capitulo 22 "luz cálida"

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Alexis

Domingo por la noche después de darme el valor suficiente para hablar con mis papas, probablemente me siento igual de nervioso y ansioso que cuando Salí del closet claro para mí fue fácil y gracioso, cuando tu papa tiene una hermana y esa hermana está casada con una mujer las cosas para mi fueron fáciles pero igual me sentía nervioso tenía miedo de que las cosas cambiaran.

Estoy tras la puerta chasqueando los dedos, vamos, toco la puerta y entro. Mis papas llevan la piyama y están despeinados y papa tiene un poco de labial en sus labios,

-hahahaha

-¿Qué pasa cariño?- mama con el pelo revuelto y un voz agitada

-solo, quería saber si ¿puedo regresar a nadar?

-¿estás seguro campeón?

-sí, papa quiero volver a hacerlo

-lo que te haga feliz está bien para nosotros

-bueno entonces me voy a y usen condón no quiero más hermanitos

-¡Alexis!

Para mi suerte ya subí las escaleras rumbo a mi habitación.

Lunes por la mañana me preparo para ir al colegio, tomo mi desayuno y mi hermana e deja pues le queda de paso a su universidad pero no soporto que cante todo el trayecto la misma canción por suerte la cambie cada semana.

Clases normales todo el día, pero me divierte cuando Carlos se sienta a mi lado está lleno de chistes y hace imitaciones perfectas de los maestros más detestable

-hey nos vamos a almorzar

-si

-se van sin mi arcoíris

-tu eres lesbiana

-no más Stephan no más, ahora me dedicare a tener una sana relación con la comida ya sabes esa no te lastima

Agrego yo

-y la diarrea o cuando te estriñes

-eso es temporal

Me responde una pelirroja que realmente se ve mejor y aun que nos mensajeamos el fin de semana, se que ella estará mejor con el tiempo

-oye cariño ¿te comerás esa rebanada de pizza?

-Stephan no pienso darte mi comida

-¿Qué acaso no me amas?- un pelinegro ofendido pone su mano en su pecho asiéndome reír

-lo siento pero ahora estoy con Kiara y le soy fiel a la comida

-eso es- la pelirroja y yo chocamos la mano

-para que veas que soy un buen novio te dejare la corteza

El muy glotón se comió la corteza, ya para cuando regresamos a clases. En la ultima hora nos toca un trabajo de Español que me resulta verdaderamente fácil así que salgo antes y voy al baño, veo a las personas salir algunas llevan el uniforme otras no, en fin es hora de regresar por la mochila

-hey rojita y ¿Stephan?

-creo que aún no sale. Pero me tengo que ir

Me besa la mejilla y yo camino tranquilamente pues aún hay personas saliendo de los salones, para cuando llego abro la puerta y lo que no esperaba que pasara Stephan está besando a una rubia el me ve y se separa rápidamente lo que siento es

-Alexis espera

Yo solo tomo mi mochila y contengo las lágrimas que están a punto de derramarse y con la poca fuerza que me queda salgo disparado

-espera, tienes que escucharme

Stephan esta tras de mí y yo solo camino sin detenerme aguantando las ganas de llorar, como puedo entre la gente de la calle y las calles lo pierdo o al menos ya no me grita que me detenga.

Mis pensamientos están tan enredados como el dolor repentino en mi estómago el nudo en mi garganta y el dolor en mis ojos de las lágrimas, confié en el y me enamore como un tonto debí de suponer que jamás sentiría lo que yo y eso me duele aún más pero no puedo dedicarle ni una sola lagrima, con la mejor cara que puedo aparentar llego a la cafería y hago mis labores normales me limito a no pensar en lo que vi y trato de cumplir con mi trabajo pero ya eh derramado un té y eh pisado a una clienta

narra: Stephan

-¿Qué quieres?

-una cosa Stephan

La rubia fastidiosa otra vez ya todos se marcharon pero soy el último en terminar un estúpido trabajo, me dedico a meter mis lápices y libretas a mi mochila, pero la rubia me a tomado del hombro cuando le doy la espalda y me voltea y me planta un asqueroso beso todo en ella me parece repulsivo su aroma y todo es tan rápido que para cuando reacciono y me la quito de encima. lo que menos quería que pasara mi Alexis esta frente a mí con una lagrima en la mejilla el vio como esta me besaba él se pone la mochila y corre fuera salgo tras de el pero antes recojo su bolígrafo que a quedado tirado

-Alexis espera

-espera, tienes que escucharme

Pero es muy rápido y toma otra calle y la gente para cuando me doy cuenta ya lo perdí de vista.

Todo por culpa de esa tipa, como la odio, me voy a casa dejo mis cosas, me cambio intento llamar a Alexis pero me manda a buzón, decido ir a buscarlo sé que estará trabajando

Cuando llego lo veo como esta con su uniforme que le queda a la perfección, sus lindos rizos que se le escapan a la frente, pero su expresión me duele puedo ver como tiene rastros de haber llorado y su brillo está apagado. Pero mis intentos son inútiles le ha pedido a alguien mas que me atienda y no quiero que lo despidan, tampoco que lo regañen pero maldita sea me tiene que escuchar, no sé cómo le hizo pero después de esperarlo en la salida me di cuenta de que se marchó y no me di cuenta a qué hora

Por qué mierda esa idiota estoy tan cabreado lo único que me importa es Alexis la primera persona que me ha podido hacer sonreír después de toda la mierda que eh vivido.

Primero mi padre decide morirse y yo solo lloraba sin entender por qué no volvía, despues  mama se casa con un maldito imbécil que me golpeaba y llamaba marica cuantas malditas veces se le antojaba hasta ese el dia que;

Cuatro años atras 

Una tarde llego ese idiota más ebrio que de costumbre estaba molesto por algo y yo fui con lo único que pudo desquitarse me golpeó y tiro al piso después me patio muy fuerte en el estómago , era un niño y no le importó me odiaba decía que le arruine la vida que me quería muerto que mama y el podían ser muy felices sin mí, para cuando dejo de golpearme como pude llegue a mi habitación y para cuando mama regreso yo estaba sobre mi cama con sangre en la nariz y dolor, mama me pregunto llorando que me había pasado y con miedo de que el me volviera a hacer algo me negaba a decirle y para cuando se lo dije ella llamo a la policía, el muy hijo de puta estaba dormido y la policía se lo llevo desde hay para mí la vida ya no importaba solo iba y venía a cualquier lugar sin felicidad alguna.
      hasta que el llego y encendió esa luz cálida con cada parte de mi.

Miel Donde viven las historias. Descúbrelo ahora