EL JUGUETERO

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La historia que estoy a punto de contar parecerá sacada de una película, pero aquellos que leen y pasaron por esto, sabrán que los que lo vivimos, jamás lo podremos superar.
Todo comenzó la noche de un 31 de octubre, nos llegó un reporte hasta la estación de policía sobre la desaparición de una niña.
Recuerdo que mi compañero estaba preparando café y me preguntó si quería un poco.
Era una noche de lluvia, pero aún se escuchaba a los niños en sus disfraces, pidiendo dulces. Los reportes de niños desaparecidos son muy comunes para este día, padres descuidados que pierden de vista a sus hijos, pero esta señora se escuchaba muy preocupada porque su niña tenía apenas 2 años. Dejé mi café sobre la mesa y le pedí a mi compañero que subiera a la patrulla, si la niña se había perdido, a lo mejor teníamos oportunidad de encontrarla rápido.
Salimos de la estación y conduje hasta la casa donde se hizo el reporte, es una ciudad pequeña, así que no me tomó más de 15 minutos llegar. Tocamos a la puerta y nos abrió un hombre que decía ser esposo de la mujer que nos llamó. Entramos a su casa, era muy elegante, tenía adornos de noche de brujas bastante caros, y lo digo porque se veían de buena estabilidad económica. La señora estaba sentada llorando en el sillón, su esposo se paró a su lado y puso la mano en su hombro; yo saqué mi libreta mientras mi compañero revisaba toda la casa, entonces pregunté:
-¿Qué fue lo que ocurrió?
- Se llevaron a mi bebé - contestó ella.
- ¿Quién?
No lo sé - contestó- pero desde hace días siento que alguien nos vigila a través de las ventanas. Mi esposo trabaja hasta muy tarde y trato de mantener la casa cerrada, hace unos días que alcanzo a ver una persona con la cara blanca asomarse por la ventana, pero al revisar ya no hay nadie.
Hace una noche dejé a mi niña dormida en su cuna y bajé a calentar la cena de mi esposo, cuando escuché que alguien hablaba con ella. Corrí de nuevo al cuarto pero no había nadie, la cargué y la traje conmigo. Cuando llegó mi marido, le conté todo, revisó toda la casa y no encontramos nada.
El caso parecía extraño pero tal vez la paranoia de la mujer estaba relacionando cosas que imaginaba.
- ¿Dónde estaba la niña? - Ella dejó salir un llanto más profundo.
- En su cuna, después de todo esto yo tenía mucho miedo, así que llevé su cuna a mi cuarto y estos días la bebé ha dormido con nosotros, pero hoy por la tarde se quedó dormida en la sala, así que me puse a preparar comida. Hace un rato llegó mi esposo y me pidió ayudarle a bajar unas cosas del auto y unos niños nos interrumpieron pidiendo dulces, y cuando entramos yo estaba acomodando unas provisiones que trajo mi esposo mientras él saludaba a la bebé, cuando me gritó que donde estaba, yo me asusté y corrí a la sala y ya no estaba. La buscamos por toda la casa pero siendo lógicos no tenía porqué estar en otra parte- la señora empezó a llorar.
- Revisaron las puertas de atrás? el esposo respondió:
- Sí, y estaban cerradas por dentro y no había forma de que entraran por otro lado
-¿Tiene alguna foto de su niña para empezar la investigación? La señora sacó una foto y me la entregó, salimos de la casa, era noche y decidimos preguntar a los alrededores, pero nadie nos daba una razón. Muchos niños con sus padres habían desfilado esa noche, así que era fácil confundir al secuestrador. Preguntamos en muchas casas pero no había señales de nada. Le dije a mi compañero que volviéramos a la estación para llamar a nuestro jefe y pedir que nos mandara refuerzos.
Llegamos a la estación y había varias personas esperándonos, y teníamos muchas llamadas perdidas en la contestadora: 10 niños más habían desaparecido de manera similar, las cosas estaban tomando otro rumbo.
Entrevistamos a todos los padres y tenían mas o menos las mismas características, buena posición económica, y todos coincidían en ver alguien de cara blanca que se asomaba por su puerta. Supusimos que era algún secuestrador que pediría rescate, pedimos a todos sus datos y les aconsejamos ir a sus casas y esperar noticias del secuestrador.
Tomé la radio y avisé a las otras estaciones; mi jefe me llamó preocupado y me dijo que mandaría refuerzos y llegarían al amanecer.
Eran las 2 de la mañana, entre la visita a la casa y los testimonios, la noche avanzó muy rápido, pero los familiares estaban muy preocupados, así que les pedimos formar brigadas de tres para buscar y tratar de encontrar alguna pista. Le pedí a mi compañero que permaneciera en la estación por si llamaba nuestro jefe, o si llegaban refuerzos.
Estuvimos buscando toda la noche, les tracé un mapa esperando encontrar algo fuera de lo normal: Alguna camioneta o algún lugar abandonado, pero nada. Eran casi las 6 de la mañana cuando le pedí a los padres que se fueran a su casas, ya que en unas horas llegaría el cuerpo policíaco de refuerzo para ayudarnos con el caso. Todos se fueron, pero entendieron que hice todo lo que estaba a mi alcance. Llegué a la estación y mi compañero me dijo que había llamado el jefe y que a las 7 am llegarían todos los policías disponibles. Me quedaba una hora, así que me recosté en una de las bancas de la estación cuando de pronto sonó el teléfono. Eran todos los padres, llamada tras llamada pedían que fuera urgente a sus casas, que no podían creer lo que pasaba. Corrí, me subí a la patrulla y le pedí a mi compañero que usara la moto y fuera a atender otra de las llamadas.
Llegué a la casa de la primer niña, el papá salió a mi encuentro;
-Entre rápido oficial.
La niña estaba en su sillita comedor con un babero puesto, sus ojos y boca estaban cosidos y tenían ojos hechos con botones, su piel estaba endurecida con algún tipo de pegamento que parecía porcelana; tenía ropa de muñeca y los cabellos de colores. En su babero decía: "Aliméntame mamá" y firmaba "El juguetero".
Sonó el teléfono de la casa de esa familia: Era mi compañero y en la otra casa encontraron a un niño igual, pero montado en un triciclo con el mensaje "Me gusta jugar" firmando "El juguetero"
Pedí a la familia no tocar nada hasta que llegaran mis refuerzos. Me fuí a la comisaría y tenía los reportes de todas las familias que habían encontrado a sus hijos de la misma manera, sólo que en diferentes versiones.
Llegaron los refuerzos y los forenses retiraron los cuerpos. Todos tenían las mismas características: sin órganos, rellenos con periódico y aserrín, los ojos sustituidos con botones, sus bocas cosidas, su piel petrificada y con su letrero con leyendas de muñeco comercial como "Aliméntame", "Cárgame", "Juega conmigo" y la firma: "El juguetero".
Llegué a la morgue, las familias afectadas estaban abarrotando la puerta, entre llantos y reclamos de ¿cómo alguien podría tener el corazón de dañar así a sus hijos?, yo no sabía qué responder; pero tenía que hacer un informe de la condición de los cadáveres, muchas personas me conocen, es un lugar pequeño y aquí nací, jamás habíamos visto algo como ésto.
Nunca habíamos tenido saturada la morgue, los cuerpos de los niños parecían muñecos, el trabajo de este psicópata era de cierta manera profesional, la piel de los niños estaba a detalle, sus caritas pintadas con sonrojo, como si fueran muñecos recién hechos. Era difícil creer que eran humanos; pero a la mayoría los llegué a ver en el parque con sus padres.
Tomé informe a detalle y lo envié por fax a la oficina de mi jefe a la ciudad, él me llamó de inmediato y me dijo que manejaremos todo con mucha discreción, que tuviera cuidado de los periodistas amarillistas y que enviaría a un experto en este caso su nombre era detective Cisneros.
Los medios de comunicación del pueblo eran fáciles de manipular, el único periodista era un chico que fue mi compañero de escuela así que por él no había problema, después de unas horas llegó una camioneta de la policía y el detective Cisneros, un hombre elegante que parecía sacado de una película de gánsters, tenía su traje, sombrero, gabardina y su forma de hablar era diferente; supongo que así es la gente citadina.
Le pedí a un compañero que llevara las cosas de Cisneros al mesón de Doña Catalina, el lugar adecuado para él; ahí podía hospedarse y comer los días que estuviera aquí, Cisneros entró conmigo y dijo, - permíteme ver los informes de los niños-, le entregué mis notas y las leyó con cuidado, luego me dijo -buen trabajo, supongo que tú y yo seremos los encargados, será un placer trabajar contigo, entremos a echar un vistazo-, yo lo acompañé y le mostré los cuerpos le dije -es muy grotesco ¿verdad?- Cisneros me miró y dijo, -créeme hijo he visto cosas horribles pero jamás a un niño, yo tengo un pequeño de 5 años y no me imagino el sufrimiento de estos padres.
En mis años como detective he sabido historias de hombres tan dementes que disfrutaban de sexo entre sangre, de mujeres caníbales o de dominadores de mentes; pero nunca de alguien que hiciera esto con los niños, aunque según sé, hubo un caso alguna vez de un hombre que hizo a una niña su marioneta, ya no lo recuerdo bien, no fui yo el que atendió ese caso, sin embargo traje algo que te gustará leer-.
Cisneros caminó afuera, los padres de las víctimas exigían respuestas, él trato de calmarlos diciendo, -tenemos una pista que trataremos de seguir para dar con el culpable, es una lástima que ahora tengan que irse a casa con la incertidumbre; pero les aseguro que pondré al responsable tras las rejas-, la gente gritaba; pero Cisneros se mantuvo firme -¡vayan a casa, el estar aquí solo nos retrasa; mejor estén pendientes por sí necesito hacerles algunas preguntas-, los padres entendieron y volvieron a casa, Cisneros me dijo vayamos a tomar un café debo mostrarte algo.
Llegamos a un café cerca de la plaza, Cisneros pidió un café y un pay de manzana, yo solo un café. Se quitó la gabardina diciendo, -bien te pondré al día, mi jefe me llamó ayer por la noche y me puso al tanto de todo, por la madrugada me habló del macabro hallazgo, decidí aceptar el caso porque tengo un hijo pequeño y sé el amor que un padre puede sentir, todo aquel que dañe a un niño merece pudrirse en el infierno-.
-Hice una pre investigación y descubrí algo que te va a dejar pensando un poco-. Me dio un expediente bastante grande y pesado, había reportes de casos similares en muchos estados y pueblos; pero nada bien documentado hasta hace unos 50 años, contaban que en una ciudad al sur habían encontrado cadáveres de niños en una fábrica de juguetes, el dueño al parecer exhumaba las tumbas y llevaba los cuerpos a su taller, ahí les hacía los arreglos necesarios para que parecieran muñecos, los vendía a coleccionistas como piezas muy exclusivas.
Al parecer tenía arreglos con el cuidador del panteón, quien jamás reportaba la desaparición del cuerpo, según el reporte muchos niños no fueron reclamados por sus padres debido a que jamás supieron que las tumbas estaban vacías y a pesar de que la noticia se publicó en los más importantes diarios; muchos cadáveres tuvieron que ser quemados o enterrados en fosas comunes ya que los arreglos que el juguetero les hizo los deformó al grado de no ser reconocidos-.
¿Cómo era posible que ese hombre hubiera vuelto 50 años después? ¿Cómo fue que descubrieron que los muñecos eran niños?
Cisneros me miró y dijo -¿si lo notaste? hay reportes mal hechos de más de 100 años de antigüedad; pero los únicos documentados por la policía son los de hace 50 años, cuando lo atraparon fue en su taller, porque la mezcla de la porcelana no tuvo el efecto adecuado en uno de los niños y el muñeco empezó a oler a descompuesto, los padres lo notaron y hablaron de inmediato a la policía. Dicen que al arrestarlo el juguetero confesó que había hecho 277 muñecos de los cuales solo recuperamos 270. Siete de ellos aún siguen en manos de algunos coleccionistas de muñecos.
En aquellos días las familias decidieron quemar los de sus hijos; pero sólo reclamaron 100 cuerpos, los otros 170 los quemamos en una fosa común ya que el juguetero se ahorcó en su celda antes de poder decir de quienes eran los cuerpos que robo del cementerio.
¿Entonces hay siete muñecos hechos con cadáveres de niños en alguna repisa o casa? Cisneros me dijo -peor aún, estoy diciendo que si el juguetero regresó o un nuevo juguetero está aquí, ya debió haber revisado el panteón y al no ver muchos niños empezó a robar niños vivos. Así que el primer lugar que quiero que visitemos es el panteón.

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