado de mí. - Márchate antes de que mi paciencia se acabe -, le dije en voz baja para que no me escuchará nadie más que esa alma en pena, pero sin perder la seriedad y un poco de molestia en el tono de mi voz, lo miré de manera fija hasta que se levantó y se salió atravesando el bus desde el otro lado del pasillo.

22:05

- Más tarde y aún no llego... Tal parece que tendré que escuchar los molestos sermones del maldito oeste. - Pensé al ver de nuevo la hora en la pantalla de mi celular, lo peor de todo es que no podría comunicarme con ellos a causa de que no  contaba con saldo ni datos, justo hoy tenía que relucir más mi mala suerte, justo ese día tenía que pasarla de la chingada, como si el destino o lo que sea hubiera esperado el momento para joderme, justo el día en que iba a reunirme con los líderes del resto de los vientos: sur, este y oeste. Solo esperaba a que la mala racha de hoy terminara pronto o de lo contrario iba a estar más loca de lo que ya estaba.

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Hola!

Espero que les haya gustado este capítulo. Después de tanto tiempo pensándolo me decidí al fin de escribir algo. Hacía mucho que ya no hacía por lo cual he perdido un poco la práctica pero aquí vamos de nuevo!!!

Bueno... Pues nada, gracias por leerlo!!!

Nahual TemictiloniDonde viven las historias. Descúbrelo ahora